El pueblo de Cáceres que no tiene habitantes pero que recibe miles de turistas todos los días: una joya fortificada del siglo IX que ha sido declarada Conjunto Histórico-Artístico

Abandonada a mediados del siglo XX, esta antigua villa de origen medieval se ubica en un entorno natural de belleza inmensurable.

El pueblo abandonado que recibe cientos de visitantes cada día
El pueblo abandonado que recibe cientos de visitantes cada día / Guiussepi

A lo largo del siglo XX, fueron decenas, si no centenares, los embalses y pantanos que se construyeron por todo el territorio español. Debido a esto, ya que las zonas en las que se ubicaban pasaban a ser consideradas como zonas inundables, fueron muchos los pueblos que tuvieron que ser desalojados como precaución, obligando a los habitantes a cambiar de hogar y, desgraciadamente en bastantes ocasiones, incluso a emigrar.

En España hay alrededor de 300 embalses y pantanos

En España hay alrededor de 300 embalses y pantanos

/ Istock / irakite

En el territorio peninsular, una de las zonas con más embalses construidos es la comunidad autónoma de Extremadura, que actualmente es una de las regiones con más costa dulce de toda España, así como del continente europeo. Pero para que esto llegara a ser así, fueron muchas las personas que, desgraciadamente, tuvieron que marcharse de sus pueblos.

Adriana Fernández

Un desalojo sin motivos

Situado al norte de la provincia de Cáceres se encuentra el pueblo abandonado de Granadilla, una villa que, a principios de la década de 1960, fue desalojada por orden del gobierno de la dictadura franquista, que en 1955 aprobó la construcción del embalse de Gabriel y Galán y decretó la expropiación del pueblo. Lo curioso, y que hace que este desalojo forzado sea aún más injusto, es que el pueblo jamás ha quedado sumergido bajo las aguas del pantano.

Los orígenes de la villa se remontan al siglo IX, cuando los musulmanes la levantaron como baluarte defensivo estratégico de la zona, pues se sitúa en lo alto de una colina que domina el entorno y era un paso obligado de la antigua Vía de la Plata. Tal fue su importancia que Granadilla llegó a ser el principal núcleo de población de la zona, además de ser la capital del señorío. Hoy, no es más que un recuerdo de aquel esplendor.

Por suerte, en 1980 la villa fue declarada conjunto histórico-artístico y, cuatro años después, fue incluida en el Programa de Recuperación y Utilización Educativa de Pueblos abandonados, lo que permitió la restauración de los edificios, como el castillo o la iglesia, para usos culturales y turísticos. Aunque, lamentablemente, los antiguos habitantes nunca pudieron regresar a sus casas, los antiguos granadilleros y sus descendientes se reúnen dos veces al año en el pueblo: para la romería de la Virgen de Agosto, el 15 de agosto, y el 1 de noviembre.

Las joyas de Granadilla

Gracias a los esfuerzos para no dejar que el pueblo sucumbiera aún más a las inclemencias del paso del tiempo, hoy en día Granadilla es una destinación ideal para descubrir un poco más sobre la historia de la región. Como si de un museo al aire libre se tratara, los visitantes que se acercan a la villa se encuentran con un pueblo que parece haberse quedado congelado en el tiempo, un lugar donde el cese de la actividad humana ha hecho que se conserve perfectamente.

Nada más llegar al pueblo, uno se encuentra con la imponente muralla, que rodea la villa por completo y fue construida durante el período de dominación árabe. Cuenta con dos entradas de acceso a la villa, ambas con arcos de medio punto: en la parte suroeste está la llamada “La Puerta de Coria”, actualmente cerrada, y la entrada principal, custodiada por el castillo.

Dicho castillo, de estilo inequívocamente italiano, fue construido en el siglo XV sobre la antigua alcazaba árabe. Está formado por una torre central y cuatro otras semicirculares, cada una en un lateral de la central. Cuenta, además, con unas mazmorras y un aljibe. Pero si hay algo que destaca del castillo es su azotea, que ofrece una panorámica espectacular del pueblo.

La Iglesia de la Asunción

La Iglesia de la Asunción

/ Discasto

Paseando por las silenciosas calles del pueblo podrás descubrir como eran las casas y edificios que conformaban el pueblo, como el ayuntamiento, las escuelas o el anfiteatro que hay en uno de los extremos de la villa. Pero el otro gran elemento destacado del pueblo es la Iglesia de la Asunción, datada del siglo XVI y donde, cada 1 de noviembre, se celebra la misa de difuntos. Extraordinariamente, éste fue el único edificio de Granadilla que no se pudo expropiar, debido a la firme negativa del obispo de Coria.

Una visita planificada

A parte del hecho de que hay algunas calles del pueblo que siguen abandonadas y no se pueden transitar, y que está terminantemente prohibido entrar en las viviendas, hay que tener en cuenta que hay unos horarios de acceso establecidos, los cuales se tienen que respetar. Excepto los lunes, que está cerrado, la visita al pueblo es de acceso gratuito todos los días de la semana, con variaciones de horarios dependiendo de la época del año: de noviembre a marzo abre de 10 a 13.30h y de 16 a 18h, y de abril a octubre de 10 a 13.30h y de 16 a 20h.

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