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El pueblo más bonito de Badajoz no es Olivenza: es uno de calles blancas coronado por una fortaleza templaria con cuatro torres barrocas

Un paseo por este precioso pueblo pacense sirve para contemplar la belleza que dejó tras de sí la Orden del Temple.

Es uno de los pueblos más espectaculares de Extremadura.

Es uno de los pueblos más espectaculares de Extremadura. / Istock

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En todo el territorio español hay provincias que llevan años siendo las grandes olvidadas. A veces no es por que sean feas, ni siquiera por su ubicación, simplemente por desconocimiento. A Badajoz le sucede porque no es un lugar de paso más que para ir a Lisboa, y pocos son los que se adentran en la ciudad y menos aún en la provincia. Pero quienes lo hacen se topan con auténticas maravillas como el pueblo templario de Jerez de los Caballeros.

La época templaria marcó tanto a este pueblo que hoy se considera de los mejor conservados

La época templaria marcó tanto a este pueblo que hoy se considera de los mejor conservados / Istock / Antonio Lopez Velasco

En la comarca de la Sierra Suroeste pacense se abre paso, inconfundible, una villa que, tras la reconquista definitiva por parte de Alfonso IX en 1230 quedó custodiada por la Orden del Temple. No llega a los 10.000 habitantes, pero en su casco antiguo hay cuatro iglesias, una muralla y un castillo. Desde el interior del recinto de la alcazaba y la muralla, se contempla la importancia que llegó a tener este pueblo, que fue capital del Bayliato de Xerez.

El pueblo templario más bonito de España: es medieval, tiene un castillo a más de mil metros de altura y está declarado Conjunto Histórico-Artístico

Adriana Fernández

Patrimonio de elegancia y multicultural

El origen de Jerez de los Caballeros se remonta a los fenicios, aunque el hallazgo más antiguo es el Dolmen de la Granja de Torriñuelo. También se han encontrado villas romanas, restos visigodos e influencias árabes, que terminan de dar forma a un pueblo que se encuentra a medio camino entre Portugal y Andalucía y así queda plasmado en sus calles, tradiciones y costumbres. El casco histórico mezcla antiguas iglesias, conventos, casas nobles y palacios.

El castillo templario de Jerez de los Caballeros

El castillo templario de Jerez de los Caballeros / Istock / THEPALMER

El patrimonio monumental de la villa está gobernado por la muralla, de kilómetro y medio de extensión. Están construidos con mampostería y sillería de los siglos XV y XVI que se erigieron sobre murallas árabes anteriores. Todavía hoy conserva algunos portales y, en su interior, el castillo templario del siglo XIII, reformado en el XVI. La fortaleza tiene forma de pentágono irregular, con un perfil marcado por 26 torreones, destacando la Torre del Homenaje o Torre Sangrienta.

Vista de las iglesias en Jerez de los Caballeros

Vista de las iglesias en Jerez de los Caballeros / Istock / Javier Jimenez Lopez

Todo ello, construido en piedra contrastando con la elegancia de los templos que se despliegan en los alrededores y las diferentes culturas que allí convivían hace siglos. Ese es uno de los motivos por los que el casco antiguo está declarado Bien de Interés Cultural. En el entorno, las cuatro iglesias: la de la Encarnación del siglo XVI, la de San Bartolomé del XV-XVII, la de San Miguel del XVI-XVIII y la de Santa Catalina del XVI. Además del convento de San Agustín.

Calles donde la tradición es más que una fiesta de pueblo

Entre las estrechas callejuelas aparecen edificios como la Casa del Concejo, los hospitales de San Bartolomé y de la Caridad y varios palacios, como el del Bachiller Martínez de Logroño, del Marqués de la Lastra, de los Guzmanes y de los duques de T’Serclaes-Tilly. Por esas calles procesionan las imágenes religiosas que se veneran en los templos durante la Semana Santa, festividad declarada de Interés Turístico Regional como pocas en España.

Una de las iglesias más bonitas de Jerez de los Caballeros

Una de las iglesias más bonitas de Jerez de los Caballeros / Istock / Javier Jimenez Lopez

Otra fiesta de interés, aunque más para el paladar y el estómago, es el Salón del Jamón, unos días durante los que productos de la Denominación de Origen Dehesa de Extremadura compiten entre sí, para demostrar quién tiene los mejores jamones y embutidos de cerdo ibérico alimentado con bellota. Y, para acompañar, otros platos típicos como la sopa de tomate, el queso o el cordero asado, y el vino de la Denominación de Origen Ribera del Guadiana.