El pueblo de Asturias que te lleva de viaje 100 años atrás en el tiempo: arquitectura modernista, comida increíble y ambiente de ciudad balneario
Situado en la costa del Cantábrico, este pequeño municipio de tradición pesquera fue uno de los principales puertos del siglo XIX.

Asturias, Patria querida, Asturias de mis amores; ¡quién estuviera en Asturias en todas las ocasiones! Estas son las primeras palabras del himno de esta maravillosa tierra llamada Asturias, un pequeño rincón de cielo aquí en la tierra que, con sus asombrosas panorámicas de mar y montaña, una gastronomía que combina tradición y modernidad perfectamente, y un impresionante patrimonio histórico, enamora a todo aquel que lo visita.

Además, es el destino ideal para cualquier época del año; un destino único que dispone de una más que amplia oferta de opciones para descubrir esta mágica región: incontables kilómetros de rutas para practicar senderismo y cicloturismo a lo largo del año, playas de arena dorada donde relajarse bajo el sol del verano, o visitas para conocer el maravilloso patrimonio cultural y arquitectónico que alberga.
En la desembocadura de un río
A media hora en coche del concejo de Cangas de Onís, y a una hora desde la ciudad de Oviedo, el concejo de Ribadesella se extiende frente al mar Cantábrico, junto a la desembocadura del río Sella. El concejo fue creado en el 1270 por Alfonso X el Sabio, que mandó unir los territorios de Meluerda y Leces, uno a cada lado de la desembocadura del Sella.
De profunda tradición marinera, Ribadesella fue uno de los principales puertos de la costa cantábrica durante muchos siglos. Algunas de las principales actividades económicas que tenían lugar en el puerto eran la industria ballenera y la importación y distribución de sal. Pero fue durante la segunda mitad del siglo XIX cuando el puerto alcanzó su cenit; gracias a la creación de la línea Ribadesella-Cuba que hacía el bergantín Habana, este puerto se convirtió en una de las principales puertas de salida para la emigración hacia las Américas.

Con una población que ronda los 5.500 habitantes, actualmente Ribadesella basa su economía, principalmente, en la actividad turística, con una amplia oferta comercial y hotelera, además de actividades culturales y deportivas perfectas para hacer en familia.
Una escapada a Ribadesella
La principal atracción de la villa, sobre todo para los más aficionados al deporte, el piragüismo en particular, es el famoso Descenso Internacional del Sella, celebrado el primer sábado de agosto después del día 2. Declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional, esta competición reúne año tras año a miles de personas atraídas por el ambiente festivo que genera, pues no se basa solo en el aspecto deportivo, sino que también se apoya en los aspectos folclórico, mediático y festivo.
Pero no es solo ese día que Ribadesella merece ser descubierta, ya que tiene mucho más que ofrecer, empezando por su casco histórico, repleto de edificios cuyos orígenes se remontan a la Edad Media. Es en esta zona del concejo que se encuentra el barrio del Portiellu, repleto de coloridas casas y un marcado ambiente pesquero, pues fue aquí donde se construyó el primer puerto local. Paseando por las calles de este barrio encontrarás la Escalera de Colores, un pintoresco rincón donde las frases sencillas plasmadas en los peldaños de colores vivos cobran el protagonismo.
Enclavada en el extremo que más se adentra al mar del Monte Corberu, un promontorio natural que parte del casco urbano, se erige la ermita de Guía, una capilla renacentista de finales del siglo XVI que acoge la imagen de la Virgen de Guía, patrona de los marineros. Aparte de su interior, la ermita destaca por su entorno, pues la explanada en la que se asienta, con cañones apuntando al mar, deja claro que este fue un recinto defensivo.

Al bajar de la ermita puedes aprovechar para recorrer los varios paseos que se extienden a lo largo del límite costero de la villa. En el paseo de la Grúa, en la orilla derecha del río, destacan el Monumento al Marinero, la Fuentina y los Paneles de Mingote, un mural compuesto por seis piezas de cerámica donde el humorista plasmó la historia de la villa.
Gastronomía y alojamiento
Ribadesella cuenta con una amplia oferta de hoteles, ya sea cerca de la playa o más en el interior, rurales o con servicio de spa. Entre los rurales encontramos opciones como El Pagadín, un coqueto hotel con habitaciones de lo más acogedoras, o La Llosona, construido a partir de una antigua casería asturiana. Frente a la playa están el Gran Hotel del Sella, situado en lo que fuera el palacio estival de los Marqueses de Argüelles, o el Villa Rosario Palacete, cuyo restaurante está recomendado por Guía Michelin. En cuanto a balnearios y spa, La Piconera cuenta con una agradable zona de aguas pensada para el descanso y la desconexión.

La gastronomía de Ribadesella tampoco tiene desperdicio alguno. Con cantidad de restaurantes y sidrerías de una calidad excelente, aquí podrás encontrar restaurantes especializados en la cocina tradicional asturiana, la cocina de autor o la alta cocina. A parte, podrás descubrir los populares “chigres”, donde disfrutar de una buena sidra y sabrosas tapas a buen precio.
Síguele la pista
Lo último