El pueblo abandonado de Tarragona que ha enamorado a la prensa internacional: "Sólo los valientes lo visitan"
La Mussara es un pueblo fantasma situado en Cataluña que fue abandonado en la década de los 60 y que se ha transformado en objeto de fascinación.

En lo alto de la sierra de Prades, a más de 1.000 metros de altitud, se alza La Mussara, el pueblo fantasma que fue abandonado en la década de los 60. Este lugar olvidado por el tiempo se ha transformado en objeto de fascinación tanto turística como mediática. Un reportaje de Forbes, titulado 'Only the brave visit Catalonia’s ghost village of Mussara on Halloween' donde asegura que "sólo los valientes lo visitan".
Aunque su ruina definitiva llegó en 1960–61, cuando fue incorporado a Vilaplana, el éxodo poblacional comenzó décadas atrás. Las duras condiciones —sin agua potable, electricidad ni servicios básicos— empujaron a sus habitantes a emigrar. Se especula además que la plaga de la filoxera, que asoló los viñedos de la comarca, allanó el camino para la despoblación.
Los orígenes de La Mussara se remontan posiblemente a la Edad del Bronce, aunque la documentación cronológica arranca en 1173, con Alfonso I y la ordenación de los límites de Tarragona. En el siglo XII se levantó la iglesia de Sant Salvador, restaurada en los siglos XVIII y XIX, cuya torre de campanas (de 1859 metros) resiste el avance del tiempo.
A día de hoy, La Mussara es un imán para senderistas, investigadores de lo oculto y fotógrafos. Las rutas atraen por sus vistas sobre Tarragona y el valle de Baix Camp, pero también por el halo tenebroso que rodea el terreno, especialmente en otoño e invierno, cuando la niebla lo cubre todo de un manto fantasmal.

Esa misma niebla ha alimentado leyendas. Y es que se cuenta que algunos visitantes han desaparecido por horas —o simplemente nunca regresaron— después de adentrarse en el pueblo cubierto de bruma, mientras recuperaban el sentido con una sensación de pérdida temporal.
El elemento más enigmático es la torre de San Salvador. Otras voces aseguran haber visto figuras encapuchadas y pinturas diabólicas en sus muros. El relato de Forbes remarca ese aire 'otherworldly' (de otro mundo) que impregna el entorno.
Casos legendarios de desaparecidos
Una de las historias más escalofriantes involucra de lleno a Enrique Martínez, quien en 1991 -según crónicas locales- accedió a La Mussara con tres amigos y, en un momento dado, se perdió en la niebla. Nunca más fue visto de nuevo, como si la tierra se lo hubiera tragado en cuestión de minutos.

Aunque no existen fuentes oficiales que confirmen este suceso, el rumor se propagó en medios y foros, mezclándose con relatos sobre el pueblo como "puerta a otra dimensión". Forbes describe este ambiente como "no sólo embrujado sino de otro mundo".
A pesar de su atmósfera siniestra, La Mussara brinda un lugar ideal para el excursionismo: vistas panorámicas del Montsant, del mar Mediterráneo y de la Costa Dorada, todo desde senderos.
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