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El pueblo de menos de 70 habitantes para huir del calor es también uno de los más bonitos de España: no está masificado y sus recetas tradicionales quitan el sentido

En este pueblo que roza los Pirineos, su clima atlántico se ha convertido en un auténtico refugio climático para los que buscan temperaturas frescas y paisajes de película en sus vacaciones de verano.

Un pueblo perfecto para los que van huyendo del calor.

Un pueblo perfecto para los que van huyendo del calor. / Istock

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Mientras gran parte del país busca playas paradisíacas con las altas temperaturas, hay un apartado de viajeros que prefieren escapar al fresco de las montañas verdes y bosques del atlántico. Existe un pequeño pueblo de menos de 70 habitantes, situado muy cerca de la frontera francesa, que posee un encanto difícil de encontrar en destinos más conocidos y concurridos durante los meses de verano. Avisamos de que si eres de los que no soportan el calor, es mejor que te quedes hasta el final de este artículo.

El pueblo de menos de 70 habitantes para huir del calor: temperaturas frescas, paisajes únicos y gastronomía de alto nivel

El pueblo de menos de 70 habitantes para huir del calor: temperaturas frescas, paisajes únicos y gastronomía de alto nivel / Istock / Ludwig Deguffroy

Durante estos meses, el Valle del Arán, en pleno Pirineo catalán, despliega infinidad de posibilidades tanto en el interior como en el exterior de Bausen: es un pueblo con siglos de historia, ríos de aguas cristalinas y una amplia oferta de actividades para quienes buscan aventura o simplemente desconectar. A más de 900 metros de altitud, se presenta como una postal pirenaica casi intacta. Sus casas de piedra, coronadas por tejados de pizarra, se adaptan a la pendiente de la montaña formando un entramado de calles estrechas, macetas floridas y rincones en los que se respira aire puro.

La ermita más bonita del mundo está en Cataluña: construida en la boca de un volcán, románica y perfecta para visitar en familia

Adriana Fernández

Valle del Arán (Lérida)

Valle del Arán (Lérida) / Istock / JLGutierrez

Busca refugio en la montaña para tus vacaciones de verano

Entre sus construcciones destaca la iglesia de Sant Pèir ad Vincula, un templo que ha sido testigo de algunos de los episodios más importantes de la historia local. Muy cerca se encuentra la pequeña capilla de Sant Roc, punto de partida hacia algunos de los senderos más atractivos de la zona y hacia miradores desde los que el valle se despliega en todo su esplendor. Como es de esperar, la naturaleza es otro de los grandes tesoros del municipio. Desde el propio casco urbano parte la ruta hacia el Bosque de Carlac, considerado uno de los hayedos más espectaculares de los Pirineos.

Más allá de Bausen: un entorno natural que invita a distintas actividades

La Artiga de Lin, con sus praderas, saltos de agua y bosques de un verde intenso, es una de esas excursiones que justifican por sí solas una escapada. Tampoco faltan rutas familiares como la de los Avetos Gigantes. Para quienes prefieren las emociones fuertes, el río Garona ofrece la posibilidad de practicar rafting en un entorno privilegiado. El barranquismo, los circuitos de aventura entre árboles y las rutas en bicicleta completan una oferta que convierte el verano en la temporada ideal para los viajeros más activos.

La iglesia de Sant Pèir ad Vincula en Bausen (Valle del Arán)

La iglesia de Sant Pèir ad Vincula en Bausen (Valle del Arán) / Istock / Ludwig Deguffroy

La leyenda de amor eterno que marcó a todo un pueblo

Si hay una historia que sigue emocionando a quienes visitan este pueblo es la de Teresa y Francisco, conocidos como los Amantes de Bausen. Su trágico romance, marcado por las normas religiosas de principios del siglo XX, dejó una huella imborrable en la memoria colectiva del pueblo. Teresa y Francisco no pudieron casarse porque no podían pagar la dispensa eclesiástica exigida por su parentesco familiar.

Cuando ella murió de neumonía en 1916, el párroco se negó a enterrarla en el cementerio parroquial. Los vecinos, indignados, construyeron en apenas una noche un pequeño camposanto para darle sepultura: el pequeño cementerio de Teresa, que continúa siendo uno de los lugares más singulares y conmovedores del Valle de Arán.

Recetas con identidad: sabor a alta montaña

Después de la caminata por el pueblo o sus numerosas actividades, la gastronomía aranesa completa la experiencia. Platos tradicionales elaborados con productos de montaña permiten saborear la identidad de una comarca que mantiene intactas muchas de sus costumbres. Estaremos todos de acuerdo en que en estas escapadas, el cuerpo te pide a gritos parar y pegarte un buen homenaje. La estrella indiscutible de la zona es la olla aranesa, un potaje brutal de carne, legumbres y verduras que te calienta el alma, acompañado siempre de embutidos como el paté artesanal.

Y ojo con el momento postre, porque aquí son más que aficionados a los dulces con un toque de anís, como los crepeths, que entran solos junto a un chupito de licor local de nueces o de grosella negra. Entre los establecimientos más reconocidos se encuentran la Casa Lila, un restaurante pequeñito con una terraza que tiene unas vistas únicas del valle. La gente termina la ruta de senderismo y va directa allí a devorar sus platos caseros hechos con productos de la zona.

Si buscas algo más relajado para tomar una buena cerveza y picar alguna delicia de montaña, la Tauerna de Bausen es el sitio ideal para desconectar. Eso sí, si te apetece moverte un poco y subir el nivel de la experiencia, a pocos kilómetros, en Bossòst, tienes que fichar sí o sí Er Occitan. Es una propuesta más moderna y sofisticada, donde cuidan al máximo el producto del Pirineo.