El precioso pueblo de Cantabria escondido entre la naturaleza: casas hechas de piedra, un palacio declarado Bien de Interés Cultural y calles Conjunto Histórico-Artístico
Está declarado Conjunto de Interés Histórico-Artístico nacional y tiene uno de los puentes más importantes de la zona.

Es posible que si te hablan del norte de España inmediatamente pienses en el mal tiempo y las bajas temperaturas. Aunque no es tan exagerado como la gente piensa, sí es cierto que llueve más que en otros puntos del país. Esto tiene su lado positivo, ya que gracias a este tipo de clima, España tiene una zona completamente pintada de color verde.

Muchos pueblos del norte son ejemplo de esto, pero hay uno en concreto que enamora a todo el que lo visita. Se encuentra en el interior de Cantabria y cuenta con algo más de 2000 habitantes. Está escondido en plena naturaleza, tiene un patrimonio histórico impresionante y en 1978 fue declarado Conjunto de Interés Histórico-Artístico nacional.
Un pueblo de piedra
Aparte del color verde predominante de la zona, si visitas Liérganes lo primero que te llamará la atención serán sus casas hechas de piedra. Algunas imprescindibles son la Casa de los Cañones, con un estilo barroco cántabro y adornada por unos cañones de bronce en sus esquinas; y el Palacio de la Rañada, fundado en 1718 y declarado Bien de Interés Cultural.
Si paseas por la localidad también te encontrarás el Puente Mayor, uno de los primeros puentes de piedra de Cantabria. Aunque empezó a construirse en 1587, no fue terminado hasta casi 20 años después. Fue clave para Cantabria debido a que la comunidad autónoma se encontraba en una época de transformación para facilitar la comunicación entre la Meseta y la costa, sustituyendo las construcciones de madera por piedra.

La leyenda del Hombre Pez
Aparte de un ambiente encantador y sitios que parecen sacados de un cuento, Liérganes cuenta con una de las leyendas más emblemáticas del norte de España. Es más, justo debajo del Puente Mayor se encuentra una una escultura que rinde homenaje a dicho mito. Fue creada por Javier Anievas, un escultor cántabro, y se llama la Estatua del Hombre Pez.
Según se dice, Francisco de la Vega fue un chico nacido en el siglo XVII al que siempre le gustó nadar y bucear, por lo que le pusieron el apodo de “Hombre Pez”. Cuando tenía 14 años, su madre le mandó a Bilbao para ser carpintero, pero una noche de San Juan se adentró en la ría de la ciudad y desapareció. Lo que no se esperaba es que 5 años después, en 1679, apareciese nadando entre las olas de Cádiz.

Nadie sabe si esto realmente sucedió o no, pero si esta historia te genera curiosidad y quieres conocerla de forma más detallada, debes visitar el Centro de Interpretación del Hombre Pez, situado en un antiguo molino construido en 1667. Actualmente está rehabilitado y se encuentra a muy pocos minutos andando de la estatua. Una de las mejores partes de ser un pueblo pequeño, es que todo está cerca.
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