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El pueblo asturiano del fin del mundo, al que no llegan ni las carreteras ni los coches: se entra a pie por un desfiladero o en un funicular excavado en la roca

Hasta la apertura del funicular, era una de las poblaciones más aisladas de toda España.

Bulnes, el pueblo asturiano del fin del mundo

Bulnes, el pueblo asturiano del fin del mundo / Istock

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La España rural se asocia desde hace años a un concepto de lo más explicativo: la España vaciada. O lo que es lo mismo, núcleos de población en los que apenas vive gente y que, si no se remedia, caerán en el olvido por falta de población y abandono. Lo curioso es que hay otro concepto que también abandera nuestro país: el de tener una elevada densidad de población rural dispersa

A los pies del pico Urrellu, el gran emblema de los Picos de Europa

A los pies del pico Urrellu, el gran emblema de los Picos de Europa / Istock

En España hay comarcas donde la población se reparte entre cientos de aldeas y caseríos escondidos entre montañas. Algo así como un país de pueblos remotos que nos lleva directamente hasta Asturias, una de las regiones con mayor densidad de población rural dispersa de Europa. Si a eso le sumas su territorio, escondido entre montañas, el resultado son incontables pueblos de difícil acceso por el característico relieve montañoso que dibuja el paisaje en el norte de España. Y el más remoto tiene nombre propio: Bulnes

El pueblo asturiano que está rodeado de un paisaje espectacular: es tan remoto que ni los coches pueden subir

Adriana Fernández

La puerta de entrada a los Picos de Europa

Se trata de una pequeña aldea situada en el corazón de los Picos de Europa, un pueblo donde la sensación de haber llegado al fin del mundo es tan real como que no llegan ni los coches. Es verdad que en España, y en Asturias en particular, existen decenas de aldeas donde el silencio, el aislamiento y el paisaje recuerdan a regiones alpinas mucho más que al resto de la península. Pero no hay duda de que el caso más famoso de pueblo aislado penisnular es Bulnes. No tiene rival. 

Una pequeña aldea situada en el corazón de los Picos de Europa,

Una pequeña aldea situada en el corazón de los Picos de Europa, / Istock / Anton Sheiko

Lo que hace a Bulnes tan especial es que no existe ninguna carretera que llegue al pueblo. No puedes acceder en coche, ni muchísimo menos en autobús y, ni de lejos, en metro. La manera en la que tradicionalmente se ha llegado hasta este lugar remoto es a pie, a través de una ruta histórica: el Canal de Texu, un sendero de unos cuatro kilómetros de ascenso, desde la vecina localidad de Poncebos, que atraviesa una espectacular garganta excavada por el río Bulnes en pleno corazón de los Picos de Europa

Durante siglos (sí, siglos) esta ha sido la única vía oficial de acceso al pueblo, tanto para personas como para el ganado. Hasta que el transporte llegó a Bulnes, conectando la aldea con Poncebos por el interior de la montaña a través de un túnel excavado literalmente en la roca, que recorre un tramo de unos 2,2 kilómetros de distancia. Además de la comodidad que supone llegar así al pueblo, el gran hito es la disminución del tiempo, recortándolo en apenas ocho minutos. Fue inaugurado en 2001 y sigue siendo el principal medio de transporte para los vecinos. 

Tan aislada que no llegan ni las carreteras.

Tan aislada que no llegan ni las carreteras. / Istock / Anton Sheiko

Un pueblo de piedra detenido en el tiempo

Teniendo en cuenta que no llegan los coches y que prácticamente ha estado aislado desde tiempos remotos, no es difícil imaginar que Bulnes es uno de esos pueblos que parecen haberse detenido en el tiempo. Con calles de piedra, sin tráfico y rodeado de montañas de más de 2000 metros, este es probablemente el ejemplo más emblemático de pueblos aislados de España.

Pero no era un desconocido, todo lo contrario. Senderistas y aficionados a la montaña conocían (y conocen) la existencia de este remoto lugar por un motivo principal: se trata de una de las puertas de entrada al macizo central de los Picos de Europa y un lugar mítico para montañeros, ya que desde allí parten rutas hacia el Picu Urriellu (Naranjo de Bulnes), uno de los lugares clave y de los que más visitas atraen cada año.