Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El precioso pueblo medieval de Girona que Marc Chagall bautizó como 'el paraíso azul': su cuadro sigue colgado en el museo municipal

Un rincón remoto de la Costa Brava que durante la primera mitad del siglo XX se convirtió en un refugio de artistas e intelectuales europeos.

Tossa de Mar, el paraíso azul

Tossa de Mar, el paraíso azul / Istock

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Acantilados, pequeñas calas, pinares que llegan hasta el agua, islotes y pueblos marineros. La Costa Brava tiene una geografía muy particular que la hace diferente y especial frente a otras zonas del Mediterráneo español. El resultado son paisajes muy reconocibles que pueden resumir su atractivo en una palabra de apenas cuatro letras: cala.

Tossa de Mar, el paraíso azul

Tossa de Mar, el paraíso azul / Istock / 5

El hecho de poder pasar de un camino entre pinos a una pequeña playa escondida en pocos minutos forma parte de la experiencia de pueblos tan pintorescos como Cadaqués, Calella de Palafrugell, Begur, Tamariu, Llafranc o Tossa de Mar, precisamente el pueblo bautizado como “paraíso azul” por un destacado pintor moderno, considerado una de las figuras fundamentales del arte del siglo XX: Marc Chagall.

Ni Tossa de Mar ni Besalú, el pueblo más bonito de España tiene una catedral gótica, renacentista y barroca: es perfecta para recorrer a pie

Adriana Fernández

El pueblo de los artistas

Tossa de Mar fue, desde mediados del siglo XX un reducto de artistas europeos e internacionales, que llegaban atraídos por su luz, sus contrastes y su forma de vida. Por eso la visita de Chagall a este rincón mediterráneo no fue casual ni fortuita. Digamos que no llegó a Tossa simplemente buscando un lugar bonito para pasar el verano.

Reducto de intelectuales en la primera mitad del siglo XX.

Reducto de intelectuales en la primera mitad del siglo XX. / Istock / ratul

Con la II Guerra Mundial a las puertas, la Europa de los años treinta estaba entrando en una época muy peligrosa para él, de origen bielorruso y judío, así como para otros muchos. Al mismo tiempo, ese estaba siendo un momento muy especial para Tossa: el pequeño pueblo de pescadores se había convertido en un refugio de artistas e intelectuales europeos, hasta el punto de que el crítico de arte Rafael Benet lo bautizó como “Tossa, Babel de les Arts”. Por eso no es de extrañar que Chagall acabara visitando el lugar.

Famoso por crear un universo poético y onírico que mezcla la vanguardia moderna con el folclore de su infancia, el artista llegó a Tossa de Mar en el año 1934, donde coincidió con artistas como André Masson, Jean Metzinger, Georges Kars y Olga Sacharoff. Tras aquella visita, Chagall hizo una contribución a la prestigiosa revista de arte ART, publicada en 1934: una obra acompañada con la dedicatoria “Tossa, paradís blau” que pasaría a la historia.

Un paraíso azul y medieval.

Un paraíso azul y medieval. / Istock

Aquella expresión en forma de dedicatoria vincularía para siempre el nombre de Tossa al de paraíso azul, y directamente relacionada con la leyenda de Tossa como refugio de artistas europeos. El cuadro del que estamos hablando es El violinista azul y está colgado de las paredes del Museo Municipal de Tossa de Mar.

Por qué paraíso azul

El azul era un color fundamental para Chagall, presente en buena parte de su obra. Y los historiadores dicen que en Tossa encontró un paisaje de un azul tan intenso que parecía hecho para su universo pictórico: el Mediterráneo, el cielo, las fachadas blancas, las barcas de pescadores y la luz intensísima de la Costa Brava le cautivaron por completo. Era un paraíso para él.

Una cala en Tossa de Mar

Una cala en Tossa de Mar / Istock

La propia Oficina de Turismo de Tossa explica que el artista quedó fascinado precisamente por esa gama de azules y que allí realizó obras inspiradas en el paisaje mediterráneo, como ese El violinista celeste, donde aparece un violinista de color azul sobre un paisaje que evoca tanto Tossa como el mundo de la infancia de Chagall en Vítebsk.