La plaza más antigua de España no está en Madrid ni en Salamanca: está en el norte, es del siglo XVI, tiene soportales de piedra y un mercado medieval que sigue funcionando igual que hace 400 años
Un espacio porticado con raíces medievales cuyo mercado lleva más de cuatro siglos abasteciendo a los vecinos de la ciudad.

La plaza más antigua de España está escondida en la ciudad más querida del norte. / Istock
Quien visite Oviedo por primera vez descubrirá que esta ciudad asturiana acumula más historia por metro cuadrado de lo que parece a simple vista. Fundada en el siglo VIII como capital del Reino de Asturias, fue el primer núcleo cristiano de la Península Ibérica tras la invasión árabe y el punto de partida del Camino Primitivo, la ruta jacobea más antigua que se conoce hacia Santiago de Compostela. Esa posición privilegiada en la historia medieval de España ha dejado una herencia monumental extraordinaria: la ciudad conserva monumentos prerrománicos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, una catedral gótica de los siglos XIV al XVI que custodia algunas de las reliquias más veneradas de la cristiandad, y un casco antiguo en el que cada esquina remite a siglos de vida urbana ininterrumpida.

Vista de la plaza de El Fontán, en Asturias. / Istock / TONO BALAGUER
Más allá de sus iglesias y palacios, Oviedo es también una ciudad viva, cosmopolita y con una gastronomía de referencia en el norte de España. La fabada, los quesos, los embutidos y la sidra —declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO— son parte indisociable de su identidad. Y si hay un lugar donde todo eso converge de forma natural, ese lugar es la plaza del Fontán: el espacio donde la historia urbana de Oviedo late con más fuerza desde hace más de cuatrocientos años.

Adriana Fernández
El Fontán: la plaza más antigua de España con un mercado que no para
La plaza del Fontán no es una plaza cualquiera. Su historia arranca mucho antes de que tomara la forma rectangular que hoy conocemos, cuando la zona no era más que una laguna natural a las afueras de la ciudad que servía de punto de encuentro entre los campesinos que venían a vender sus productos y los nobles ovetenses que se acercaban a recrearse.
Las obras de desecación de esa charca comenzaron en 1523 y concluyeron en 1559, según recoge la documentación histórica del propio municipio. Fue entonces, a partir de los materiales sobrantes de la construcción del Colegio de la Compañía de Jesús, cuando comenzó a urbanizarse el espacio porticado que hoy identificamos como el Fontán. Ese origen la convierte en la plaza más antigua de España en activo, un título que ni Madrid ni Salamanca —con sus plazas mayores del siglo XVII— pueden disputarle.

Mercado fontanense de Oviedo / Istock
Su forma actual es fruto de la aprobación municipal del 11 de junio de 1792, cuando el Ayuntamiento de Oviedo encargó al arquitecto Francisco Pruneda y Cañal el diseño de un espacio rectangular abierto por cuatro pasajes, según consta en la web oficial de Turismo de Oviedo. Pruneda concibió la plaza "para beneficio del comercio", proyectando en su perímetro interior y exterior un pórtico de columnas que serviría de cobijo a tenderos y compradores independientemente del clima. Sus característicos soportales de piedra y madera, sus fachadas de colores vivos y su planta rectangular la convierten en un ejemplo singular de la arquitectura ilustrada asturiana con reminiscencias barrocas y neoclásicas.
El espacio también alberga junto a la plaza el mercado cubierto de El Fontán, edificado en 1885, donde aún hoy los puestos despachan quesos, embutidos, fruta y marisco de las costas asturianas con el mismo orden que hace siglos. Fuera, en la plaza al aire libre, el mercadillo callejero se celebra los jueves, sábados y domingos por la mañana. La tradición mercantil es tan arraigada que el célebre escritor ovetense Ramón Pérez de Ayala la inmortalizó en su novela Tigre Juan: "Un ruedo de casucas corcovadas, caducas, seniles. Vencidas ya de la edad, buscan una apoyatura sobre las columnas de los porches. La plaza es como una tertulia de viejas tullidas, que se apuntalan en sus muletas y hacen el corrillo de la maledicencia. En este corrillo de viejas chismosas se vierten todas las murmuraciones y cuentos de la ciudad. La plaza del mercado es el archivo histórico de Pilares [Oviedo]".

