La plaza más bonita de España es la que Unamuno llamó “el salón más bello de Europa”: una obra maestra del barroco español de piedra dorada y declarada Patrimonio de la Humanidad
Rodeada de imponentes edificios, esta plaza es el corazón de la ciudad y forma parte de la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Las plazas de todo el mundo son puntos de encuentro para los habitantes de los pueblos y ciudades en los que se encuentran. Las hay más antiguas -con orígenes que se remontan a la época medieval e incluso antes-, más modernas, rodeadas de edificios por todos lados, aisladas del bullicio de la vida diaria de la urbe, decorativas, funcionales, …

Aquí en España contamos con incontables plazas bonitas, las cuales asombran tanto a sus vecinos como a los turistas que las descubren por primera vez, como la Plaza Real de Barcelona, la Plaza del Obradoiro en Santiago de Compostela, o la Plaza de España en Sevilla. Pero entre todas las plazas que salpican el territorio español hay una cuya belleza destaca por encima de todas las demás.
Centro de la vida social de la ciudad
Situada en el corazón de Salamanca, la Plaza Mayor es verdaderamente una de las plazas monumentales urbanas más espectaculares de toda Europa. Construida entre los años 1729 y 1755, su planta tiene una forma de cuadrilátero irregular y está rodeada de edificios de tres pisos y con soportal por todos los lados, está presidida por el Ayuntamiento.

El diseño del espacio fue a cargo del arquitecto madrileño Alberto de Churriguera, al que, tras su muerte, sucedió Manuel de Lara Churriguera, para finalmente ser el compostelano Andrés García de Quiñones quien se encargaría de supervisar la compleción de las obras. De estilos predominantemente barroco y neoclásico, la plaza destaca por las hermosas fachadas de sus edificios, revestidas con una piedra caliza de un particular color dorado que otorga un encanto especial cuando el Sol se está poniendo.

El escritor y filósofo Miguel de Unamuno, el que fuera rector de la Universidad de Salamanca y destacadísima figura de la ciudad, definió la plaza con estas palabras. “Es un cuadrilátero. Irregular, pero asombrosamente armónico”. Tal fue la importancia de Unamuno en Salamanca que, en la fachada de uno de los edificios de la plaza, se puede observar un medallón en su honor. Junto a este, son muchos otros los medallones que se distinguen alrededor de la plaza: el del rey Fernando III El Sato y otros monarcas españoles, militares ilustres, y personajes de la cultura.
Además de recibir el título de Bien de Interés Cultural en el año 1973, la plaza fue también declarada Patrimonio de la Humanidad en 1988, cuando la UNESCO la añadió a la lista, junto al resto de la ciudad vieja de Salamanca.

Un rato en la plaza
Como he mencionado antes, la mejor hora para ir a la plaza es en el atardecer, ya que la luz del sol aporta unos tonos y colores de lo más bonitos. Una muy buena manera de disfrutar del ambiente desenfadado de la plaza es sentándose en una de sus múltiples terrazas para tomar una caña bien fresquita acompañada de alguna tapa. Pero esto no es lo único que puedes hacer aquí; a lo largo del año, la plaza acoge diversos festivales y actividades, como el cine al aire libre en verano o las ferias y mercadillos repletos de productos locales y artesanales.
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