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El pueblo de Cáceres que duerme a 13 grados en pleno agosto: 1.175 metros de altitud y una fiesta declarada de Interés Turístico Nacional

Mientras Cáceres capital roza los 34 grados en las horas centrales, este municipio del Valle del Jerte no pasa de 29 - y por la noche, apenas 13.

Sus noches de verano son de chaqueta, y sus fiestas, de otro mundo.

Sus noches de verano son de chaqueta, y sus fiestas, de otro mundo. / Istock

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Hay una manta en la mesilla de algunas casas de Extremadura en pleno agosto. No es un capricho ni una excentricidad: en un rincón de la Sierra de Tormantos, mientras el resto de la región suda hasta bien entrada la noche, aquí hace falta taparse para dormir. El termómetro baja de los 13 grados cuando en Cáceres capital todavía se rozan los 20, y esa diferencia - más de diez grados en la madrugada - convierte una simple cena en la plaza en algo que no se encuentra en ningún otro pueblo del entorno.

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El motivo es sencillo y a la vez singular: este es, con diferencia, el punto habitado más alto de toda Extremadura, encaramado a un altiplano que hace de frontera entre el Valle del Jerte y La Vera. Y el frescor nocturno no es lo único que lo distingue. Cada enero, sus calles empedradas son escenario de una fiesta que nadie sabe explicar del todo: ni un solo documento histórico certifica su origen, y los propios vecinos se reparten entre cuatro leyendas distintas para contarlo - un cuatrero castigado, un mito grecorromano, una herencia americana, un martirio cristiano. La celebración es tan singular que el Estado la declaró de Interés Turístico Nacional en 2014, y basta con preguntar en cualquier bar del pueblo para comprobar que sigue viva, generación tras generación.

Fuente de San Roque, Piornal, Cáceres

Fuente de San Roque, Piornal, Cáceres / Istock

Ese pueblo es Piornal, en la provincia de Cáceres, y merece bastante más que una nota de curiosidades meteorológicas.

El pueblo que se construyó con piorno

El nombre del municipio viene del piorno (Cytisus purgans o Cytisus oromediterraneus), un arbusto de flor amarilla que cubre sus laderas y que los primeros pobladores usaron para levantar chozos y alimentar el fuego de sus hogares. El topónimo ya aparece registrado en 1254, en una bula del papa Inocencio IV, lo que sitúa el origen del núcleo poblacional a mediados del siglo XIII. Según la documentación histórica disponible, fue fundado por pastores llegados del norte de la península y del antiguo Reino de León, atraídos por los pastos de verano de la Sierra de Tormantos.

Las calles de Piornal se cubren de nabos durante las fiestas del pueblo.

Las calles de Piornal se cubren de nabos durante las fiestas del pueblo. / Istock

La altitud media del término municipal es de 1.200 metros, y aunque Piornal se asienta en lo alto de la sierra, el pueblo en sí es sorprendentemente llano: ocupa un altiplano, no una ladera. Esa disposición explica sus calles estrechas flanqueadas por casas de gruesos muros de piedra, pensadas para aguantar los inviernos serranos, y las regaderas que todavía canalizan el agua de los manantiales por buena parte del casco urbano.

Iglesia de San Juan, Piornal

Iglesia de San Juan, Piornal / Wikicommons / Elemaki

En la Plaza de la Iglesia se levanta la Iglesia de San Juan Bautista, el punto de referencia del centro histórico. A pocos pasos, el Museo al Aire Libre de Fachadas propone un recorrido distinto: antiguas fachadas que durante décadas estuvieron protegidas con planchas de uralita se han convertido en un itinerario de murales que combina arte contemporáneo y memoria etnográfica del pueblo. El lavadero de la Fuente Grande y el mirador con la estatua de La Serrana de La Vera completan el paseo por el casco urbano, uno de los más elevados de España.

Vista de Fuente Grande, Piornal, Cáceres

Vista de Fuente Grande, Piornal, Cáceres / Istock

El Jarramplas: la fiesta que nadie sabe de dónde viene

Cada 19 y 20 de enero, en honor a San Sebastián, patrón de Piornal, un vecino se enfunda un traje cubierto de cintas multicolores y una máscara cónica rematada por dos cuernos, una nariz prominente y crines de caballo. Así ataviado, recorre las calles del pueblo tocando un tamboril mientras el resto de vecinos le lanza nabos hasta que el hombre acaba desfallecido. Antes se usaban patatas y otras hortalizas; hoy el nabo es el proyectil oficial de la fiesta.

