El pueblo más bonito de España es una encantadora villa medieval que se ha quedado atrapada en el pasado
Esta villa parece haberse quedado atrapada en el medievo, con sus impresionantes calles empedradas y monumentos históricos, dicen que es uno de los pueblos más bonitos de toda España.

Sobre la confluencia de los ríos Cinca y Ara se encuentra una villa medieval que parece haber desafiado las leyes del tiempo. Con un casco histórico intacto y un entorno natural único, dentro de la comarca del Sobrarbe se esconde un pueblo que fue declarado en 1965 Conjunto Histórico-Artístico. La torre de su iglesia principal es sin duda alguna su sello identificativo. Te saluda mucho antes de aventurarte en las entrañas del pueblo. ¿Quieres conocer este pueblo aragonés, que dicen que es el más bonito de toda España? Pues acompáñame.

La villa medieval perfecta: el tiempo no pesa en ella
Como ya os adelantaba, hay dentro de la comarca de Sobrarbe una villa medieval única en nuestro mundo: Aínsa. Un característico pueblo de la provincia de Huesca que apenas alberga a 2.300 habitantes, pero que esconde entre sus calles multitud de maravillas. Con una historia que se remonta a los años 724, la mayor época de esplendor de Aínsa fue, como no, el medievo.

Fue declarada Conjunto Histórico- Artístico en 1965 y su Plaza Mayor ha obtenido multitud de reconocimientos por considerarse una de las más bonitas. Son estos, sus conjuntos arquitectónicos, que están perfectamente conservados, los que dan pie a que sea considerado uno de los pueblos más bonitos de España. Y es que paseando por el pueblo es cuando te vas a dar cuenta de que el tiempo no ha pasado para este lugar de Huesca. Da la sensación de que nos hemos trasladado al medievo sin haber salido del siglo XXI.

Lo que no puedes perderte en Aínsa
Aínsa hay que recorrerla caminando. Olvídate de coches o teléfonos móviles, y disfruta de tu paseo por la época medieval. Lo primero que te recomiendo que veas es el Castillo-Fortaleza, una gran fortificación que fue construido en el siglo XI y fue la principal fuerza defensiva del pueblo. Tras construirse la muralla en la Edad Media, Ansía se convirtió en capital oficial del condado de Sobrarbe. La Torre del Homenaje, que forma parte esencial del castillo, acoge en su interior el Museo Centro de Visitantes.

La iglesia de Santa María será la segunda parada indispensable de este tour. Un templo románico del siglo XI que se caracteriza por contener la torre que más sobresale de Aínsa, su torre vigía que consta de cuatro pisos. Aunque el diseño sea sencillo, su soberbia inunda el pueblo dándole un carácter único.

Seguimos el paseo por su Plaza Mayor, esa en la que la gente queda totalmente prendada del pueblo una vez que se visita. Al igual que sus dos elementos arquitectónicos anteriores, la plaza consta del siglo XII, y con su planta trapezoidal y sus soportales constituyen una de las plazas mayores más bonitas de nuestro país.

Desde aquí puedes dirigirte directamente a la Calle Mayor, donde encontrarás la esencia del pueblo. Sus edificios y casas se han mantenido perfectamente conservados y pasear por ellos es un auténtico regalo para todos los sentidos. Detén tu camino en la Casa Arnal y la Casa de Bielsa, dos ejemplos magníficos de edificaciones tradicionales.

Parada esencial en tu ruta: donde comer en Aínsa
Ningún tour por un pueblo estaría completo sin una parada para llenar el estómago. En Aínsa podrás disfrutar de algunos de los platos más típicos y mejor elaborados de la cocina aragonesa. Si no te quieres complicar y que tu cartera no salga dañada, vete directo a La Carrasca, ubicado en la Plaza Mayor. Un bar de tapas en el que degustar alguna de la comida más tradicional del pueblo en la terraza, disfrutando del sol.

Si te quieres complicar un poco más y disfrutar de comida premiada, dirígete al restaurante Callizo, premiado con una estrella michelín y ubicado también en la Plaza Mayor del pueblo. Uno de sus platos más destacados es su Ceviche de trucha del Cinca, una fusión entre naturaleza e innovación.
Sin duda visitar Aínsa es como pasar por la puerta de una máquina del tiempo. Este pequeño pueblo de Huesca es un lugar único en nuestro país, no solo por su valor histórico, sino por su paisaje y conservación, algo que embriaga sin duda el corazón.
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