La playa más mística del País Vasco está junto a un pueblo precioso y cuenta la leyenda de dos amantes petrificados

Un regalo costero de Guipúzcoa con su peculiar baserri

La playa de Saturrarán cuenta la leyenda de dos amantes petrificados para siempre sobre la arena
La playa de Saturrarán cuenta la leyenda de dos amantes petrificados para siempre sobre la arena / Istock / Jarcosa

Mutriku, el rincón de Euskadi que nos evoca inmediatamente el Geoparque de la Costa Vasca y el célebre flysch negro, no se conforma con esta maravilla de la naturaleza y nos seduce con otro de sus lugares predilectos: la playa de Saturrarán, un arenal de gran belleza acompañado de leyenda.

Adriana Fernández

Una joya entre acantilados

El municipio guipuzcoano de Mutriku, cerca del límite administrativo que da paso a la provincia de Vizcaya, nos reserva una de las muchas playas del litoral vasco que presumen de una atrayente belleza natural.

El pueblo de Mutriku, o Motrico, en Guipúzcoa

El pueblo de Mutriku, o Motrico, en Guipúzcoa

/ Istock / Anton Sheiko

Hablamos de la playa de Saturrarán, una extensión de arena que conecta con el paseo marítimo de la vecina Ondárroa y que se ha hecho hueco entre los espacios costeros del norte de España que merece la pena visitar.

Apenas 300 metros de longitud bastan para que esta playa se grabe en la retina del visitante. Flanqueada por altos acantilados y protegida del oleaje directo por formaciones rocosas que emergen del mar como esculturas naturales, Saturrarán ofrece una atmósfera íntima y salvaje.

No es una playa urbana ni ruidosa, sino un rincón donde el sonido del viento y las olas domina la escena. El fácil acceso y la presencia de un amplio aparcamiento han facilitado la alta ocupación de la playa durante los meses en los que el tiempo es más agradable, pero esta circunstancia no ha restado un ápice del gran encanto y la espectacularidad de este arenal, conservando una esencia que cuenta con buenos tintes de lugar secreto y casi remoto.

Un lugar donde el paisaje abrupto del Cantábrico dialoga con la memoria histórica y la mitología popular en una combinación perfecta que no deja a nadie indiferente.

La playa de Saturrarán, con los dos peñones de los amantes al fondo

La playa de Saturrarán, con los dos peñones de los amantes al fondo

/ Istock / Jesús de Fuensanta

La leyenda de Saturrarán

Saturrarán es conocida especialmente por sus espectaculares formaciones rocosas, en concreto por dos grandes peñascos que, según la leyenda, representan a los amantes Satur y Aran. 

Según la leyenda local, estos dos amantes, desesperados por la imposibilidad de estar juntos, se arrojaron al agua desde los acantilados. El mar, conmovido por su amor, convirtió sus cuerpos en dos rocas que aún hoy se alzan frente a la playa. Formaciones que son aún más promitentes cuando baja la marea y que muchos visitantes y bañistas se acercan a observar con una mezcla de fascinación y respeto.

Además del mito romántico, Saturrarán guarda una memoria real y más reciente, como indica la presencia del edificio que albergó antiguamente una prisión de mujeres republicanas que estuvo activo desde finales de los años treinta del siglo XX hasta mediados de los cuarenta, tal y como nos relata un monumento, situado al principio de la playa, que las hace un homenaje.

No solo eso, ya que el caserío de Saturrarán, del siglo XVIII, considerado el único baserri marítimo de toda la costa vasca que aún se conserva en pie, se une a este esplendoroso paisaje natural como un elemento histórico de gran valor que hace realzar la buena consideración de este lugar.

Es por todo ello que, aunque no es la más famosa ni la más grande de las playas vascas, Saturrarán es tan valorada, representando una síntesis perfecta del espíritu de esta tierra: naturaleza indómita, historia y leyenda.

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