El pueblo de Andalucía perfecto si buscas un verano más fresco: lo vigila un imponente castillo y está rodeado de naturaleza
Si no aguantas más el calor pero quieres estar en Andalucía en verano, este pueblo te demuestra que se puede tener todo.

Andalucía es una tierra única, nadie lo duda. La tradición que abandera España se combina con ciudades que presumen de tener un color diferente, una gastronomía de escándalo y un ambiente difícil de encontrar en otras tierras del mundo. Si bien es cierto, que no todo es tan bonito como parece. La realidad es que los veranos en la región (especialmente en aquellas alejadas del mar) están protagonizados por temperaturas récords, aire acondicionado y el hábito de la hibernación hasta que baje el sol.
Por lo que, si eres team frío, estás buscando un lugar con esencia andaluza, pero necesitas huir del calor, en Revista VIAJAR te traemos la solución: Segura de la Sierra, uno de los pueblos más bonitos de España y tu mejor aliado si buscas cobijarte del calor.

Ubicada en pleno Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, Segura de la Sierra no solo es bonita, sino que también alta (a más de 1.200 metros sobre el nivel del mar), frondosa, rica en agua y con una temperatura media que en verano rara vez supera los 28 grados. Lo suficiente para no pasar frío… y, lo más importante; para no pasar calor.
Un pueblo medieval en equilibrio con la montaña
Segura de la Sierra es uno de esos lugares que parecen construidos al dedillo, sin desafiar al entorno, sino aprovechando cada curva del terreno. Declarada Conjunto Histórico-Artístico, esta localidad de raíces árabes está coronada por un castillo de origen almohade que vigila el valle desde las alturas. Las casas blancas se aferran a la ladera, mientras las callejuelas se presentan entre cipreses, miradores y restos de murallas.

Desde cualquier parte del pueblo se pueden ver las sierras que lo rodean, lo que supone todo un privilegio para aquellos que aman la montaña, pero que su castigo es vivir en un lugar llano. Y desde el mirador de Jorge Manrique (sí, el poeta, que vivió aquí de niño), se disfruta una de las panorámicas más amplias y serenas del parque natural.

Pero además de historia y vistas, Segura de la Sierra tiene el tesoro más buscado de todos los veranos; agua. Mucha agua. Y en todos sus formatos.
Bañarse en un paraíso de montaña
A diferencia de otros pueblos de interior, aquí el calor se lleva bien porque siempre hay un sitio donde mojarse. Si eres team piscina, te recomendamos la piscina municipal de Orcera, considerada una de las piscinas al aire libre más grandes de España. Con casi 100 metros de largo y rodeada de naturaleza, es un lugar ideal para pasar el día en familia.

También tienes la opción del Charco del Aceite (Charco de la Pringue), que es una piscina natural dentro del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas. Rodeada de pinos, vegetación y agua cristalina, y cuenta con todo lo necesario para pasar un día de película. No te puedes perder tampoco la cascada del Río Borosa, situada en la Sierra de Cazorla, donde encontramos senderos emblemáticos junto al Borosa, donde las cascadas crean pozas aptas para el baño. Aunque no está acondicionado como zona balneable convencional, es un punto frecuentado por excursionistas por ser un auténtico Edén en la tierra, para ser honestos. Y, por último (pero no menos importante), también existe el embalse de las Anchuricas, que se encuentra a unos 15 km de Segura, es conocido por sus tonalidades turquesas y su entorno boscoso. Permite baño libre, kayak o paddle surf, perfecto si eres de los que disfrutar con los deportes acuáticos.
El protector del pueblo
Presidiendo desde lo alto, el Castillo de Segura de la Sierra es una de las fortalezas mejor conservadas de la provincia de Jaén y un excelente mirador natural sobre el valle del río Trujala y las sierras que lo rodean. Su origen se remonta al periodo islámico, probablemente al siglo XI, aunque fue reformado ampliamente durante el dominio de la Orden de Santiago, que convirtió Segura en una plaza fuerte clave en la frontera con el reino nazarí de Granada.
El castillo conserva buena parte de sus murallas, la torre del homenaje, aljibes, patios interiores y una empinada entrada desde la plaza del pueblo. La subida merece la pena, pues desde lo alto se puede ver el mar de montañas que rodea la comarca, con una de las panorámicas más espectaculares del parque natural. Además, en su interior hay una exposición permanente sobre la historia defensiva de la zona. Está abierto al público y es uno de los planes imprescindibles en cualquier visita a Segura.

¿Cómo llego?
Segura de la Sierra está a unas dos horas y media en coche desde Jaén capital, y algo más desde Granada o Albacete. La carretera de acceso tiene curvas, pero también vistas espectaculares. Lo ideal es llegar en coche propio para moverse entre los distintos puntos de baño y rutas.
La mejor época para visitarla, si buscas frescor y poca gente, es de junio a mediados de julio o en septiembre, aunque agosto sigue siendo soportable y animado. Incluso en los días más calurosos, las noches son frescas, y siempre hay una poza donde bajar unos grados.

Si este verano buscas escapar del calor sin renunciar a la belleza, Segura de la Sierra es tu sitio. Tiene lo que muchos pueblos prometen y pocos cumplen: temperaturas suaves, paisajes de postal, historia, comida auténtica y rincones para bañarse sin colas ni cloro. Un oasis verde en el corazón de Andalucía, donde el verano aún se parece al verano de antaño.
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