Este pueblo de Cáceres se cuela entre los destinos con los mejores murales del mundo
A 28 kilómetros de Cáceres y en dirección a Portugal encontramos un pueblo con un mural que rinde homenaje a uno de los tesoros de origen tartésico del siglo VII a.C. hallado en el municipio hace más de un siglo.

En la divisoria de los llanos que se extienden entre Brozas y Cáceres y las formaciones montañosas de la sierra de San Pedro aparece ante el viajero un pueblo que no suele aparecer en los listados de los pueblos más bonitos que ver en la provincia. Ese mérito se lo llevan otros como Trujillo o cualquiera de los municipios de la sierra de Gata, en los que podemos, por ejemplo, alojarnos en el hotel rural a un paso de Portugal que es el 'place to be' de los amantes de la carne.
Hoy, en cambio, viajamos hasta un pueblo que cuenta con algo más de 1.700 habitantes y aunque no podría considerarse que está en peligro de desaparición (por ahora), sí suele pasar desapercibido entre los numerosos viajeros que se trasladan a Cáceres. Bienvenidos a Aliseda, el pueblo de Cáceres que se cuela entre los destinos con los mejores murales del mundo.

Un tesoro tartésico convertido en street art
Hablar de esta localidad es hablar de tesoros y, más concretamente, del hallazgo en 1920 de piezas de orfebrería en oro, plata, bronce y vidrio de origen tartésico del siglo VII a.C. Estos elementos pertenecientes a un ajuar funerario se encuentran en la actualidad en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, aunque en el centro de interpretación del Tesoro podemos encontrar una réplica.
Hablamos precisamente de estas piezas, puesto que el tesoro tartésico de Aliseda (y en concreto un pendiente) forma parte del mural titulado La Arracada, creado por el artista Jonatan Carranza (conocido como Sojo). Esta joya de Street Art es el mejor ejemplo de unión entre el legado histórico y el arte contemporáneo. Y, ojo, porque el pasado año, este mural fue elegido como el mejor del mundo, compitiendo en la categoría de Mejor mural del mundo 2024 de los Street Art Awards.
Esta obra adorna la fachada de la calle Antonio Machado, número 1, que ha cobrado vida gracias al proyecto Muro Crítico, una iniciativa de la Diputación Provincial de Cáceres que fomenta el diálogo, promueve el arte y sensibiliza sobre el medio rural.
Y, ya que estamos en Aliseda, vamos a recorrer sus calles para descubrir otros puntos de interés. Tomando la carretera que lleva desde el municipio a Badajoz y antes de llegar al embalse homónimo, encontramos el centro de interpretación de la Minería y el Hombre, que es un buen punto de partida para visitar la mina Pastora y su entorno.
Senderismo en Aliseda
Aliseda se encuentra en un espacio incluido en Red Natura 2000 con la categoría de ZEPA, por sus poblaciones de aves. Precisamente, su término municipal incluye varias formaciones montañosas (sierra del Aljibe, canchos del Muelle, sierra de Valdelasmanos, sierra de la Umbría y sierra de las Turras) que acogen más de 50 territorios de nidificación de especies protegidas como el buitre negro, el alimoche, o la cigüeña negra.
Dentro del casco urbano no encontramos edificios de relevancia, salvo la casa parroquial del siglo XVIII o la iglesia de la Asunción, pero perdernos por sus calles es siempre un buen plan para desconectar del bullicio urbano. Y paseando por Aliseda descubriremos diversas fuentes que forman parte del ADN del municipio. A nuestro paso nos cruzamos con la fuente del castaño, la del cura o la nueva, pero la más interesante es, sin duda, la de la plaza Mayor. Eso sí, lejos quedan del número de fuentes que tiene el pueblo turolense de Camarena de la Sierra.

En 1567 en Aliseda ya existía una pequeña fuente en el lugar que ocupa la de la plaza Mayor. Hoy la contemplamos con una forma circular, construida en granito y con dos caños que siguen abasteciendo a los vecinos que van allí con sus botellas.
En definitiva, Aliseda es un pueblito de esos que no tienen grandes construcciones, pero sí un mural que se encuentra entre los mejores del mundo. Además de bonito, esta muestra de street art nos recuerda la importancia de un legado único que data de los tartesios y que hace de este municipio un imprescindible en una escapada a Cáceres.
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