Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La playa más larga de España mide 28 kilómetros y está dentro de un Parque Nacional declarado Patrimonio de la Humanidad: fue inspiración para Goya y es un lugar donde pasear sin ver carreteras ni edificaciones

Descubrimos el plan perfecto para un día tranquilo y relajado, con el olor a sal y el sonido de las olas de fondo.

La playa más larga de España tiene un entorno ideal para desconectar

La playa más larga de España tiene un entorno ideal para desconectar / Istock / Flavio Vallenari

Al extender su territorio en gran parte de la península ibérica y más de una quincena de islas, España tiene la gran suerte de estar rodeada por incontables kilómetros de costa, en la cual encontramos tanto acantilados como puertos y playas, siendo éstas uno de los destinos de veraneo favoritos de las familias españolas, además de uno de los principales atractivos turísticos del país.

España está prácticamente rodeada de costa

España está prácticamente rodeada de costa / Istock / Miguel Alvarez

Lo bueno de las playas españolas es que cada una de ellas tiene su propia personalidad: las hay más pequeñas y enclavadas entre las rocas, las cuales en algunas zonas reciben el nombre de “cala”; situadas en el litoral de alguna ciudad, por lo cual gozan de un ambiente de lo más animado; o playas de dunas de arena fina y blanca las cuales se extienden kilómetros y kilómetros.

El pueblo más bonito del Mediterráneo no tiene turismo y su playa parece de otro mundo: ni Cadaqués, ni Altea

Adriana Fernández

Sin final a la vista

En la costa de la provincia de Huelva, con casi 30 kilómetros de largo, se extiende la Playa de Castilla, la playa más larga de España. Conocida también como la Playa de Doñana, debido a que se encuentra dentro de los límites del Parque Nacional de Doñana, la playa cuenta también con el título de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, la única de todo el país.

La Playa de Castilla tiene una extensión de 28 kilómetros

La Playa de Castilla tiene una extensión de 28 kilómetros / Istock / Flavio Vallenari

La playa se extiende entre la localidad de Mazagón y la desembocadura del río Guadalquivir, y se presenta prácticamente virgen en toda su superficie, sin ningún tipo de servicios ni edificios o urbanizaciones a la vista, excepto en las vecindades de la localidad de Matalascañas. Bordeada por el Atlántico en un lado y por un acantilado arenoso en el otro, la Playa de Castilla (bautizada así tras la Reconquista, en honor al Reino de Castilla) está cubierta de punta a punta por arena dorada de lo más fina, la cual recuerda a una de esas infinitas playas de las costas de California.

Aparte de ser el lugar ideal para poner punto final a un día descubriendo las maravillas del Parque Nacional de Doñana, es muy importante recordar que se trata de un enclave natural protegido, por lo que ser respetuosos con el entorno es vital. No es solo la morfología y la vegetación que hay en ella lo que debemos cuidar; al tratarse de una playa virgen dentro de un parque natural es bastante común cruzarse con animales, como zorros, jabalíes, algún que otro reptil e incluso, con un poco de suerte, algún lince ibérico. Lo que sí es seguro que vayas a ver si te paseas por la playa son los centenares de aves costeras que viven en el entorno, como gaviotas, garzas reales y algún que otro flamenco.

Al encontrarse dentro del Parque de Doñana, puede ser que veas algún animal salvaje

Al encontrarse dentro del Parque de Doñana, puede ser que veas algún animal salvaje / Istock / Miguel Alvarez

Inspiración para un genio

Mucho antes de ser declarado Parque Nacional, Doñana era un coto de caza propiedad del duque de Medina Sidonia, José María Álvarez de Toledo. Allá por 1797, Francisco de Goya acudió a una cacería junto a otros personajes ilustres, invitado por su íntima amiga y modelo la duquesa de Alba, viuda del recientemente fallecido duque de Medina Sidonia. Es sabido que, durante esos días, Goya pintó su famoso cuadro “La Duquesa de Alba de negro”, además de la colección de bocetos agrupados en el llamado “Cuaderno pequeño de Sanlúcar”. Pero son otros dos los cuadros de gran importancia los que se cree que Goya pintó durante su estada en el coto; aunque no está del todo claro en qué año fueron pintados, ni quién es el objeto retratado, una de las grandes teorías es que Goya pintó sus obras “La maja vestida” y “La maja desnuda” durante su verano en el Coto de Doñana, siendo la Duquesa de Alba la protagonista de ambos. Quizás no lleguemos a saber nunca la verdad sobre esta gran incógnita del mundo del arte, lo único que podemos hacer es conjeturar, pero mientras tanto podremos seguir disfrutando de las obras maestras que Goya dejó para la posteridad.