Festival Jarramplas en Piornal

Festival Jarramplas en Piornal / Istock / Ismael Ortiz Escribano

Ser Jarramplas es un honor que se hereda casi por sorteo de paciencia: hay lista de espera de años para conseguir el papel. El traje, con todo su acolchado, puede llegar a pesar 60 kilos. Durante el siglo XX se reforzaba con petos de hierro; desde 2015 se ha impuesto la fibra de carbono, más ligera pero igual de protectora. La fiesta cuenta con museo propio desde 2016, con una experiencia de realidad virtual que reconstruye el recorrido del personaje, y ha inspirado también un documental, "Jarramplas, la ira de un pueblo", estrenado en 2015. La entrada al Museo del Jarramplas cuesta 1,50 euros y abre de lunes a sábado en horario de mañana y tarde, y los domingos solo por la mañana.

Lo más llamativo del Jarramplas es que no existe ningún documento histórico que fije su origen, y conviven al menos cuatro explicaciones distintas. La más extendida entre los propios piornalegos habla de un cuatrero que robaba cabras y ovejas, fue descubierto por el pueblo y expulsado bajo una lluvia de piedras y verduras - una historia que encaja con la tradición ganadera de la zona. Otra lectura, más académica, ve en la fiesta una transposición del mito de Hércules y Caco, en el que el héroe castiga al gigante ladrón de bueyes. Una tercera hipótesis apunta a la influencia americana: clérigos o emigrantes retornados habrían traído elementos de mascaradas indígenas o diabladas del Nuevo Mundo que se fusionaron con ritos ya existentes en el pueblo. La cuarta es la lectura religiosa, que asocia la lluvia de nabos con las saetas que martirizaron a San Sebastián, como si la Iglesia hubiera adaptado a su calendario una costumbre popular que ya existía.

Festival Jarramplas en Piornal

Festival Jarramplas en Piornal / Istock / Ismael Ortiz Escribano

Clara Calle, técnico de Turismo del Museo del Jarramplas, resumía a Guía Repsol que el origen "es un misterio" y que la versión que se transmite de generación en generación es la del cuatrero. Ninguna de las cuatro hipótesis está confirmada como hecho histórico, y así deben entenderse: como teorías que conviven, no como una verdad cerrada.

Cómo llegar, qué combinar y dónde comer

La carretera de acceso sale de Plasencia y remonta el Valle del Jerte hasta desviarse hacia la Sierra de Tormantos; el trayecto completo son 37 kilómetros. Desde allí, Piornal funciona bien como base para combinar dos comarcas: el Valle del Jerte y La Vera, con Jerte a 21 kilómetros, Garganta la Olla a 11 y Cuacos de Yuste a 19. Jarandilla de la Vera queda a 28 kilómetros.

En el entorno inmediato del pueblo está la cascada del Caozo, la más conocida del Valle del Jerte, además de las Chorreras del Diablo y la garganta de las Nogaleas, tres puntos de agua que en los meses de calor sirven de piscina natural. En la Sierra de San Bernabé crecen dos castaños considerados los de mayor perímetro de tronco de Extremadura y de España, una parada obligada para quien se anime a caminar un poco más allá del casco urbano. La altitud y la escasa contaminación lumínica hacen además de Piornal un punto interesante para el astroturismo, con un mirador celeste habilitado en el paraje de La Padrona.

Cascada Caozo, Piornal, Cáceres

Cascada Caozo, Piornal, Cáceres / Istock

Para comer o dormir, la Hospedería La Serrana, a un kilómetro del casco urbano, mantiene actividad como restaurante y alojamiento con cocina tradicional extremeña - migas piornalegas, arroces y platos de caza según temporada. En cuanto al calendario festivo de agosto, el patrón habitual del pueblo sitúa la romería de San Cristóbal el primer domingo del mes, la festividad de la Virgen el día 15 y la de San Roque el 16, con la feria - antigua feria de ganado, hoy con encierros tradicionales y tiro al plato - el 29.