Ni Altea, ni Pedraza: el pueblo más bonito del mundo está en Cataluña y esconde un 'museo del hielo'

Historia, arquitectura y naturaleza se mezclan para crear uno de los pueblos más bonitos del mundo.

Este es uno de los pueblos más bonitos del mundo
Este es uno de los pueblos más bonitos del mundo / Istock / devnenski

La belleza es subjetiva, según dicen, pero hay lugares que atraen a todo el mundo, sean cuales sean sus gustos, porque tienen un encanto único. El pueblo alicantino de Altea, con su cúpula azul sobre las casitas blancas, o Pedraza en Segovia, con uno de los conjuntos medievales mejor conservados de España, son algunos ejemplos. Pero hay muchos otros pueblos preciosos más allá de estos. Y no lo decimos nosotros, lo dice la Organización Mundial del Turismo (OMT).

Esta institución lo ha reconocido como uno de los pueblos más bonitos del mundo, y no es para menos. Tanto su arquitectura camuflada en la roca como el entorno que lo rodea, hacen que Rupit i Pruit sea un enclave de cuento. Cuenta con apenas 280 habitantes, pero conserva a la perfección la esencia medieval como si el tiempo no hubiera pasado por él. Está enclavado en la comarca barcelonesa de Osona, en un lugar inolvidable.

Vistas desde Rupit i Pruit

Vistas desde Rupit i Pruit

/ Istock / JackF

Qué ver en Rupit i Pruit

Para llegar al conjunto de viviendas y otros edificios hay que cruzar un puente colgante construido en 1945, desde donde el casco antiguo ofrece unas vistas privilegiadas. Este es uno de los rincones más fotografiados de Rupit, pero no el único. Más adelante nos encontramos con las casas de piedra seca erigidas en el siglo XVII, la Plaza Mayor o la iglesia barroca de Sant Miquel, desde cuyo campanario se aprecian las mejores vistas sobre el pueblo.

La iglesia de Sant Miquel en Rupit i Pruit

La iglesia de Sant Miquel en Rupit i Pruit

/ Istock / Bborriss

Además, desde el carrer del Fossar, otro de los lugares más característicos del pueblo, se pueden ver las ruinas del castillo que se erigió hacia el año 1000 sobre una colina. Por aquí continúa la plaza de los Caballeros, con edificaciones como la casa del boticario, la notaría Soler o la antigua Ferrería. Aunque las construcciones más antiguas de Rupit son los molinos de la riera, siendo el primero del siglo X. Pero si hay algo por lo que destaca Rupit es por sus inviernos.

La Plaza Mayor de Rupit i Pruit

La Plaza Mayor de Rupit i Pruit

/ Istock / Sompote SaeLee

Naturaleza helada (o no)

En cuanto llegan los meses más fríos del año, el entorno se transforma en un 'museo de hielo' al aire libre. La riera de Rupit se hiela parcialmente en su descenso, por lo que el agua solidificada se mezcla con la que se mantiene líquida y crean figuras caprichosas que cada año son totalmente diferentes. Aparecen carámbanos, estalactitas o estalagmitas en las laderas de los montes, en las rocas o en los mismos árboles, dando la sensación de que alguien lo ha esculpido.

La riera de Rupit que se hiela en invierno

La riera de Rupit que se hiela en invierno

/ Istock / Sompote SaeLee

Este entorno, aunque gana encanto en invierno, también puede disfrutarse en otras épocas del año. En Collsacabra hay decenas de rutas de senderismo entre bosques de hayas y cascadas, como el Salt de Sallent, uno de los saltos de agua más impactantes de todo Cataluña y la más alta, con unos 115 metros de altura. Otro punto imprescindible es el mirador del Castell de l'Envestida, al que puede llegarse siguiendo esta misma ruta de 3 kilómetros desde Rupit i Pruit.

El Salt de Sallent, la cascada más alta de Cataluña

El Salt de Sallent, la cascada más alta de Cataluña

/ Istock / Digoarpi

Allí mismo, en el Espacio Natural Protegido de Collsacabra, se esconde el bosque de las rocas encantadas, un lugar donde reina la tranquilidad y que resulta perfecto para pasear en familia y contemplar la naturaleza. Otros itinerarios de senderismo que parten de aquí son el de las Fuentes de Rupit (5 kilómetros) o el de Santa Magdalena y mirador de Soler (3 kilómetros). Y no podemos irnos de Rupit sin degustar sus longanizas o la coca de la abuela.

Síguele la pista

  • Lo último