La Plaza del Mercado del Fontán está situada en el centro histórico de Oviedo / Istock / Jose Miguel Sanchez
La importancia de la plaza ha sido reconocida institucionalmente en distintos momentos de la historia reciente. En 1981, la Dirección General del Patrimonio Artístico acometió una destacada restauración del espacio. Años después, en 1996, un proyecto de demolición y reconstrucción levantó una enorme polémica vecinal que acabó frenando los planes más agresivos, demostrando el arraigo popular de este rincón. Según la web de Turismo de Oviedo, el Fontán figura entre los lugares imprescindibles de Oviedo junto a la Catedral y el prerrománico, y la plaza está catalogada como bien de interés patrimonial.
El espacio acoge además cada 19 de octubre la fiesta de El Desarme, una celebración gastronómica en la que los ovetenses se congregan para degustar platos tradicionales como los callos, manteniendo viva una costumbre que se remonta a las ferias medievales.

La Plaza del Mercado del Fontán. / Istock / Jose Miguel Sanchez
Más allá del Fontán: todo lo que no puedes perderte en Oviedo y alrededores
Quienes lleguen a Oviedo atraídos por el Fontán descubrirán que la ciudad entera es una lección de historia apilada en pocos kilómetros cuadrados. A pocos pasos de la plaza se alza la Catedral de San Salvador —conocida como Sancta Ovetensis—, un templo de estilo gótico cuya construcción se prolongó entre los siglos XIV y XVI y que custodia en su interior la Cámara Santa, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998. En su interior reposan joyas irrepetibles como la Cruz de la Victoria —símbolo de Asturias—, la Cruz de los Ángeles —emblema de Oviedo— y el Arca Santa, un relicario que contiene lo que la tradición considera el Santo Sudario de Cristo.

Catedral de Oviedo en Plaza Alfonso II el Casto / Istock
El propio conjunto catedralicio fue incluido también en la declaración de los Caminos de Santiago como Patrimonio Mundial en 2015, y es punto de salida del Camino Primitivo, la ruta jacobea más antigua conocida. "Quien va a Santiago y no al Salvador, visita al siervo y no al Señor", reza el dicho popular que durante siglos llevó a peregrinos de toda Europa a desviarse hasta Oviedo antes de continuar su camino hacia Compostela.
A escasos tres kilómetros del centro, el Monte Naranco alberga dos de los monumentos prerrománicos más importantes de Europa: las iglesias de Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO ya en 1985. Junto a ellas, San Julián de los Prados y la Fuente de la Foncalada completan en el propio tejido urbano de Oviedo un conjunto único de arquitectura altomedieval que no tiene parangón en España. Para quien quiera entender qué fue el Reino de Asturias y cómo se gestó la Reconquista, recorrer esos monumentos es una experiencia imprescindible.

Santa María del Naranco, Oviedo, Asturias / Istock
En cuanto a la gastronomía, el entorno de la plaza del Fontán concentra algunas de las mejores sidrerías y restaurantes de la ciudad, donde probar la fabada, el pote asturiano, los quesos de Cabrales y Afuega'l Pitu o el cachopo. Para terminar el día, la Plaza del Paraguas y la céntrica calle Gascona —conocida como la Manzana de la Sidra— son el epicentro de la vida nocturna y el escanciado tradicional. La sidra asturiana, declarada por la UNESCO Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, merece por sí sola un viaje a esta capital que, escondida entre montañas y a un paso del Cantábrico, guarda entre sus calles la plaza más antigua de España.
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