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El primer monasterio románico de la península ibérica: una joya arquitectónica del año 878 que se eleva a 520 metros del mar

Dentro del Monasterio se realizan muchas actividades culturales y exposiciones temporales durante todo el año que tienen que ver con su cultura e historia.

Este monasterio de Cataluña se encuentra a 520 metros del mar

Este monasterio de Cataluña se encuentra a 520 metros del mar / wikimedia Commons/Àlex, CC BY-SA 4.0 <https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0>, via Wikimedia Commons

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Es una joya del románico catalán del año 878, elevada a 520 metros del mar y que además, te ofrece las mejores vistas del Cap de Creus , algo que si o si no puedes perderte, no sé si ya sabes de qué lugar se trata, pero, sino, aquí en Viajar te lo contamos. Se trata del monasterio de Sant Pere de Rodes situado en lo más alto de toda la sierra de Verdera muy pegada a El Port de la Selva . Hace muchos años , este gigantesco monasterio fue de lo más importante como centro de peregrinación al que acudían muchísimos peregrinos en todas las épocas del año. El corazón está ubicado en torno a la iglesia, que es lo más importante y destacado y los claustros, pero sin duda su elemento más característico aportando esa influencia clásica tan característica suya, son las columnas y capiteles.

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Redacción Viajar

En 1798, son muchos los monjes que abandonaron los monasterios provocando que la comunidad benedictina desapareciera definitivamente hacia el año 1835. Una curiosidad que muy pocos conocen del lugar, pero una de las más interesantes es que debajo del propio monasterio se descubrieron restos de un gran edificio del siglo VI. Su nave central es uno de los elementos más grandes llegando a alcanzar los 16 metros de altura junto a su torre defensiva que se podía acceder a ella a través del primer piso y mediante trampillas, que comunicaban los pasillos entre sí.

San Pere de Rodes, románico monasterio

San Pere de Rodes, románico monasterio / Istock

La iglesia: el corazón del monasterio

El verdadero tesoro del lugar es su iglesia. Se consagró por el siglo IX y entrar en ella es como abrir un libro de historia, ya que en sus muros se mezclan influencias romanas, carolingias y prerrománicas. Al recorrer sus tres naves en cruz latina, no podrás perder de vista su nave central y esas curiosas columnas dobles con capiteles que recuerdan tanto al arte califal como al corintio.

Monestir de Sant Pere de Rodes

Monestir de Sant Pere de Rodes / wikimedia Commons/Pedro José Ponce Asensio, CC BY-SA 4.0 <https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0>, via Wikimedia Commons

La parte central está dedicada a San Pedro y cuenta con un deambulatorio, ese pasillo semicircular diseñado para que los peregrinos rodean el altar sin interrumpir el culto. Justo debajo del altar mayor se esconde su famosa cripta, un espacio íntimo y de gran magnetismo que originalmente se utilizaba para custodiar las reliquias más valiosas del monasterio. 

Monestio de Sant Pere de Rodes

Monestio de Sant Pere de Rodes / wikimedia Commons/EliziR, CC BY-SA 3.0 <https://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0>, via Wikimedia Commons

En la parte superior todavía se conservan los matacanes, que sostenían una balconada de madera desde donde los monjes controlaban el perímetro y defendían la fortaleza a resguardo de los peligros. Pero Sant Pere de Rodes es mucho más que su iglesia, el monasterio invita a perderse por sus rincones más fascinantes como pasa con su bodega del siglo XVII, estructurada con bóvedas y arcadas. Finalmente, el recorrido termina en el claustro superior, del siglo XII, el verdadero corazón de la vida benedictina.

Monestio de Sant Pere de Rodes

Monestio de Sant Pere de Rodes / Istock / wikimedia Commons/Gordito1869, CC BY 3.0 <https://creativecommons.org/licenses/by/3.0>, via Wikimedia Commons

Y si quieres terminar por todo lo alto, en el interior del monasterio durante todo el año se celebran varias actividades culturales y exposiciones temporales que profundizan en la historia de este conjunto monumental. Además, una de sus propuestas más especiales son las catas de vino teatralizadas.