El pueblo blanco de Andalucía que es ideal para los que huyen del frío: con 300 días de sol y temperaturas medias de 19ºC, es la escapada perfecta de invierno
Un balcón sobre la Costa del Sol perfecto para una escapada tropical en los meses más fríos del año.

Entre el invierno y la primavera hay un periodo de tiempo demasiado largo como para no pensar en una escapada para huir del frío y refugiarse en destinos en los que parece que siempre es verano. Si a las temperaturas suaves y el clima cálido durante todo el año, le sumas la cercanía, ya tienes la escapada perfecta.

Porque no (siempre) hace falta ir a la playa, ni cruzarse el océano Atlántico en busca de clima tropical, aquí en España existen destinos cercanos y, como consecuencia, mucho más asequibles, a los que acudir cuando entran ganas de quitarse el abrigo. Y uno de los más interesantes para el mes de enero lo hemos encontrado en Andalucía.
Un pueblo de montaña pero con vistas al mar
Si cogemos un mapa del mundo, veremos que toda España se encuentra dentro de lo que se denomina la zona templada de la Tierra; o lo que es lo mismo, más cerca del trópico que del círculo polar ártico.
Hasta ahí todo bien. Pero es verdad que hay determinadas comunidades autónomas que cuentan con alguna ventaja, y son las que están bañadas por el Mediterráneo. La influencia de este mar, generando temperaturas suaves y lluvias escasas (al menos en invierno), las convierte en perfectas en esta época.

Eso hace que muchas de sus provincias suelan aparecer en el mapa de los destinos con la temperatura más agradable durante todo el año, lo que las coloca, sin dudarlo, entre las favoritas para una escapada de invierno.
Si tuviéramos que elegir una, nos quedamos con Málaga, una apuesta segura durante todo el año, dicho sea de paso. Pero es verdad que en invierno presume de buen clima, con temperaturas que rondan los 20ºC y más de 300 días de sol al año.

El pueblo de Málaga con más de 300 días de sol al año
Si en lugar de quedarse en la capital lo que se pretende es una escapada menos urbanita y más rural, alejada de la ciudad, entonces el destino está más que claro: Mijas, un precioso pueblo blanco andaluz situado en lo alto de una colina, como un envidiable pueblo de montaña situado entre las famosas poblaciones de Benalmádena y Fuengirola.

El casco histórico está a más de 400 metros sobre el nivel del mar. Algo así como un balcón con vistas a la Costa del Sol y que, sin embargo, está a solo siete kilómetros de las playas más cercanas (perfecto por si de repente entra el mono de poner los pies sobre la arena).

Ahí en el corazón de la Sierra de Mijas se encuentra este municipio famoso por sus empinadas cuestas y sus balcones repletos de flores. Como si fuera un conjunto de casas encaladas y encaramadas a la ladera de la montaña. Sinuosas cuestas, decoradas por una arquitectura típicamente andaluza y vistas al mar Mediterráneo. De postal.
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