El pueblo más bonito del mundo está en Aragón: un valle de cuento a orillas de un embalse que te transporta al mundo helado de Disney

Este destino del Pirineo Aragonés es capaz de transportarte a un mundo idílico, donde lo único necesario es respetar el entorno.

Un pueblo ante el que solo cabe constatar la belleza de España.
Un pueblo ante el que solo cabe constatar la belleza de España. / Istock

Hoy os hablo de un pueblo singular, un lugar que enamora y sorprende por partes iguales. Un lugar con una particularidad, y es que estuvo oficialmente vacío durante años. Efectivamente, os hablo de Lanuza, en Aragón, y no, no estoy exagerando; sus vecinos fueron expropiados a finales de los años setenta por la construcción del embalse que hoy lleva su nombre y el pueblo quedó abandonado, con las casas cerradas y el futuro pendiendo de un hilo. Hoy, sin embargo, es uno de los lugares más impresionantes del Pirineo aragonés, palabra de amante de la montaña.

Adriana Fernández

Este pequeño núcleo del Valle de Tena, en la provincia de Huesca, se asienta a orillas del Embalse de Lanuza y pertenece administrativamente al municipio de Sallent de Gállego. Hoy apenas suma varias decenas de habitantes permanentes, pero su impacto paisajístico y simbólico es muy superior a su tamaño real, os lo aseguro.

Un desalojo que marcó su destino

La construcción del embalse del río Gállego obligó al desalojo completo de Lanuza en 1978. Durante más de una década, el pueblo quedó prácticamente en ruinas. A diferencia de otros núcleos pirenaicos que nunca se recuperaron, en los años noventa comenzó un proceso de retorno impulsado por antiguos vecinos y nuevos propietarios, bajo criterios urbanísticos muy estrictos. No fue cualquier iniciativa, y eso, se nota.

Lanuza, Huesca.

Lanuza, Huesca.

/ Istock / JLGutierrez

Se reconstruyó casa por casa, respetando volúmenes, materiales y trazado original. Esta decisión explica por qué Lanuza no parece un “pueblo restaurado”, sino un núcleo completamente creíble, como si no hubiese pasado nada. ¿El resultado? Un pueblo increíblemente hermoso, como si Disney hubiese echado una mano en su recuperación.

Arquitectura de cuento

Lanuza responde al modelo clásico del Alto Gállego. Eso significa que sus casas están protagonizadas por piedra local, cubiertas de pizarra, fachadas sobrias y un caserío compacto pensado para resistir el invierno, necesario en el Pirineo Aragonés, no nos vamos a engañar. El resultado es un conjunto arquitectónico homogéneo, especialmente impactante en invierno, cuando la nieve configura el pueblo como si de un cuento se tratara. El embalse, que en su día fue una amenaza, se ha integrado de forma sorprendentemente equilibrada. Su nivel se mantiene estable la mayor parte del año, lo que evita las habituales franjas degradadas de otras presas de montaña.

Vista del pico Peña Foratata desde Lanuza, Huesca.

Vista del pico Peña Foratata desde Lanuza, Huesca.

/ Istock / JLGutierrez

Senderismo, nieve y paseos de espectáculo

Lanuza no es un pueblo de esquí, aunque se encuentra a pocos minutos de Formigal y Panticosa. Desde el propio núcleo parten senderos perfectos si eres amante del "paso a paso" hacia Sallent de Gállego y rutas que bordean el embalse, transitables incluso fuera de temporada alta. En invierno, cuando la nieve lo permite, el entorno es ideal para paseos con raquetas y caminatas en grupo, si eres de los que disfrutan la montaña. Aquí no todo gira en torno al forfait, y eso, en ocasiones, se agradece.

Nubes doradas sobre Embalse de Lanuza, Huesca.

Nubes doradas sobre Embalse de Lanuza, Huesca.

/ Istock / Schroptschop

Por su parte, cada verano, Lanuza acoge el escenario principal del festival Pirineos Sur, instalado sobre una plataforma flotante en el embalse. Es uno de los pocos festivales europeos de gran formato que se celebra literalmente sobre el agua. La experiencia es única, y os recomiendo encarecidamente ir, al menos, una vez en la vida.

Un caso excepcional

Lanuza no es bonito así porque sí, sino porque es un pueblo de película capaz de respetar su entorno y su esencia, a pesar de su pasado. Y es que, en un Pirineo cada vez más tensionado, este equilibrio no es habitual. Este espectacular destino funciona por contexto y por una historia reciente que explica cada piedra. Es por eso, y por mucho más, que es un destino necesario si lo que quieres es belleza, naturaleza y desconexión. ¿A qué esperas?

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