El precioso pueblo de España con tres pozas a 37 grados de temperatura: gratis, en medio de un valle de montaña y con miradores de escándalo
Para los que buscan un baño de agua caliente en pleno invierno frente a paisajes naturales llenos de energía.

En uno de los pueblos más especiales de La Rioja, se encuentra una serie de pozas termales gratuitas, donde el agua brota a más de 40 grados, y se alzan por un paisaje con terrazas naturales y miradores que quedan grabados en la retina del viajero. Cuando la ciudad traspasa nuestro día a día, el ruido empieza a resonar en nuestras cabezas durante horas y el trabajo se convierte en presión... Qué mejor que escapar a un paraíso donde sumergirse de lleno en la naturaleza te permita volver a cargar las pilas.
Locales y viajeros se mezclan en estas pequeñas piscinas de piedra de este pueblito. Las pozas funcionan como un baño termal al aire libre, disponible a cualquier hora, cualquier día y en cualquier estación. Aquí muchos conocen el placer de sumergirse en pleno invierno mientras la montaña respira a sus espaldas y el vapor envuelve el ambiente. Es cierto que la comunidad presume de balnearios célebres (Panticosa, Paracuellos del Jiloca o Alhama de Aragón), pero basta cruzar la frontera hacia La Rioja para descubrir este edén termal: las Pozas de Arnedillo.

El pueblo riojano de pozas gratuitas que atrae a viajeros, senderistas y amantes del termalismo
Arnedillo es apenas un punto en el mapa, un municipio diminuto que no alcanza los 430 habitantes. Sin embargo, en su entorno hay un tesoro que cada año atrae a viajeros, senderistas y amantes del termalismo. A los pies del valle del Cidacos, declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO, emergen estos manantiales que alimentan varias pozas de piedra, siempre humeantes y acogedoras.El pueblo en sí conserva un encanto sencillo: calles de piedra, casas que se aferran a la ladera y un castillo que vigila el valle.

Los miradores (y otros encantos) que se convierten en el escenario perfecto para una tarde de termas
El agua, que aflora a temperaturas que sobrepasan los 50 ºC, es rica en minerales y arrastra una tradición curativa asociada al alivio de dolencias como artritis, reuma o problemas respiratorios. Las pozas, situadas junto al río Cidacos, son el corazón cálido del pueblo. El Mirador del Buitre, donde sobrevuelan los grandes buitres leonados, ofrece una panorámica impresionante. Este conjunto natural es objeto de deseo de los que exploran lugares recónditos y poco transitados por el turismo.

¡Pero eso no es todo! La joya religiosa del pueblo es la Iglesia de San Servando y San Germán, un templo del XVI declarado Bien de Interés Cultural que guarda un retablo magnífico y una talla románica del XIII. Y si algo no puede faltar es sentarse a la buena mesa en locales como La Pista, La Vinoteca o Bodega La Petra, apuestas seguras para saborear la cocina riojana.
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