El primer pueblo de España en ser declarado Bien de Interés Cultural: medieval, con plaza mayor porticada y balcones de madera
Con apenas mil habitantes, es uno de los mejores ejemplos de pueblo medieval tradicional.

España es el cuarto país de todo el mundo con mayor número de bienes declarados Patrimonio Mundial por la Unesco. Un dato que confirma la riqueza y variedad de la cultura española, así como su biodiversidad.
Lo curioso es que, mucho antes de que las Naciones Unidas propusieran proteger y defender el patrimonio cultural a nivel mundial (algo que sucedió en 1972), España ya contaba con figuras legales de protección para salvaguardar el legado cultural y tradicional del país, como la de Monumento Nacional o Conjunto Histórico-Artístico.
De Conjunto Histórico-Artístico a Bien de Interés Cultural
Algo que no debe extrañar, teniendo en cuenta la riqueza cultural, paisajística y monumental de todo el país. En cifras, a día de hoy España suma más de 40.000 inscripciones en su propia lista de patrimonio histórico (ya sea artístico, arquitectónico, paleontológico, científico, etnográfico, documental…). Y entre ellas está, como no podía ser de otro modo, el primer pueblo declarado Bien de Interés Cultural (BIC).

O mejor dicho, el primer pueblo declarado Conjunto Histórico-Artístico, que es como se llamaba a los bienes materiales inmuebles que hoy se reconocen como BIC antes de la aprobación de la ley de Patrimonio Histórico Español. Una ley que nació para proteger ese legado, como “principal testigo de la contribución histórica de los españoles a la civilización universal”, como recoge en el preámbulo publicado en el BOE.
Como nota curiosa decir que esta ley, en la que se desglosa cada una de las figuras de reconocimiento (desde jardines a parques nacionales, paisajes, zonas arqueológicas o sitios históricos, entre otros) se aprobó en 1985, es decir, justo un año después de que España entrara, por primera vez, en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco. Tiene sentido.

El primer pueblo BIC de España
Pero centrémonos y volvamos a ese destino que (una vez aclarada la terminología) correspondería con el primer pueblo declarado BIC de España, porque de hecho fue el primer pueblo que obtuvo la declaración de Conjunto Histórico-Artístico. Y no es otro que La Alberca.
El reconocimiento le vino en 1940, poco tiempo después de terminar la Guerra Civil Española. Y parece que la distinción funciona, porque han pasado casi cien años y el pueblo sigue como detenido en el tiempo.

Es uno de los mejores ejemplos de pueblo tradicional serrano
La Alberca es un pueblo medieval ubicado en la Peña de Francia, en la provincia de Salamanca, y su identidad está tan acentuada, que no hay otro igual. Con apenas mil habitantes, su estética y su entramado de plazas y callejuelas representan uno de los mejores ejemplos de pueblos tradicionales serranos.

Fachadas de adobe y cal blanca, balcones en voladizo y muchas flores de vivos colores, independientemente de la época del año en que se visite. Aunque lo más llamativo y significativo son las tramonderas: esas vigas de madera atravesadas que dibujan geometrías idénticas a las de la arquitectura popular de regiones como la Bretaña francesa.
Los lugares imprescindibles que hay que ver
La Plaza Mayor es uno de los lugares más singulares. Rectangular, aunque de forma un tanto irregular, es una plaza porticada muy bien conservada, con columnas de granito y soportales bajo los balcones.

La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción es otro de los imprescindibles, una joyita neoclásica construida por el mismo arquitecto que también intervino en la catedral nueva de Salamanca o la biblioteca de la Universidad.
Todo el conjunto le ha llevado a ser incluido también en la lista de los Pueblos más bonitos de España. Como si le hicieran falta más reconocimientos a este lugar que parece salido de un cuento.
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