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El primer pueblo de España declarado Conjunto Histórico-Artístico sigue siendo uno de los mejores destinos para viajar después de los 60 años: conserva casas tradicionales y una de las plazas más bonitas de España

La localidad salmantina conserva la imagen que la convirtió en el primer pueblo español reconocido por su excepcional patrimonio histórico.

Puente de entrada al pintoresco pueblo rural de La Alberca en Salamanca

Puente de entrada al pintoresco pueblo rural de La Alberca en Salamanca / Istock / armando oliveira

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En 1940, La Alberca se convirtió en el primer pueblo de España declarado Conjunto Histórico-Artístico. Han pasado más de ocho décadas desde aquella distinción y, sin embargo, gran parte de lo que motivó esa protección sigue intacto. Esto marcaría el inicio de una figura de protección nacional que a día de hoy cuenta con más de 500 conjuntos históricos declarados como patrimonio. 

Típicas casas antiguas de La Alberca

Típicas casas antiguas de La Alberca / Istock / Luis Pedro Duarte da Fonseca

Situada en la comarca de la Sierra de Francia, al sur de la provincia de Salamanca, La Alberca lleva años apareciendo entre los destinos más visitados de Castilla y León. Su tamaño manejable, la posibilidad de recorrer prácticamente todo el centro a pie y la abundancia de patrimonio histórico la convierten además en una opción especialmente cómoda para muchos viajeros mayores de 60 años que buscan descubrir el interior peninsular sin grandes desplazamientos ni recorridos exigentes.

El primer pueblo Conjunto Histórico-Artístico de España: balcones repletos de flores y calles empedradas en una joya medieval

Adriana Fernández

El primer pueblo de España declarado Conjunto Histórico-Artístico

La declaración de Conjunto Histórico-Artístico concedida en 1940 marcó un antes y un después para La Alberca. No solo fue la primera localidad española en recibir esta protección, sino que aquella decisión contribuyó a preservar una arquitectura popular que en muchos otros lugares acabó desapareciendo o transformándose profundamente durante el siglo XX. Buena parte de las viviendas conservan la estructura tradicional característica de la zona, basada en entramados de madera rellenos con adobe o mampostería, balcones de madera, soportales y fachadas irregulares.

La declaración de Conjunto Histórico-Artístico fue concedida en 1940

La declaración de Conjunto Histórico-Artístico fue concedida en 1940 / Istock / Luis Pedro Duarte da Fonseca

El origen de la localidad es medieval, aunque el territorio estuvo habitado desde épocas anteriores. A lo largo de los siglos, su ubicación algo aislada dentro de la sierra favoreció la conservación de muchas costumbres y tradiciones que hoy siguen siendo uno de sus principales atractivos.

Fuente y crucero del siglo XVIII en la plaza mayor de La Alberca

Fuente y crucero del siglo XVIII en la plaza mayor de La Alberca / Istock / David Andres

Si hay un lugar que resume el carácter de La Alberca es su plaza Mayor. Rodeada por edificios tradicionales con soportales y balcones de madera, sigue funcionando como el gran punto de encuentro con mucha vida local cotidiana (a diferencia de otras plazas históricas convertidas casi exclusivamente en espacios turísticos).

Un destino especialmente cómodo para descubrir después de los 60 años

Aunque la Sierra de Francia es una comarca montañosa, el núcleo histórico de La Alberca resulta relativamente sencillo de recorrer para la mayoría de visitantes. Las principales calles, plazas, iglesias y zonas de interés se encuentran muy concentradas y se pueden visitar tranquilamente sin necesidad de moverse mucho en coche.

Pero si has llegado hasa aquí en coche y quieres seguir descubriendo la zona, la localidad funciona como una excelente base para explorar la sierra. A menos de media hora aparecen destinos como Mogarraz, famoso por los retratos que decoran las fachadas de numerosas viviendas; Miranda del Castañar, que conserva murallas medievales; o San Martín del Castañar, uno de los núcleos mejor preservados de toda la comarca. También se encuentra relativamente cerca el Santuario de Nuestra Señora de la Peña de Francia, situado a más de 1.700 metros de altitud y considerado uno de los miradores naturales más espectaculares del oeste peninsular.