El pueblo más bonito del País Vasco es un desconocido: tiene la primera universidad de Euskadi y una de las plazas más bonitas del norte
Historia, arquitectura y naturaleza se unen en un mismo pueblo de Guipúzcoa.

En el año 1212, Alfonso VIII de Castilla fundó la primera universidad de España en Palencia, que su hijo Alfonso IX acabaría trasladando a Salamanca en 1218. Ya existían otras en el resto de Europa como la de París, Oxford o Bolonia, y se crearon con el objetivo de que los ciudadanos de más alta alcurnia pudieran formarse en estudios superiores, sobre todo de teología.
La de Palencia tan solo abrió la veda y marcó el camino para que se abrieran otras universidades en España. La de Valladolid y la de Murcia también se crearon en el siglo XIII. Pero en el País Vasco tendrían que esperar hasta el XV para ver su primera universidad y no, no estaba en Donostia, la capital. Estaba en Oñate, Guipúzcoa, y se llamaba Universidad del Sancti Spiritus.
La universidad más antigua del País Vasco
Se mantuvo activa hasta 1901 y hoy se considera uno de los edificios más importantes del pueblo y de la región, siendo un icono del arte renacentista vasco. Símbolos, escudos y figuras aparecen en su fachada plateresca, destacando su poder y la fe con la que se erigió. Sin embargo, lo que más llama la atención es el claustro de la iglesia, que está construido encima del río.

Esta característica hace que el edificio sea único en el mundo. Además, durante varios siglos fue la única universidad que existía en Euskadi, hasta que apareció la de Deusto en 1886. Hasta entonces y después también atrajo a estudiantes procedentes de todos los rincones de Europa, que querían absorber todos los conocimientos en sus facultades de Leyes, Cánones, Artes, Medicina y Teología.
Los monumentos más destacados del pueblo más bonito del País Vasco
Poca gente conoce realmente la historia de esta universidad, pero menos aún de este precioso pueblo escondido en el parque natural de Aizkorri-Arantz, entre montañas de casi 1.300 metros de altura. Las calles de Oñate dan fe de que antaño fue una villa poderosa, señorial, que incluso llegó a ser un condado. Hay quien la conoce como la 'Toledo vasca', pero al más puro estilo guipuzcoano.

Junto a Lekunberri, a tan solo 90 kilómetros, fue destacado por ser una de las 10 mejores villas turísticas del mundo según la ONU. Hablando de récords, más allá del de la universidad y el de la ONU, también es el pueblo más extenso de Guipúzcoa. Su casco histórico está lleno de palacios y edificios señoriales, iglesias y un enorme patrimonio que dejó el pintor vasco Ignacio Zuloaga.
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Entre sus monumentos más impresionantes destaca la plaza porticada de los Fueros, una de las más bonitas del norte español, salpicada de edificios clásicos; así como el Ayuntamiento barroco, la casa-torre Lazárraga o la iglesia de San Miguel Arcángel, de estilo gótico que alberga en su interior el retablo de la Piedad, considerado uno de los mejores retablos renacentistas de Euskadi.
Leyendas y naturaleza
Tampoco se debe olvidar la torre Zumeltzegi, que es un hotel restaurante desde el año 2013, aunque se levantó en el siglo XIII. Allí habitaron los condes de Guevara, que tenían un enorme poder sobre el valle de Oñate, y es precisamente de este lugar de donde nacen las dos leyendas que explican por qué a sus vecinos se les conoce como rana o txantxiku en vasco.
Una es la de las baldosas negras y blancas: se dice que las segundas solo las podía pisar el conde y las otras el resto de la población, así que parecía que saltaban de unas a otras como ranas. La otra se relaciona con el pozo a los pies del torreón, que estaba plagado de ranas. Se cuenta que el conde mandaba hacerlas callar durante sus siestas para que no le molestaran.

Al patrimonio arquitectónico se añade el natural, con más de 96 kilómetros de rutas de senderismo y enclaves tan impresionantes como la cascada de Usako o el Ojo de Aitzulo, una cavidad que se asoma hacia el valle y que recuerda a la playa de las Catedrales de Lugo. Bajo tierra están las cuevas de Arrikrutz, con más de 14 kilómetros de galerías, donde se han hallado fósiles de especies tan lejanas como los leones de las cavernas.
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