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La playa de interior más visitada de Extremadura tiene Bandera Azul, chiringuito y está junto a un embalse romano a dos pasos de una ciudad, declarado Patrimonio de la Humanidad

Considerado el embalse más antiguo de toda la península ibérica, así como del continente europeo, está declarado Monumento Nacional desde hace más de 100 años.

El embalse de origen romano declarado Patrimonio de la Humanidad que cuenta con Bandera Azul.

El embalse de origen romano declarado Patrimonio de la Humanidad que cuenta con Bandera Azul. / Istock

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Llevamos unos días de ola de calor sofocante, y los remedios para evitar que las altas temperaturas puedan con nuestra alma empiezan a no ser del todo suficientes. Aún así, hay algo que siempre funciona y, para sorpresa de nadie, es por el que opta la mayoría. Y es que darse un buen baño, meterse en el agua fresca y notar como le damos un respiro a nuestro cuerpo, es la mejor solución para todos los males.

Las playas son el mejor refugio para escapar del calor del verano

Las playas son el mejor refugio para escapar del calor del verano / Istock / pkazmierczak

Podría parecer que tan solo aquellos que se encuentran cerca de los litorales pueden gozar de esto, pero la realidad es que, incluso en los territorios de interior, podemos encontrar fácilmente enclaves en los que refrescarse. Es el caso del Embalse de Proserpina, situado a menos de 10 kilómetros de la ciudad pacense de Mérida, un excelente refugio en los días de más calor e ideal para visitar con toda la familia.

La región donde veranea la clase media de España tiene las mejores playas vírgenes del país y chiringuitos donde comer una buena paella frente al mar: sus puestas de sol son infinitas

Sara Fernández García

Embalse milenario

Popularmente conocido con el nombre de “la Charca”, el pantano de Proserpina es una obra de ingeniería romana cuya construcción comenzó alrededor del siglo I a.C., por lo que se deduce que es el segundo embalse artificial operativo más antiguo del mundo, superado solo por el pantano de Quatinah, en Siria. A pesar de tener más de 2.000 años de historia, las infraestructuras construidas por los romanos se conservan en un estado excelente; gracias a esto, en 1993 el embalse fue declarado, junto al conjunto arqueológico de Mérida, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

El Acueducto de los Milagros

El Acueducto de los Milagros / Istock / soniabonet

Se cree que, en sus inicios, el embalse servía como la fuente principal de agua para la antigua Emérita Augusta. A través de una amplia red de canales, el agua llegaba a la ciudad por el imponente Acueducto de Los Milagros, lo que convirtió a la villa en capital de la Vía de Plata.

Además de los restos del acueducto que todavía hoy se mantienen, en el embalse se puede ver la construcció original de la presa: una estructura central revestida con hileras de sillares de granito en forma escalonada, de 21 metros de altura y 9 contrafuertes de sección rectangular. Una vez recorrida la orilla del embalse, bordeada por un pequeño camino, lo más recomendado es, cómo no, darse un paseo por las calles de Mérida, donde podrás maravillarte con monumentos como el antiguo teatro o el circo romano.

Los restos de la estructura original de la presa romana

Los restos de la estructura original de la presa romana / soniabonet

Refugio climático

Rodeado en casi toda su totalidad por la Urbanización de Proserpina, el embalse es un enclave bastante concurrido durante la temporada de verano. Este 2026, el ayuntamiento de Mérida ha llevado a cabo el proyecto para la concesión de bandera azul, la cual reconoce el embalse como zona de baño de calidad. Esta distinción aporta un nuevo valor al entorno, a la vez que lanza un mensaje de concienciación para la ciudadanía para que, a la vez que aprovechen las nuevas instalaciones, respeten el entorno.

Junto a las varias zonas de baño habilitadas, el embalse de Proserpina cuenta con varios miradores desde los que disfrutar de las magníficas panorámicas del paisaje. Pero lo que le da el auténtico toque veraniego al embalse es el chiringuito Choni, situado en la orilla noroeste del pantano y el cual cuenta con un Solete de la Guía Repsol. A la agradable sombra de su pérgola podrás disfrutar de sus tapas y platos caseros, así como de excelentes pescados, carnes a la brasa y arroces.