Ni Santillana del Mar, ni Laredo: el pueblo más bonito de Cantabria esconde una de las obras más desconocidas de Gaudí y tiene un palacio neogótico del siglo XIX declarado Bien de Interés Cultural
Este municipio de Cantabria conserva una de las pocas obras de Gaudí fuera de Cataluña junto a un palacio neogótico protegido.

Comillas se encuentra en la costa occidental de Cantabria / Istock / Timo Christ
En la costa occidental de Cantabria, un municipio reúne arquitectura modernista, neogótica y tradicional en pocos metros. Esta población de tan solo 2.000 vecinos no destaca solo por su ubicación junto al mar, sino por la concentración de edificios singulares tanto medievales como barrocos. Hablamos del tan popular pueblo de Comillas.

Caco antiguo de Comillas / Istock / 5
El desarrollo del pequeño municipio está ligado a la figura del marqués de Comillas y a la llegada de dinero procedente de América con el regreso de los indianos. Durante ese periodo, Comillas incorporó construcciones que no eran habituales en la arquitectura local, desde residencias nobiliarias hasta edificios diseñados por algunos de los arquitectos más relevantes del momento.

Adriana Fernández
La obra menos conocida de Gaudí fuera de Cataluña
Aunque esté algo apartado y prácticamente escondido, uno de los edificios más llamativos y que más viajeros atrae hasta este punto del norte es El Capricho de Gaudí, proyectado por Antoni Gaudí entre 1883 y 1885. Se trata de una de las pocas obras que el artista realizó fuera de Cataluña junto al Palacio Episcopal de Astorga y la Casa Botines de León) y una de las primeras dentro de su trayectoria.
El edificio fue encargado por Máximo Díaz de Quijano (de ahí que el nombre oficial del edificio sea Villa Quijano), cuñado del marqués de Comillas, y su diseño incorpora elementos que ya anticipan el estilo que Gaudí desarrollaría más adelante, como el uso de cerámica decorativa.

El Capricho de Gaudí, proyectado entre 1883 y 1885 / Istock / CHRISTIAN
Al no formar parte de una gran ciudad, pasa más desapercibido dentro del conjunto de su obra, aunque solo hay que verlo para notar que llama la atención en cuanto te lo encuentras.
Un palacio neogótico vinculado a la monarquía
Otra de los paradas clave de una visita a Comillas es el Palacio de Sobrellano, construido en la segunda mitad del siglo XIX y declarado Bien de Interés Cultural. El edificio responde a un estilo neogótico y está directamente vinculado a la familia del marqués de Comillas, ya que lo encargó el primer marqués, Antonio López y López.
Fue proyectado por el arquitecto Joan Martorell y contó con la participación de artesanos y artistas vinculados al modernismo catalán.

Palacio de Sobrellano, construido en la segunda mitad del siglo XIX / Istock / 5
El palacio también tuvo relación con la monarquía. Durante un periodo, Alfonso XII utilizó estas instalaciones como residencia de verano (el cual era el objetivo inicial del arquitecto), lo que refuerza el papel que llegó a tener Comillas dentro de determinados círculos sociales de la época y que contribuyó a consolidar su imagen como destino vinculado a las élites en ese momento. Como curiosidad, este palacio fue el primer edificio de España en utilizar la luz eléctrica, ya que el marqués la mandó instalar para una de las visitas del rey en 1881.
Un conjunto urbano marcado por el siglo XIX

Universidad Pontificia de Comillas / Istock / 5
El desarrollo de Comillas durante ese periodo no se limita a estos dos edificios. A su alrededor surgieron otras construcciones vinculadas al mismo contexto, como la Universidad Pontificia o el cementerio, que también destacan por su arquitectura. En este pequeño rincón cántabro conviven arquitectura tradicional cántabra con intervenciones muy concretas de finales del siglo XIX debido a esa etapa específica de expansión económica.
Este origen explica por qué Comillas tiene una densidad de patrimonio poco habitual para su tamaño. Más allá de los monumentos, el interés de Comillas también está en el conjunto y en su cercanía al mar.
Es fácil realizar una visita corta de un día porque las distancias son cortas y los principales puntos de interés están relativamente próximos entre sí. Puedes comenzar por el entorno del Palacio de Sobrellano y avanzar hacia El Capricho de Gaudí. Desde ahí, continúa hacia el centro del municipio y la zona costera.
Aunque sea fácil recorrer Comillas, conviene tener en cuenta que algunos edificios tienen horarios de visita específicos y lo recomendable es sacar entrada con antelación cuando sea necesario, como en El Capricho, que en temporada alta tiene mucha afluencia de visitantes. Lo mismo ocurre con reservar mesa para la hora de la comida. La localidad cuenta con varios restaurantes muy populares que rápidamente se llenan, y no te querrás ir de allí sin haber comido un cocido montañés.
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