La playa más bonita de Asturias no tiene mar: es un paraíso secreto de aguas transparentes que está entre dos preciosos pueblos
Poca gente la conoce, pero es un auténtico paraíso en Asturias del que todos se enamoran.

Escoger Asturias como escapada para este verano es una de las mejores opciones que se presentan en un mapa repleto de olas de calor, noches insoportablemente cálidas y alojamientos sin una sola noche libre. El Principado es conocido por la belleza de sus pueblos pesqueros y sus paisajes de montaña que se entremezclan con los de la costa cantábrica. Es debido a eso mismo que hay un gran número de playas preciosas y casi secretas, dignas del mar Caribe.

Algunas de sus playas, concretamente 14, pertenecen a la prestigiosa lista de Banderas Azules de España. Pero la más bonita de Asturias pasa tan desapercibida que ni siquiera le hace falta gozar de este reconocimiento para posicionarse como una auténtica joya. Además, es la más pequeña del mundo y ni siquiera se trata de una playa propiamente dicha. Mide poco más de 40 metros, frente a la más larga del país que mide 28 kilómetros, la de Doñana en Huelva.
Se trata de la playa de Gulpiyuri, ubicada entre las localidades de Llanes y Ribadesella. Su belleza es impresionante, aunque encontrarla no es tarea sencilla. Una playa se define como "ribera del mar o de un río grande, formada de arenales en superficie casi plana", según la RAE. No podría incluirse en esta descripción porque el agua del mar se cuela por unas cuevas sumergidas que dan la forma de media luna que presenta Gulpiyuri, un auténtico capricho de la naturaleza.
Así es la playa más bonita de Asturias
Está situada a cien metros del mar Cantábrico, así que se considera más bien una playa de interior sin salida al mar que, además, queda oculta cuando sube la marea. Esta playa asturiana tiene detrás miles de años de formación a causa de la erosión de la roca caliza realizada por el agua y el viento. La forma de media luna o anfiteatro natural que posee, rodeada de acantilados, es una formación geológica que recibe el nombre de dolina, depresión típica de terrenos calizos.

El agua suele estar muy fría en cualquier época del año, más o menos a la misma temperatura que en el resto de playas del Cantábrico. Sus aguas son muy transparentes y cuenta con una profundidad que varía levemente, pero no deja de ser segura y el baño está más que permitido. Bañarse o pasar el día en Gulpiyuri es un auténtico lujo para los amantes del mar y la tranquilidad. Además, es un lugar donde los 'bufones' dejan escuchar el bufido del mar a través de la roca.

Aunque para descubrir unos bufones realmente impresionantes es recomendable desplazarse a los bufones de Pría, una versión mucho más grande de este espectáculo natural que lanza el agua a modo de cascada invertida. En el entorno también hay rutas de senderismo como la que conecta la playa de Gulpiyuri con la de San Antolín, que es mucho más amplia y también es perfecta para pasar un día de playa entre arena fina y blanca pero con un fuerte oleaje.
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