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El pueblo más bonito de La Rioja no es Haro: es una villa diminuta con castillo de cuento y calles que no han cambiado en 5 siglos

A 14 kilómetros de Haro hay un pueblo de apenas 123 habitantes que fue el primero de La Rioja en entrar en el club de los Pueblos Más Bonitos de España: tiene un castillo del siglo XV, bodegas, viñedos y arte contemporáneo.

El pueblo más bonito de La Rioja es una villa con castillo de cuento

El pueblo más bonito de La Rioja es una villa con castillo de cuento / Istock / jon chica parada

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Haro tiene la Batalla del Vino, las bodegas centenarias y el nombre que todo el mundo asocia con La Rioja Alta. Pero a menos de un cuarto de hora en coche, casi escondido entre viñedos y cerca de los Montes Obarenes, hay un pueblo que muchos riojanos consideran más bonito: tiene apenas 123 habitantes, una muralla que sigue en pie desde el siglo XIII y un castillo-palacio que domina el perfil del pueblo desde el siglo XV.

Vista aérea del castillo de Sajazarra en La Rioja

Vista aérea del castillo de Sajazarra en La Rioja / Istock

Sajazarra forma parte desde 2017 de la red de Los Pueblos más Bonitos de España. Durante la Edad Media fue un enclave estratégico entre los reinos de Castilla y Navarra, una época de la que todavía quedan importantes huellas en su arquitectura. Entre sus encantos, resulta peculiar no encontrar coches por dentro del pueblo, ya que no se puede: se deja el vehículo en el aparcamiento de la entrada y se sigue a pie. Tampoco hay estación de tren ni autobús directo con frecuencia relevante.

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Adriana Fernández

El nombre ya cuenta parte de la historia. Viene del árabe "saja" (fortaleza) y del euskera "zarra" (vieja), y la primera mención documentada del lugar aparece en 1075, en una donación del rey de Pamplona al monasterio de San Millán de la Cogolla. Durante siglos fue un enclave fronterizo entre Castilla, Navarra y el País Vasco, tan estratégico que en 1463 se convirtió en una de las cinco villas fundadoras de la Hermandad de Álava, junto a Vitoria, Miranda de Ebro, Pancorbo y Salvatierra. El castillo llegó después, cuando la villa pasó a ser señorío de los Velasco en la segunda mitad del siglo XV.

Sajazarra (La Rioja)

Sajazarra (La Rioja) / Istock / Agustin Orduna

El castillo que define la silueta de este pueblo medieval

El castillo-palacio es la imagen que identifica a Sajazarra en cualquier fotografía: piedra de sillería, torres redondas en las esquinas y una torre del homenaje coronada con almenas y matacanes. Pertenece a manos privadas, así que la visita se queda en el exterior, pero eso no le resta protagonismo: sigue considerándose uno de los mejor conservados de toda La Rioja. Sus grandes muros, torreones octogonales y planta cuadrada se imponen sobre el caserío y convierten la llegada al pueblo en una auténtica postal.

Tradición

El calendario festivo de Sajazarra tiene dos citas fijas: San Marcos, el 25 de abril, y la fiesta de la Virgen de Cillas, patrona del pueblo, a finales de agosto, con romería hasta la ermita y degustación de bollos preñados, vino y zurracapote, la bebida tradicional riojana a base de vino, azúcar y canela.

El castillo de Sajazarra (La Rioja)

El castillo de Sajazarra (La Rioja) / Istock / jon chica parada

A su lado se levanta la iglesia de la Asunción, de los siglos XII y XIII, con un retablo renacentista y la imagen de la Virgen de la Antigua en su interior. Mientras que la antigua puerta gótica conocida como El Arco recuerda el trazado de las viejas murallas. Esta entrada da acceso al recinto amurallado, y continúa hacia el Ayuntamiento, con casonas de piedra del siglo XVIII, algunas blasonadas.

Paradas imprescindibles (y dónde comer)

Fuera del núcleo urbano espera la ermita románica de Santa María de Cillas, del siglo XIII, y un puente de piedra sobre el río Aguanal que ofrece una de las vistas más fotografiadas del pueblo. Alrededor, viñedos de tempranillo, graciano y garnacha que forman parte de la Ruta del Vino de La Rioja Alta. Otro de los lugares que merece una visita es el Barrio de las Bodegas. Parte de estas antiguas construcciones fueron excavadas bajo tierra y durante generaciones se utilizaron para elaborar y conservar vino. Algunas continúan vinculadas a la tradición vitivinícola y ofrecen visitas y catas.

Las campanas de la iglesia de Sajazarra (La Rioja)

Las campanas de la iglesia de Sajazarra (La Rioja) / Istock / Agustin Orduna

Pero este pueblo riojano no se ha quedado atrapado en su pasado. El proyecto SamArt ha llevado el arte contemporáneo a sus calles, creando un curioso diálogo entre esculturas, arquitectura tradicional y espacios públicos. El resultado es una especie de museo al aire libre que cambia la percepción del visitante a medida que avanza por el pueblo. Pero eso sí, nadie se puede ir sin probar sus platos típicos: desde las patatas a la riojana hasta las chuletillas al sarmiento, siempre con los vinos de la zona como acompañamiento.

Como curiosidad, conviene saber que esta oferta gastronómica dentro del pueblo se reduce a un único local, el Asador Ochavo, en la calle del Olmo. Tiene dos comedores (uno acristalado con vistas al campo) y un porche exterior, y su carta se centra en cocina tradicional riojana a la brasa: entrantes como morcilla o choricillo asado, carnes como plato principal y un menú riojano en torno a los 25 euros. Para quien busque más variedad, localidades cercanas como Haro, Briñas o San Vicente de la Sonsierra están a menos de 15 minutos en coche.

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