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El pueblo a 18 minutos de Vilanova que enamora con su castillo medieval, rutas y tradición vitivinícola

El rey Juan II de Aragón se alojó en el castillo de esta localidad antes de fallecer.

Es uno de los lugares más infravalorados de la provincia de Barcelona

Es uno de los lugares más infravalorados de la provincia de Barcelona / Istock / IL21

Goundo Sakho

Vilanova i la Geltrú, capital del Garraf (Barcelona), es uno de los grandes atractivos paisajístico de Cataluña. No obstante, a 18 minutos en autobús, hay una pequeña localidad, situada entre el mar y la montaña, que destaca no solo por sus amplias rutas de senderismo, sino por su castillo y su iglesia medieval: Canyelles. Este municipio del Alt Penedès ofrece una combinación perfecta entre naturaleza, patrimonio y enogastronomía.

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Adriana Fernández

Un pueblo vitivinícola

Junto al Parc Natural del Garraf, este pequeño pueblo, que limita al norte con el municipio de Olèrdola, al sur con Vilanova Sant Pere de Ribes y al oeste con Castellet i la Gornal, es vestigio de una villa milenaria de tradición vitivinícola.

Su trazado histórico recoge tanto el trabajo de huerta como la importancia de las rutas marítimasque han condicionado la economía y la sociedad canyellenca durante siglos. Pese a que aún siguen habiendo pequeñas explotaciones agrícolas, con el paso del tiempo la viticultura y los olivares han retrocedido a favor del turismo, los servicios las segundas residencias, que ahora son el principal motor económico del municipio.

La iglesia y el castillo de Canyelles

El casco antiguo, el núcleo del pueblo, ofrece un recorrido pintoresco a través de calles estrechas y empedradas que llevan al castillo medieval de Canyelles. Documentado en el siglo XV, fue una fortificación clave para proteger la ruta marítima entre Vilafranca del Penedès y Olèrdola. Históricamente, perteneció a los barones de Canyelles (a las familias Terré, Minguella y Bouffard), aunque, en 1982, Miguel Salinas y Bofill lo adquirió y rehabilitó como residencia familiar.

El castillo, que se sitúa junto a la iglesia Santa Magdalena (cuyos primeros registros datan del siglo XVII), constituye un ejemplo de una fortaleza que, tras varias transformaciones, aún conserva sus elementos góticos. Hoy pertenece a la doctora Marisa López-Teijón, que lo compró y donó al pueblo en 2025 con la intención de preservarlo y convertirlo en un espacio comunitario con mucha historia.

Iglesia Santa Magdalena, Canyelles

Iglesia Santa Magdalena, Canyelles / Wikicommons | Miquel Codolar

De hecho, cuenta una leyenda que, a finales de 1478, el rey Juan II de Aragón, buscando refugio del frío durante una cacería, pasó la noche en el castillo antes de ser trasladado a Vilafranca y finalmente fallecer en Barcelona entre el 19 y 20 de enero de 1479.

Un clima perfecto para salir

Canyelles tiene un clima mediterráneo cálido: los inviernos son suaves; los veranos, calurosos; y las pocas precipitaciones se concentran en otoño y la primavera. La proximidad al mar hace de este pueblo un sitio ideal para hacer actividades al aire libre.

Desde el casco antiguo salen distintas rutas hacia los bosques del Garraf; principalmente, el Pla del bosc, que cuenta con una masía rural entre viñedos, y la sierra del Montgròs que, envuelta de pinos y encinas, destaca por ser un asentamiento ibérico crucial en el siglo III a.C.. Protegía el acceso a la Plana de Vic con una muralla y una torre central que fueron abandonadas poco después.

El municipio es conocido por sus eventos, como la Fira de Santa Llúcia o la Fira del Motor, que suele atraer a muchos amantes de los vehículos. Sin embargo, algunos dicen que la fiesta mayor de Santa Magdalena, que se celebra en julio, es la mejor época para visitarlo. Antes de los días centrales, se organizan competiciones de petanca y bolos, y en torno al 22 de julio se celebran bailes, conciertos, 'correfocs', pasacalles y vermuts con música electrónica en el pueblo.