Recuerda mis palabras: este pueblo de menos de 1.000 habitantes será el destino de moda este verano por sus calas de aguas cristalinas y castillo de estilo medieval
Es el escenario ideal para vivir el sueño de una noche de verano.

No dirás que no te hemos avisado: este precioso pueblo será tu mayor joya para este verano. / Istock
Quién le iba a decir a este pequeño pueblo de pescadores de la Costa Brava, un pequeño núcleo urbano escondido entre las costas rocosas del Bajo Ampurdán, que acabaría convirtiéndose en un paraíso mediterráneo accesible solo para unos pocos afortunados.

Toma nota: este rincón de la Costa Brava será el destino de moda de este verano. / Istock
Estamos en la provincia de Girona, en esa región privilegiada bañada por el mar en la que se instalaron unas cuantas familias de pescadores allá por el siglo XVII, con la intención de dar salida comercial a sus productos.

Adriana Fernández
Hoy apenas supera los 600 habitantes censados, aunque su población se triplica cuando llega el verano. Fue la alta burguesía catalana la que descubrió este rincón mediterráneo a finales del XIX, y la que comenzó a levantar sus casas a las afueras del pueblo para pasar unos días de descanso los fines de semana.

Es uno de los pueblos más bonitos de la Costa Brava, y de España. / Istock / George Clerk
Dos siglos después, la fama de Calella de Palafrugell sigue intacta. Y es que pocos lugares de la península son capaces de atraer tantas miradas y visitantes como este pequeño pueblo de la Costa Brava. Sus calas de agua cristalina, su castillo medieval, sus jardines de leyenda, su deliciosa gastronomía y el encanto de sus callejuelas parece no agotarse nunca.
Uno de los cascos históricos más bonitos de la Costa Brava
Si la fama de Calella de Palafrugell es mucha, la del centro histórico del pueblo, Calella, no se queda atrás.Y es que es uno de los mejor conservados de toda la Costa Brava, cualidad que lo convierte, irremediablemente, en uno de los pueblos más bonitos de Cataluña, y de España.

Un pueblo marinero de calles empedradas, fachadas blancas y muchas buganvillas. / Istock / Arnau Miguel
Calles estrechas y empedradas, casas de fachadas blancas, ventanas y balcones con mil flores, y cubiertas de teja de barro ofrecen una de las imágenes más icónicas del verano en clave mediterránea. Como si el estilo de vida de aquellos primeros marineros que se instalaron en el pueblo se hubiera conservado a pesar de los años.
Es difícil describir con palabras el encanto de Calella, por eso, lo mejor es recorrerlo sin prisa, deteniéndose en los detalles que hacen de este lugar algo mágico. En ese sentido, dos de sus calles más bonitas son Les Voltes y Gravina: no pasar por ellas sería perderse algunos de los rincones más bonitos del pueblo.
El jardín más bonito del Mediterráneo
Y luego está el castillo que, aunque tiene estética medieval, en realidad se trata de una construcción de comienzos del siglo XX, levantado por un ex militar ruso y su aristocrática mujer, que llegaron hasta este lugar huyendo de la revolución de 1917. Es el castillo de Cap Roig, y sus jardines, son otro de esos lugares imprescindibles para visitar en Calella.

El jardín botánico más bonito del Mediterráneo. / Istock
Una extensión de más de 20 hectáreas en las que caben cerca de 1000 especies botánicas. Decorado con la misma piedra roja del castillo, es el escenario de encuentros tan fascinantes como el Festival Cap Roig, una cita de verano por la que han pasado artistas de la talla de Lady Gaga o Elton John.
Las playas más bonitas de Calella
Es en verano cuando Calella de Palafrugell despliega todos sus encantos, y parte de la culpa la tienen sus playas. Y la más bonita es, sin duda, Port Bo: los soportales con arcos que la recorren y las barcas que descansan en la orilla ofrecen la imagen más icónica del lugar.

Sus playas son icónicas. / Istock
Además de esta, la playa de Canadell es también muy conocida: es la de las casetas con portones de colores que usaban los marineros para guardar sus enseres. Pero hay más, porque en total son ocho los arenales que rodean Calella de Palafrugell, unas de roca y piedras, otras de arena fina y dorada, pero todas con sus aguas de intenso azul turquesa.
Una ruta preciosa para hacer a pie
Hay un sendero que bordea toda la costa y que permite disfrutar de las calas de Calella desde la orilla. Es el Camino de Ronda, una ruta de poco más de 1,5 kilómetros convertido en uno de los paseos más bonitos para hacer en este rincón de la Costa Brava. Las vistas tanto del pueblo como de las playas son inolvidables.
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