El pueblo amurallado más espectacular de España está en Madrid: se asienta sobre un meandro que sirve de foso natural, mantiene su muralla inferior del siglo XI y alberga un museo con obras originales de Picasso
Una condensada colección de obras que Picasso regaló a su barbero son uno de los principales atractivos de este pueblo de la sierra de Madrid que tiene una muralla medieval auténtica.

El pueblo amurallado más espectacular de España que tiene un museo con obras originales de Picasso y está a menos de una hora de Madrid / Istock / Jose Miguel Sanchez
En pleno corazón de la Sierra Norte de Madrid hay un pueblo medieval que se alza como uno de los enclaves más sugerentes del centro peninsular: con algo más de dos mil habitantes, esta villa amurallada custodia un legado que atraviesa milenios y que hoy se muestra al viajero como una prodigiosa mezcla de historia y paisajes de película. A tan solo una hora en coche desde Madrid, se encuentra un pueblo que guarda con recelo un Museo de Picasso único con pocas, pero increíbles piezas de su trayectoria que fueron regaladas a su barbero... Pero este lugar tiene muchos encantos más allá de sus muros.
Sus raíces se hunden en tiempos prerromanos, aunque fueron los musulmanes, hacia el siglo X, quienes dotaron a la villa de su estructura defensiva más emblemática: un recinto amurallado que, sorprendentemente, ha sobrevivido casi íntegro al paso de los siglos y es considerado el mejor conservado de la Comunidad de Madrid. El casco histórico, rodeado por las aguas del Río Lozoya, se convierten en el paseo perfecto para aquellos que quieren disfrutar de un día diferente lejos (pero no demasiado) de la capital.

Adriana Fernández
Cuando Alfonso VI incorporó estas tierras al reino cristiano, comenzó en Buitrago del Lozoya una etapa vinculada a la nobleza castellana. Primero con los Trastámara y, más tarde, bajo el amparo de la poderosa casa de los Mendoza, que convirtió Buitrago en pieza clave de su entramado territorial. Incluso la historia dinástica española dejó aquí su huella: Juana la Beltraneja, envuelta en las disputas sucesorias del siglo XV, estuvo recluida entre sus muros mientras Isabel la Católica aseguraba su autoridad. Pero a día de hoy muchos visitan este enclave por otro motivo: su muralla y su museo. Incluso, algunos prefieren hacerlo en Navidad, ya que sus calles se convierten en un auténtico Belén Viviente que es considerado uno de los más impresionantes del país.
La muralla medieval que abraza el casco histórico de este pueblo de la Sierra de Madrid
El paseo por su muralla, declarada Monumento Nacional en 1931, es hoy una de las experiencias más memorables del viaje. Sus casi 800 metros de muro permiten comprender la lógica defensiva de la fortificación y ofrecen panorámicas privilegiadas sobre el valle del Lozoya. A lo largo del tiempo se ha visto sometido a varias transformaciones, aunque siempre respetando el antiguo trazado. La muralla está constituida por dos elementos principales: la alta y la baja.

El Castillo de Buitrago del Lozoya / Istock / JOSE LUIS VEGA GARCIA
En la primera, el acceso se localiza en la Plaza de Angelines Paino, junto a la Iglesia de Santa María del Castillo. En la segunda el acceso puede realizarse mediante la subida de varias escaleras que se localizan en la calle Hospitalillo junto a la Plaza del Castillo. Mientras tanto, en el punto más elevado de la villa se alza la singular Torre del Reloj, de planta pentagonal y levantada entre los siglos XI y XIII. En el extremo suroeste del recinto se emplaza el Castillo de los Mendoza: su planta casi cuadrada y sus siete torres, todas distintas entre sí, refuerzan la impresión de un edificio concebido tanto para la defensa como para la representación del poder señorial.

La Torre del Reloj en Buitrago del Lozoya / Istock / Susana del Pozo
El Museo de Picasso más infravalorado de la Península Ibérica: una colección pequeña y singular
Entre sus calles medievales descansa un pequeño tesoro cultural: el Museo Picasso–Colección Eugenio Arias. Este espacio, instalado en el Ayuntamiento desde 1985, reúne nada más y nada menos que 60 piezas que el pintor malagueño fue entregando a su amigo y barbero, Eugenio Arias, a lo largo de un cuarto de siglo. Un museo íntimo y sorprendente que añade una nota inesperada al recorrido por uno de los pueblos más fascinantes de la Sierra Norte madrileña.
El contenido del Museo es muy variado: cuenta con cerámicas, litografías, carteles, dibujos, aguadas, pirograbados... Únicos en el mundo. Eugenio Arias, nacido en 1909, era natural de Buitrago y vivió aquí trabajando como peluquero hasta la Guerra Civil. Este espacio, dedicado al arte y la amistad, resulta un claro ejemplo de las consonancias y las relaciones que se establecieron entre ellos: sus aficiones, sus pasiones y las preocupaciones compartidas así como el exilio, la afición a los toros, la militancia izquierdista o la nostalgia por la cultura española.
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