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La primera ciudad romana de España tiene uno de los anfiteatros más grandes del imperio: sus calles esconden teselas originales y tiene un teatro, un templo y un conjunto de termas impresionante

Fuera de Italia, el anfiteatro más grande se esconde en la que fue la primera ciudad romana de España: tenía capacidad hasta para 25.000 espectadores y sigue siendo un gran atractivo turístico para los amantes de la historia.

Uno de los anfiteatros más grandes del imperio se esconde en la primera ciudad romana de España

Uno de los anfiteatros más grandes del imperio se esconde en la primera ciudad romana de España / Istock / Felipe Rodriguez

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En la vega baja del Guadalquivir, entre la antigua Hispalis y la estratégica Ilipa, se extendía una ciudad que llegó a ser una de las más influyentes de la Hispania romana. Hoy, sus restos permiten reconstruir no solo su trazado urbano, sino también el papel clave que desempeñó en la política, la economía y la cultura del Imperio. Hoy, pasear por este conjunto arqueológico es recorrer una ciudad que aún conserva mosaicos, restos de domus y vestigios monumentales que hablan de una sociedad sofisticada y profundamente estructurada.

Fundada en el año 206 a.C. por Publio Cornelio Escipión el Africano tras la victoria romana en la Segunda Guerra Púnica, Itálica nació como asentamiento militar sobre un territorio previamente habitado por comunidades turdetanas: el actual municipio de Santiponce (Sevilla). Con el tiempo, la presencia romana impuso su modelo urbano y administrativo, transformando el lugar en una villa plenamente integrada en el sistema imperial. Durante el siglo I a.C. obtuvo el rango de municipio, y ya en época del emperador Adriano alcanzó el estatus de colonia, equiparándose jurídicamente a Roma.

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Su crecimiento fue notable: llegó a ocupar unas 52 hectáreas y se convirtió en cuna de dos emperadores (Trajano y Adriano) además de numerosos senadores. Este prestigio se reflejó en una ambiciosa planificación urbana que distinguía entre la vetus urbs, el núcleo más antiguo, y la nova urbs, ampliación impulsada en época imperial. Actualmente, el visitante actual puede recorrer ese legado a través de calles, viviendas y grandes edificios públicos... Entre los que destaca el inigualable Anfiteatro de Itálica: uno de los mayores del Imperio, con capacidad para 25.000 espectadores.

La ciudad romana de Itálica (Santiponce, Sevilla)

La ciudad romana de Itálica (Santiponce, Sevilla) / Istock / photooiasson

El anfiteatro más grande del Imperio Romano en España

Las dimensiones del anfiteatro todavía sorprenden: 160 metros de largo por 137 de ancho. Una cifra que no solo habla de grandiosidad arquitectónica, sino también de la relevancia que alcanzó Itálica en el contexto del Imperio. Situado en una vaguada natural al norte de la ciudad, su estructura combinaba hormigón, sillares y revestimientos de mármol, y estaba destinado a los espectáculos más populares y cruentos: luchas de gladiadores, cacerías y recreaciones bélicas.

El anfiteatro romano de Itálica

El anfiteatro romano de Itálica / Istock / photooiasson

Fue levantado entre los años 117 y 138 d.C., durante el mandato del emperador Adriano. Su estructura estaba organizada con precisión: las gradas se dividían en tres niveles que distribuían a los asistentes según su estatus, desde las élites dirigentes hasta mujeres y niños en las gradas superiores. Bajo la arena, un complejo sistema de galerías y fosos permitía la preparación de los espectáculos. Allí se ocultaban animales, combatientes y mecanismos escénicos que convertían cada jornada en una experiencia milimétricamente orquestada.

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No menos relevante es el teatro, iniciado en época de César o Augusto, con aforo para unas 3.000 personas. Integrado en la topografía, aprovechaba el desnivel del terreno para construir su graderío. Tras siglos de abandono, llegó a tener usos tan diversos como almacén o cementerio, hasta su recuperación arqueológica en el siglo XX. ¡Pero eso no es todo! Entre las calles de la ciudad se descubren las teselas, pequeños fragmentos cúbicos de mármol, piedra o vidrio que componen los impresionantes mosaicos del Conjunto Arqueológico de Itálica, como símbolo de estatus y prestigio en la época.

El teatro romano de Itálica

El teatro romano de Itálica / Istock / Lux Blue

También el complejo termal de Itálica revela el grado de sofisticación de la vida cotidiana romana. Existían grandes baños públicos tanto en la ciudad antigua como en la nueva, con espacios diferenciados, además de gimnasios, salas de masaje y áreas sociales. Las termas mayores, de época adrianea, ocupaban una manzana completa y alcanzaban dimensiones monumentales.

Las teselas romanas que se esconden en Itálica

Las teselas romanas que se esconden en Itálica / Istock / brytta

Por otro lado, hay un templo que tiene historia propia: en la zona más elevada de la nova urbs se alzaba el Traianeum, un gran santuario dedicado al emperador Trajano. Rodeado de pórticos, esculturas y columnas de mármol, este espacio ceremonial simbolizaba el poder imperial y la conexión de la ciudad con Roma. Definitivamente, pasear por las calles de esta ciudad es entender el poder, le cultura y el prestigio de una huella que sigue marcando el paisaje histórico de Andalucía.

Las antiguas termas romanas de Itálica

Las antiguas termas romanas de Itálica / Istock / Estellez

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