El pueblo más bonito de Asturias tiene 39 habitantes, está repleto de hórreos y mantiene todavía costumbres medievales
El tamaño de un pueblo no marca su importancia y belleza, de hecho a veces es justo al contrario, como sucede con esta aldea asturiana.

La belleza de las aldeas asturianases algo único. Los prados se extienden verdes frente a sus 400 kilómetros de costa creando espacios donde la arquitectura más tradicional se encuentra con la naturaleza más pura. Historia, tradiciones y cultura es algo que abunda en Asturias, pero más aún en este precioso pueblo de tan solo 39 habitantes y casi el doble de viviendas censadas, 66.
Es una de las aldeas medievales mejor conservadas del Principado y se ubica en un paisaje privilegiado, a 624 metros de altitud en pleno Parque Natural de Ubuiñas-La Mesa. En el concejo de Proaza se encuentra la antigua Vandugio, que hoy en bable se llama Banduxu y en castellano Bandujo. Está a solo una hora de Oviedo, pero entre sinuosas carreteras para las que hay que estar preparado.
La mejor conservación para un pueblo sin carretera
La fundación de este pueblo data de los siglos VIII y IX, aunque el primer monumento que se menciona en los documentos es la iglesia de Santa María, en el año 912. Aunque lo que hoy vemos es una renovación que se realizó en el siglo XII. Sobre aquella época se erigió la Torre de Bandujo, también conocida como Torre de Tuñón, una de las torres defensivas medievales mejor conservadas.

Desde el siglo XVIII que se crearon los barrios actuales -El Campal, La Molina, Entelaiglesia, La Reguera, El Toral y El Palacio, el más popular-, pareciera que Bandujo no quería avanzar en el tiempo. Hasta la década de 1980, tan solo se podía acceder a la aldea por el Camino Medieval de Proaza, durante 11 kilómetros caminando. Además, no había electricidad ni agua corriente hasta entonces.

Quizá gracias a este hecho o simplemente por la escasa afluencia de personas, Bandujo tiene construcciones consideradas de las mejor conservadas de toda Asturias. De hecho, fue declarado Bien de Interés Cultural. Sus múltiples hórreos -estructuras de piedra o madera elevadas del suelo con pegoyos para almacenar las cosechas- de entre los siglos XV y XVII también dan fe de ello.
Tradiciones con siglos de antigüedad
En esta aldea asturiana parece que el reloj se detuvo hace varios siglos, pues siguen conservando algunas costumbres medievales. Una de ellas es que ningún habitante es dueño de los nichos o las tumbas del cementerio, ya que es comunal. Cuando alguien muere, los restos "ocupan la tumba de la persona que lleve más tiempo en camposanto", en palabras de Turismo de Asturias.

Otra de estas tradiciones centenarias también está relacionada con el otro mundo. El Día de los Difuntos es tradición cubrir las tumbas con tierra y pétalos de flores, tal y como hacían sus antepasados. A pesar de su pequeño tamaño, Banduxu cuenta con un gran interés, tanto a nivel cultural como patrimonial. Y también natural, pues su entorno es ideal para practicar senderismo.

Una de las rutas que pueden seguirse es la que debía hacerse hasta 1980, cuando la carretera era inexistente. Empieza en la carretera AS-228 y atraviesa un bosque repleto de vegetación que parece un portal a otro universo. También se puede ascender al Pico Vialar, desde donde se obtiene una de las vistas más privilegiadas de la aldea. Aunque esta opción es solo para los más aventureros.
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