Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El pueblo de 70 habitantes ideal para recorrer a pie que es perfecto para huir del calor: es Reserva de la Biosfera y una iglesia preciosa del siglo XVII

Nos adentramos en el pueblo más pequeño de la Comunidad de Madrid, una apuesta por el turismo rural auténtico e ideal para los que van en busca de tranquilidad.

El pueblo al norte de Madrid para escapar del calor

El pueblo al norte de Madrid para escapar del calor / Istock / Octavian Rosca

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Con un total de 55, España es el país del mundo con un mayor número de Reservas de la Biosfera declaradas por la UNESCO. Una de las más desconocidas del territorio, y a su vez de las más espectaculares, es la Reserva de la Biosfera de la Sierra del Rincón, situada a tan sólo una hora en coche al norte de la ciudad de Madrid y declarada como tal en el año 2005. Ubicada en torno a los valles de La Hiruela y La Puebla, los cuales están rodeados por los macizos montañosos de Sierra Cebollera.

El valle de La Hiruela forma parte de la Sierra del Rincón

El valle de La Hiruela forma parte de la Sierra del Rincón / Istock / Jose Ramiro Laguna

Además de contar con una magnífica variedad paisajística y una rica biodiversidad, dentro de los límites de la Reserva de la Sierra del Rincón se emplazan también núcleos rurales con mucho encanto. Uno de ellos, y que ofrece una de las escapadas más especiales que podemos hacer por los alrededores de Madrid, es el pequeño municipio de Madarcos. A una altitud de más de 1.050 metros sobre el nivel del mar, el pueblo ha sabido conservar su arquitectura tradicional en piedra, así como sus huertos familiares y su arraigada tradición ganadera.

Tiene la estación termal más antigua de Cantabria: así es el precioso pueblo del norte de España perfecto para hacer turismo rural

Adriana Fernández

Un pueblo pequeño, pero con mucha magia

Con una población que no llega a los 70 habitantes, el pequeño pueblo de Madarcos, al norte de Madrid, es una de esas joyas rurales que nos hacer apreciar realmente el entorno natural en el que se encuentran. Si bien no se sabe exactamente en qué año o siglo se fundó el pueblo, sí que se sabe que nació como una aldea pastoral tras el período de la Reconquista. De esta manera, durante siglos la economía del pueblo se basó en el cultivo de cereales y la ganadería, convirtiéndose así en una de las principales localidades de la zona.

El pueblo destaca por haber conseguido mantener prácticamente intactas las casas y construcciones que lo componen. Construidas en piedra, la construcción tradicional es de una sola planta, con tejado a dos aguas y muros de mampostería. Dispuestas a lo largo de las callejuelas de trazado sinuoso que dan forma al pueblo, entre los edificios quedan espacios para huertas y corrales. Esto provoca que el pueblo parezca haber quedado congelado en el tiempo, lo que permite estudiar y vislumbrar como eran las localidades construidas en la zona durante la Edad Media.

El monumento más importante del pueblo es la iglesia parroquial de Santa Ana, un precioso templo de planta simple y construido alrededor del siglo XVII. La iglesia se erige en la plaza del pueblo, que supone uno de los principales puntos de encuentro para los vecinos. Muy representativos del oficio rural que durante siglos mantuvo la economía del pueblo son la fragua y el potro de herrar, ambos restaurados para una mejor preservación.

Otoño de esplendor

Madarcos sabe que su temporada de esplendor es cuando llega el otoño. Durante esos meses, el pueblo se tiñe de tonos ocres y tierra y es el primer sábado de octubre que el pueblo celebra las Jornadas “Madarcos Ayer y Hoy”, donde se recuperan oficios antiguos con talleres de pan, miel o cestería, así como el mercado de artesanía y bailes tradicionales.

La iglesia parroquial de Santa Ana

La iglesia parroquial de Santa Ana / Dirección General de Turismo. Consejería de Economía e Innovación Tecnológica. Comunidad de Madrid

La Reserva de la Biosfera que envuelve el pueblo

El colorido paisaje otoñal invita a todos aquellos que se acercan al pueblo a desconectar, leer, pintar, o simplemente pasearse por el pueblo de una manera tranquila y relajada. A lo largo del año, el pueblo organiza además actividades de senderismo interpretativo – las cuales permiten descubrir más acerca del pasado de la villa –, rutas para fotografía del paisaje y observación de aves, y rutas astronómicas para observar el cielo nocturno estrellado.

El entorno de la Sierra del Rincón

El entorno de la Sierra del Rincón / PicasaDiscasto

Junto a los senderos que recorren La Hiruela, Montejo, Piñuecar u Horcajuelo, Madarcos es también un muy buen punto de partida para un senderismo más suave, con rutas como la de los Molinos del río Madarquillos, con un trazado de 2,5 kilómetros, o la ruta circular de las dehesas, que no alcanza los 10 kilómetros.