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El pueblo más bonito del mundo está en Aragón y es un valle de cuento a orillas de un embalse: te transporta a uno de los escenarios más especiales de Disney

La construcción de un embalse cambió el destino de este pequeño pueblo de montaña, que hoy destaca por sus casas de piedra, el paisaje pirenaico y un festival con escenario flotante.

Lanuza, el pueblo de Huesca que recuerda mucho al reino de Arendelle

Lanuza, el pueblo de Huesca que recuerda mucho al reino de Arendelle / Istock

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¿A que parece que fuese un escenario de cualquier cuento o película de Disney? Pues es real y lo tenemos muy cerca. En este pueblo de Huesca las cumbres más conocidas del Pirineo aragonés se reflejan sobre el agua con tanta nitidez que, si el agua está totalmente tranquila, cuesta distinguir dónde termina el embalse y dónde empieza el paisaje.

Lanuza, el pueblo de Huesca que recuerda mucho a reino de Arendelle

Lanuza, en Huesca / Istock / 5

La escena tiene algo de irreal y quizá por eso no son pocos los viajeros que, al verla por primera vez, recuerdan el reino de Arendelle, el escenario imaginario de Frozen. Pero no estamos en el lugar gobernado por la reina Elsa y la princesa Anna, sino en Lanuza, una pequeña localidad del Valle de Tena cuya historia estuvo a punto de terminar de forma muy distinta.

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Lanuza se levanta a orillas del embalse del mismo nombre, en un entorno dominado por montañas que superan los 2.000 metros de altitud. Su ubicación es digna de los mejores escenarios, pero también explica el episodio que marcó la historia reciente del pueblo.

Un paseo por el casco histórico de Lanuza es un viaje en el tiempo

Un paseo por el casco histórico de Lanuza es un viaje en el tiempo / Istock / JL Gutiérrez

Allá por la década de 1970, el pueblo contaba con más de un centenar de habitantes que vivían tan tranquilos en su pequeño rincón hasta que en 1976 se anunció la construcción del embalse de Lanuza para regular el río Gállego, lo que obligó a expropiar numerosas viviendas. Ante la previsión de que el agua cubriera parte del núcleo urbano (la cota inicial era de 1.286 metros y, por tanto, el pueblo iba a quedar sumergido bajo las aguas), muchos vecinos abandonaron sus casas y el pueblo quedó prácticamente deshabitado durante años. Pero, finalmente, el casco histórico nunca llegó a quedar sumergido, aunque sí es cierto que el deterioro de los edificios fue avanzando con el paso del tiempo.

Lanuza, Huesca.

Lanuza, Huesca. / Istock / JLGutierrez

Todo comenzó a cambiar en los 90, cuando antiguos vecinos y sus descendientes volvieron a este rincón del Pirineo e impulsaron la recuperación de las viviendas. Gracias a esas rehabilitaciones, Lanuza fue recuperando poco a poco su aspecto tradicional y hoy es esta maravilla que atrae a tantos visitantes cada año. A día de hoy, Lanuza tiene más de una treintena de edificios rehabilitados y algo más de 70 viviendas.

Además, cuenta con infraestructura hotelera para albergar a esos viajeros que desean descubrir el maravilloso Valle de Tena. Si te quedas con ganas de más, puedes completar la visitaa con otros lugares del Valle de Tena, como Sallent de Gállego, la estación de esquí de Formigal-Panticosa o varios senderos que conducen hasta sitios como el Ibón de Piedrafita o la cascada de Orós, en Biescas.

Un escenario natural que cada verano también se llena de música

El pueblo también ocupa un lugar destacado en el calendario cultural del verano. Desde 1992, acoge el Festival Internacional de las Culturas Pirineos Sur, uno de los certámenes de músicas del mundo más veteranos de España.

Su principal seña de identidad es el escenario flotante instalado sobre el embalse, que permite celebrar los conciertos con las montañas como telón de fondo.