El pueblo con playa de aguas turquesas y castillo al que se accede por un túnel de roca: en Alicante, pero no en el Mediterráneo
Esta localidad alicantina tiene todo para ser un destino perfecto de desconexión: playa, montaña y una rica cultura de la que disfrutar en sus calles.

La Costa Blanca es la elección de muchos al reservar las ansiadas vacaciones, la combinación perfecta entre mar y ocio. Tiene playas y calas de ensueño que invitan a pasar todo el día al sol, y por la noche infinidad de opciones para tomar un buen cóctel y disfrutar de las noches de verano. Sin embargo, hay más que costa en Alicante. A media hora de Benidorm está el pueblo más bonito de la provincia, con un castillo de cuento y su propia playa de aguas turquesas.
En un valle entre montañas, se encuentra el pintoresco pueblo de Guadalest, (también conocido como El Castell de Guadalest) sobre un peñasco asomado al embalse con su mismo nombre. Es famoso por su castillo del siglo XI, su casco antiguo declarado Conjunto Histórico-Artístico, sus museos y una increíble gastronomía local.
A pesar de la complicada orografía en la que se sitúa el pueblo, el casco antiguo de Guadalest ofrece un precioso recorrido. A través de sus callejuelas blancas encontrarás miradores, una iglesia barroca dedicada a Nuestra Señora de la Asunción e incluso una cueva conocida como arco de San José. Además, la bonita plaza de San Gregorio ofrece las mejores visas del pantano.
El Castillo de San José preside el pueblo desde lo alto
Esta fortaleza de origen árabe tuvo un papel fundamental en la Edad Media, era usado como bastión defensivo. Está ubicado encima de una roca en lo más alto del pueblo, con unas vistas impresionantes al pantano. Actualmente, solo quedan sus restos, ya que dos terremotos y una voladura durante la Guerra de Sucesión dañaron su estructura; igualmente sus muros siguen levantados ofreciendo una visita imprescindible para aquel que vaya a Guadalest. Para acceder tendrás que adentrarte en un túnel natural dentro de la roca.
El Castillo de San José no ha sido el único en este territorio, en realidad hubo dos. El otro era conocido como el Castillo de la Alcozaiba, este se situaba en la parte más baja del pueblo; hoy solo queda una torre.

Guadalest tiene su propia playa
Aunque no es una playa convencional, a los pies de la Sierra de Aitana, se encuentra el protagonista de Guadalest: su pantano. Es famoso por sus aguas de color turquesa, se encuentra en un enclave precioso, rodeado de naturaleza y de las imponentes montañas alicantinas. Para disfrutar al máximo del entorno, además de bañarse, practicar deportes acuáticos o incluso pescar, merece la pena recorrer el perímetro del embalse y admirar el bosque que lo rodea. Junto a la presa hay un aparcamiento desde el que parte una ruta circular, a través de una pista forestal. No es un camino difícil, aunque cuenta con un poco de desnivel; es una opción perfecta para quienes quieran exprimir su experiencia y admirar los increíbles paisajes de la zona.

Actividades para disfrutar de la localidad y sus alrededores
Rutas por la naturaleza
- Sierra de Aitana: una de las rutas más famosas, va de Guadalest a la cima de esta sierra; que es la más alta de Alicante. Esta excursión de dificultad media te llevará por manantiales, reservas de flora y por unas grandes fracturas en el lateral de las rocas conocidas como Simas de Partagat.
- Castell de Castells: Esta excursión parte hacia el Castellet de Serrella, las ruinas de un castillo musulmán. Aunque es un camino fácil, su duración supera las tres horas; aun así merece la pena por la belleza del recorrido.

Museos
A pesar de ser un pueblo pequeño, hay numerosos museos que enriquecen su cultura y aportan un gran valor a la estancia de los visitantes.
- Museo Municipal de Casa Orduña: La familia Orduña estaba formada por nobles de confianza del Marqués de Guadalest, por lo que se convirtieron en alcaides del Castillo y gobernadores de sus tierras. Su palacio se conserva perfectamente, cuenta con una impresionante biblioteca de más de 1200 documentos históricos, óleos de carácter religioso y otras obras de la familia.
- Museo de microminiaturas: En este museo hay objetos bastante curiosos en los que se encuentran miniaturas de obras emblemáticas de todo el mundo. Desde el Guernica pintado en una semilla, hasta la Estatua de la Libertad dentro del hueco de una aguja, pasando por Los fusilamientos de Goya representados en un grano de arroz.
- Museo de instrumentos de tortura: Esta colección la componen más de 70 herramientas de tortura. Eran usadas por la Santa Inquisición tanto para torturar como para la ejecución mediante la pena capital.
Queda claro que este pueblo alicantino ofrece una experiencia completa para aquel que lo visite. Desde sus increíbles paisajes y actividades al aire libre hasta los encantos del casco antiguo, fortalezas medievales y curiosos museos. Hay rincones increíbles escondidos por todo el país, así que en vez de ir siempre a la misma playa, haz una pequeña investigación y aprovecha los encantos que estos sitios tienen para ofrecerte.
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