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El pueblo más bonito de Girona no es Cadaqués: un laberinto medieval de piedra dorada con foso excavado en roca y torres del siglo XI, declarado Bien de Interés Cultural

Esta pequeña villa medieval de menos de 500 habitantes de Girona conserva murallas, torres, callejuelas de piedra y un castillo del siglo X que convierten la Costa Brava en una escapada perfecta para cualquier época del año.

El pueblo más bonito de Girona es un laberinto medieval de piedra dorada con foso excavado en roca.

El pueblo más bonito de Girona es un laberinto medieval de piedra dorada con foso excavado en roca. / Istock

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Con menos de 500 habitantes y perteneciente al municipio de Forallac, esta pequeña localidad es uno de esos destinos que llaman la atención de los amantes de pueblos de la Edad Media. Su trazado urbano, declarado Bien de Interés Cultural, se ha convertido en uno de sus grandes atractivos y explica por qué esta localidad figura habitualmente entre los pueblos más bonitos de Cataluña. Las casas de piedra y los restos de sus antiguas fortificaciones componen uno de los mejores ejemplos de arquitectura medieval de nuestro país.

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El nombre de la localidad procede de las antiguas formas Petra Scissa o Petra Tallada, haciendo referencia a la roca de gres sobre la que se levantó y que todavía hoy forma parte inseparable de su paisaje urbano. Mientras tanto, aunque sus orígenes se remontan a épocas anteriores, en los alrededores se han encontrado vestigios de presencia romana, pero la historia que mejor define la imagen actual de Peratallada comienza con su fortaleza.

Para los más curiosos, cabe destacar que aquí nació Berenguer de Cruïlles, obispo de Girona y considerado el primer presidente de la Generalitat de Cataluña.

Peratallada (Cataluña)

Peratallada (Cataluña) / Istock / ajansen

La fortaleza del siglo X: un icono de la localidad

El castillo se documenta desde el siglo X y fue levantado sobre un promontorio rocoso. A su alrededor se organizó una villa protegida por varios recintos de murallas y un profundo foso excavado directamente en la roca, que en algunos puntos alcanza los siete u ocho metros de profundidad. La construcción conserva elementos como la torre del Homenaje y las antiguas murallas, aunque con el paso de los siglos la fortaleza fue transformándose hasta adquirir también funciones palaciegas.

La torre medieval de Peratallada (Cataluña)

La torre medieval de Peratallada (Cataluña) / Istock / K Neville

La importancia de Peratallada aumentó especialmente durante los siglos XII y XIII, cuando la villa vivió una etapa de esplendor. Por sus dependencias llegó a pasar incluso Juan I de Aragón, una muestra del peso que alcanzó este pequeño enclave dentro del territorio. El castillo no puede visitarse en su totalidad porque es de propiedad privada. Pero hoy, más que imaginar batallas o cortes medievales, lo interesante es recorrer el pueblo con calma. Es un auténtico laberinto medieval de piedra dorada que serpentea entre edificios de piedra, plazas, arcos, pasadizos y fachadas preciosas.

Callejones con encanto en Peratallada (Cataluña)

Callejones con encanto en Peratallada (Cataluña) / Istock / Manel Subirats

El casco histórico: monumentos y lugares de interés

El recorrido puede comenzar en la iglesia de Sant Esteve, un templo de origen medieval que se remonta a finales del siglo XII. Desde allí, basta con cruzar la carretera para encontrarse con el Portal de la Virgen, una de las antiguas entradas al recinto fortificado. Junto a las murallas y las torres defensivas aparece la Torre de las Hores, levantada entre los siglos XIII y XV y posteriormente reformada para instalar el reloj del pueblo. Desde este punto se contempla además la llanura del Empordà.

El entorno natural: otro motivo para la visita

Los campos del Empordà ofrecen diferentes rutas para recorrer a pie o en bicicleta, incluida la que conecta Peratallada con Pals, en un itinerario de unos 10 kilómetros. Y para quienes quieran quedarse más tiempo, las casas rurales de la zona permiten dormir entre naturaleza y patrimonio. ¡Pero eso no es todo! Durante el año, además, Peratallada recupera su pasado con celebraciones como la Feria de las Hierbas, la Fiesta Mayor y, en octubre, su conocida Feria Medieval, cuando juglares y personajes de época vuelven a llenar sus calles.

Iglesia de Sant Esteve en Peratallada (Cataluña)

Iglesia de Sant Esteve en Peratallada (Cataluña) / Istock / J2R

Mientras tanto, la calle de la Roca es una de las más singulares. Entre arcos y fachadas de piedra se llega a la plaza de los Esquiladores, rodeada de casas tradicionales y antiguos rincones vinculados a la actividad de los esquiladores. Muy cerca se encuentra la pequeña plaza de l'Oli, desde donde también se puede contemplar la Torre del Homenaje. Por último, la visita puede completarse alrededor de una mesa, probando la gastronomía del Baix Empordà. Entre las especialidades destaca el arroz a la cazuela, además de las carnes a la brasa y los postres tradicionales.