El pueblo blanco de Andalucía perfecto para visitar en otoño: encaramado en lo alto de un parque natural y con un árbol único en el mundo
Es el municipio más elevado y montañoso de Cádiz, y el lugar donde más llueve de toda España.

¿Quién dijo que Cádiz solo es un destino para visitar en verano? Sin duda, alguien que no conoce y no ha estado nunca en este municipio que presume de ser el más montañoso, el más elevado y, además, el lugar donde más llueve de toda España.
Encaramado en lo alto de un parque natural que está declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco desde hace ya casi cinco décadas, es uno de los llamados pueblos blancos. Sus casitas de fachadas encaladas que se aferran a la montaña crear una imagen digna de la postal más bonita.
Si a todo eso le sumamos que el trazado de su casco histórico está declarado Conjunto Histórico, levantado en los orígenes sobre una antigua ciudad romana y que en los alrededores se han encontrado huellas de asentamientos prehistóricos, no hay duda de que este lugar lo tiene todo para ponerlo en el radar de la próxima escapada de otoño.
Dónde está el pueblo blanco más bonito para visitar en otoño
Enclavado en el corazón de la Sierra de Grazalema, las montañas que le dan nombre, es uno de los pueblos blancos más bonitos de Cádiz. En su centro histórico, la arquitectura típica popular de la zona, de casitas blancas que se arraciman a la montaña como abrazándose entre ellas, se combina con la riqueza paisajística y monumental del lugar.

Entre su patrimonio cultural, una joya sobresale por encima de las demás: la iglesia de Nuestra Señora de la Aurora, una mole imponente de dos torres fechada que en su fachada presenta una estética de corte renacentista (es del siglo XVIII). Por dentro, su planta con forma de elipse ovalada de una sola nave es de lo más singular, una rareza que la hace única.
Pero sin duda es su casco urbano el que se lleva todas las miradas. Un trazado sinuoso de callejuelas, plazas, rincones singulares y, sobre todo, increíbles miradores sobre la Sierra de Grazalema, que es lo hace que este lugar sea único.

Está tan bien conservado, que en su momento fue merecedor del Premio Nacional de Turismo de Embellecimiento y Mejora de los Pueblos de España. Y eso, para quien no lo haya pillado, es sinónimo de pueblo más que bonito. De hecho, es uno de los mejores representantes y grandes referentes entre los Pueblos Blancos de Andalucía.
Mucho más que un pueblo bonito
Hay dos cosas que hacen que Grazalema sea un pueblo diferente: por un lado, la artesanía. Cuenta con un Museo de la Artesanía Textil, en el que se mantiene vivo el legado de sus tradiciones vinculadas a la fabricación de mantas típicas de la zona, una industria que dio fama y prestigio al municipio durante el siglo XIX.

Y por el otro, su envidiable entorno natural. Inmerso en el corazón del Parque Natural de la Sierra de Grazalema, es evidente que se trata de un destino único para hacer senderismo. Desde el corazón del pueblo parten diversas rutas para hacer a pie, y de todas ellas, una de las más singulares es la de El Pinsapar, uno de los grandes tesoros botánicos de España.

El pinsapo es un tipo de pino muy singular, y famoso porque se trata del único árbol que fue capaz de sobrevivir a la última glaciación alpina, junto a musgos, helechos y líquenes. Y la mayor concentración de pinsapos está aquí, en la comarca de la Sierra, en los parajes entre Grazalema y la vecina pedanía de Benamahoma.
Y El Pinsapar es el sendero que lo recorre, transitando entre majestuosos pinsapos, ofreciendo una de las vistas más espectaculares de la sierra y, sin duda, de toda la provincia de Cádiz.
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