La preciosa ciudad medieval perfecta para recorrer a pie: de origen romano, urbanismo árabe y arquitectura mudéjar, tiene tres monumentos Bien de Interés Cultural
El Conjunto Histórico de Chelva, Bien de Interés Cultural, muestra la herencia judía, cristiana y musulmana a través de sus cuatro barrios con trazados y estéticas diferenciadas.

Un precioso pueblo ideal para recorrer a pie que ya deberías conocer. / Istock
Hace veinte siglos, en el I d.C., el Acueducto de Peña Cortada tomaba forma sobre la Comarca de Los Serranos o Serranía, en el interior de la provincia de Valencia, como solución a la necesidad de transportar agua hasta la ciudad de Sagunto; 28,6 kilómetros en un monumento arquitectónico comparable al de Segovia.

Adriana Fernández
Tres siglos más tarde, el dominio musulmán se imponía sobre la Península Ibérica, también sobre el municipio de Chelva, dejando a su paso la huella del arte de esta indómita cultura, desde el trazado de las calles hasta el detalle de sus estructuras; y ocho después, en el año 1194, la región volví a manos españolas, con la conquista de Pedro II de Aragón, y la impresión del paso de la historia sobre sus cimientos.

Acueducto romano de Peña Cortada / Istock
Hoy, a solo 70 kilómetros de la ciudad de Valencia, el Acueducto de Peña Cortada, declarado Bien de Interés Cultural en el año 2004, se mantiene en pie sobre el mismo terreno que un día vio la primera piedra, pero en sus alrededores se extiende una de las ciudades medievales más impactantes de España, también menos conocidas, hoy convertida en un reducto de la historia, hogar de las tres culturas -judía, cristiana y musulmana-, y lienzo de infinidad de leyendas.

Horizonte del pueblo de Chelva. / Istock / TONO BALAGUER
Los cuatro barrios de Chelva
La importancia del pueblo de Chelva se explica en su Conjunto Histórico, recogido como Bien de Interés Cultural desde 2025: un recorrido de cuatro barrios que explica cómo la influencia llegó a moldear esta villa.

Fuente en Chelva / Istock / Jose A. Baeza
En orden cronológico, el primero responde al barrio andalusí 'Benacacira', datado de los siglos XI a XII. Se trata de una antigua medina musulmana con un entramado laberíntico de calles y callejones, muchos de ellos sin salida, con casas caladas y pasadizos que recuerdan la estética típica de estas ciudades árabes. Además, este barrio tiene la peculiaridad del color de sus paredes, de un azul intenso y blanco, que le ha otorgado el sobrenombre del “Chefchaouen valenciano”, en un parecido con la ciudad cerúlea de Marruecos, famosa por su belleza.

Barrio musulmán de Benacacira / Istock
En el siglo XIV, el barrio de Azoque, judío, entre el musulmán y el cristiano, empezaba a tomar la forma típica de la aljama medieval, mucho más ordenado y recto que el anterior, y enmarcado, con sus típicos portales de entrada.
Sin embargo, los cambios más acusados llegarían tras la conquista cristiana y expulsión de musulmanes, creando los barrios restantes: por un lado, al Arrabal, responde al mudéjar-morisco, formado a base de asentamientos de aquellos obligados a marcharse y, posteriormente, convertidos; por otro las Ollerías y el Ensanche trazan la disposición a la que estamos más acostumbrados: plazas anchas, centros religiosos y administrativos, calles rectilíneas y, en definitiva, una estética qeu responde al típico barrio cristiano, construido en este caso tras la conquista.

Calles de Chelva. / Istock / TONO BALAGUER
Rutas y senderos para conocer la ciudad
Gracias a la disposición de su terreno, esta ciudad es prfecta para recorrerla a pie, y para ello tres rutas se prestan con distintas extensiones y dificultades.
Ruta de lasTres Culturas
Se trata de un trayecto lineal de menos de 2 kilómetros y dificultad excepcionalmente sencilla, a lo largo de los cuatro barrios que definen la cultura de Chelva. Esta opción es perfecta para todos los públicos, sin importar la edad o la actividad a la que acostumbre.

Calles de Chelva / Istock / Jose A. Baeza
Ruta del Agua
En este caso hablamos de un trayecto circular de unas dos horas, un poco mas dificultoso que, sin embargo, se mantiene en dureza media, dando como resultado un espectacular sendero hasta el río Chelva y diversas cascadas, perfectas en época de calor.
PR-CV 92 / Peña Cortada
Por último, para los más preparados, este trayecto de dificultad media se extiende a lo largo de 12 kilómetros, en un camino que descubre el acueducto romano y barrancos.

Túnel excavado en la roca en el trazado del acueducto Peña Cortada. / Istock
Además, en caso de preferir mantenerte en el interior del pueblo, no olvides visitar la Iglesia Arciprestal, declarada Bien de Interés Cultural en el año 2006 y reconocida como una de las mejores obras del barroco de la Comunidad Valenciana, con una fachada manierista, y un campanario de 60 metros, el primero del barroco valenciano. Asimismo, no olvides el Palacio Vizcondal, igualmente BIC desde el año 2006, con un alcázar mohade y los restos de las murallas medievales.
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