Parece Italia, pero es España: así es este rincón de cuento a una hora de Tarragona
No hace falta irse hasta la costa Amalfitana para disfrutar de un bonito pueblo encaramado a una colina y rodeado de agua.

Pasear por la costa Amalfitana y más en concreto por Positano, lleva al viajero a disfrutar de un enclave único. Las aguas del Tirreno bañan esas costas escarpadas que cuentan con casitas de mil colores encaramadas a las montañas. El viajero más imaginativo podrá sentirse protagonista de cualquier comedia italiana o, si lo prefiere, de un filme romántico mientras pasea por sus estrechas callejuelas y se deja sorprender con las casas y edificaciones que va encontrando a su paso.

Pues bien, no hace falta irse hasta Italia para disfrutar de un escenario similar. De hecho, a tan solo una hora de Tarragona descubrimos un pequeño pueblo de menos de 700 habitantes que despliega todo su encanto sobre las aguas del río Ebro: Miravet.
Souvenirs y tradiciones en Miravet
Si en Positano, el explorador puede comprar sandalias artesanales hechas a mano, en este pueblo de Tarragona lo que se lleva es adquirir algún recuerdo de cerámica. Y es que en Miravet existe una larga tradición en la elaboración de cerámica tradicional desde hace siglos. La Raval dels Centerers es un barrio de las afueras del pueblo donde se mantiene viva la tradición de los alfareros.

Además, en el pueblo y en el castillo (del que os contamos más en un momentito) se han encontrado restos de cerámica de época ibera y romana, aunque la cerámica que hoy se elabora tiene su origen en la tipología árabe con sus vidriados y colores característicos.
Volvemos a la bella ciudad de la costa Amalfitana y descubrimos que Positano cuenta con diversas torres defensivas que dominan su horizonte. La Torre Trasita es una de las tres torres construidas a mediados del siglo XVI, que todavía constituye uno de los rincones más fotografiados del pueblo, mientras que en Miravet es el castillo el que domina su horizonte.
El castillo de Miravet
Monumento declarado Bien de Interés Cultural y de origen andalusí, esta antigua fortaleza islámica fue convertida por la orden del Temple en castillo y convento a mediados del siglo XII, por su situación estratégica en un meandro del río Ebro. Considerado uno de los mejores ejemplos de la arquitectura religiosa y militar de la orden del Temple en todo Occidente, junto con el castillo de Peñíscola, contaba en su día con todo lo necesario para el autoabastecimiento: almacén, bodega, cocina o iglesia.

Paseando por el Positano español
Seguimos en Miravet y el viajero debe pasear también por la parte antigua, denominada Cap de la Vila, situada al pie del castillo y sobre una gran roca sobre el río Ebro. En su día, allí se situaba la alquería musulmana, con el molino de aceite, la sede de la aljama morisca y su arcada mudéjar. También se pueden contemplar las ruinas de las casas destruidas durante la batalla del Ebro.
Seguimos buscando algunas diferencias entre Positano y Miravet y ojo, que llega el turno de la gastronomía. En el pueblo italiano debes probar el limoncello y la pasta ‘frutti di mare’, mientras que, en el pueblo a una hora de Tarragona, es la clotxa su plato más típico. Formado por medio pan de payés que se rellena con tomate, ajo, cebolla y sardina, todo asado y con aceite abundante, era la comida habitual de los campesinos cuando iban a trabajar al campo.

También son típicos otros productos como el aceite, el vino o las aceitunas de diferentes variedades en hierbas para su conserva. Y, en la parte dulce, los pastissets acaparan toda nuestra atención. De origen islámico y elaborados tradicionalmente con cabello de ángel tienen forma de media luna, lo que podría confirmar su origen musulmán.
En definitiva, si estás buscando un lugar que parezca sacado de una postal y no quieres trasladarte hasta la costa Amalfitana, siempre puedes disfrutar de un enclave que recuerda a la bella Positano y que se sitúa a tan solo una hora de Tarragona.
Síguele la pista
Lo último
