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El primer pueblo de España en tener alumbrado eléctrico es hoy una joya declarada Conjunto Histórico-Artístico: calles empedradas, palacios barrocos del siglo XVI y edificios modernistas

Cuesta creer que no fueran ni Madrid ni Barcelona las primeras en gozar de luz eléctrica.

Este precioso pueblo del norte de España fue el primero en tener alumbrado público.

Este precioso pueblo del norte de España fue el primero en tener alumbrado público. / Istock

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Apretar un interruptor y que se encienda la luz es, posiblemente, uno de los gestos más cotidianos en cualquier pueblo de España. Hoy en día el acceso al suministro eléctrico es prácticamente del cien por cien en toda España, pero la llegada de la luz a los pueblos fue todo un acontecimiento en el pasado. Uno de los padres de la iluminación fue Thomas Edison, el inventor de la bombilla incandescente de filamento de carbono en 1879. Su chispa no fue la única, pero sí la pionera que encendió la mecha de la luz eléctrica comercial.

Esta joya de la arquitectura fue la primera en tener luz eléctrica de España

Esta joya de la arquitectura fue la primera en tener luz eléctrica de España / Istock

Mientras eso sucedía en el laboratorio americano que Edison tenía en Menlo Park, Nueva Jersey, España también hacía sus pinitos en esto de la luz eléctrica, con la que llevaba experimentando desde la década de los 50 sin demasiado éxito. Ciudades como Madrid ya habían probado a iluminar fachadas tan emblemática como la del Palacio Real o el Congreso de los Diputados.

El precioso pueblo del norte de España con murallas medievales que miran al Cantábrico: tiene un faro del siglo XIX, una estatua única y una gastronomía exquisita

Adriana Fernández

Hacia finales de los 70, con la llegada de la primera central eléctrica de España, se inauguraron los primeros faroles eléctricos de arco voltaico (un invento más rudimentario que la bombilla de Edison) en la emblemática Puerta del Sol. Y algo similar sucedía en Barcelona, con la iluminación de las Ramblas, el Castillo de Montjuic o la Boquería.

Una ciudad que, además, tiene esta preciosa construcción: El Capricho de Gaudí.

Una ciudad que, además, tiene esta preciosa construcción: El Capricho de Gaudí. / Istock

Ni Madrid ni Barcelona, el primero con luz eléctrica de España fue…

Sin embargo, no fue hasta 1881, tras la fundación de la Sociedad Española de Electricidad. que el alumbrado público empezó a expandirse y sustituyendo formalmente al alumbrado de gas en las calles de España. Y aquí es donde viene el dato curioso, porque cualquiera podría estar pensando ahora mismo que Madrid o Barcelona fueron las primeras en gozar de este privilegio, sin embargo, nada más lejos de la realidad.

El primer pueblo documentado que gozó de un alumbrado eléctrico público fue Comillas. Esta preciosa villa medieval vio como en 1881 se estrenaba este tipo de alumbrado, y lo hacía por un motivo de gran calado social: la visita del entonces monarca de España el rey Alfonso XII. Tras la villa cántabra, fue Girona la otra ciudad en la que se instaló la red eléctrica (en 1886) y después de ellas, Madrid, que pudo presumir de alumbrado público general a partir de 1894.

Comillas, el primer pueblo de España en tener luz eléctrica

Comillas, el primer pueblo de España en tener luz eléctrica / Istock

Patrimonio merecedor del Conjunto Histórico-Artístico

Más allá de la anécdota de la luz, lo cierto es Comillas es uno de los pueblos más bonitos de España y descubrirlo en una escapada es una de las mejores ideas para el otoño. En muy poco espacio (apenas suma 2000 habitantes) concentra muchísimo patrimonio, como es de esperar de un destino que presume del título de villa histórica por su fuerte vínculo con la realeza y la aristocracia.

A pesar de los años, no ha perdido un ápice de elegancia, y en sus calles todavía brilla el esplendor de su arquitectura, combinando los guiños al pasado con edificios de vanguardia y el encanto de su situación frente al mar: calles empedradas, casonas tradicionales, palacetes del siglo XVI, la Universidad pontificia, el cementerio modernista y el Capricho de Gaudí. Y todo en muy pocos metros cuadrados. No es de extrañar que esté declarada Conjunto Histórico-Artístico.