¿Sin plan para el fin de semana? Escápate a Sigüenza, Medinaceli y Brihuega

Un mar de girasoles se convierte en el mejor compañero de viajes de camino a los bellos pueblos que esconden las dos castillas

Miriam González
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Foto: KevinAlexanderGeorge / ISTOCK

Las maravillas arquitectónicas de Sigüenza, el pueblo que le da apellido a uno de los cristos más importantes de Madrid, Medinaceli, y las calles moradas, impregnadas de un potente olor a lavanda, de Brihuega son las maravillas que te esperan en un corto, pero intenso, fin de semana. Te proponemos una escapada de fin de semana por tres pueblos que rebosan belleza y que tienen mucho, pero mucho, por ofrecer.

Sigüenza

Nuestro recorrido por este histórico pueblo, el cual es candidato a ser Patrimonio Mundial de la Humanidad, comienza en la Catedral de Santa María de Sigüenza. Lo primero en lo que nos fijamos al ver la catedral es en sus fuertes muros y sus robustas torres, que aparentan ser una fortaleza y esta imagen no es casualidad debido a que se construyeron con una finalidad defensiva.

La impresionante catedral de Sigüenza, una fuerte estructura de defensa y religiosa
La impresionante catedral de Sigüenza, una fuerte estructura de defensa y religiosa | Daniel Villalobos Oliver / ISTOCK

La estructura de la catedral es considerada uno de los mejores ejemplos de la arquitectura cisterciense (una mezcla entre el final del románico y el principio del barroco), con la particularidad de que no poseen elementos decorativos. Lo que si encontramos son unas preciosas vidrieras en sus laterales.

Su espectacularidad no solo se encuentra en el exterior, debido a que su interior alberga maravillas como la tumba de Martín Vázquez de Arce, más conocido como El Doncel, sobre la que se encuentra una impresionante escultura que es considerada una de las esculturas góticas más bellas de España.

Escultura gótica sobre la tumba del Doncel
Escultura gótica sobre la tumba del Doncel | Carlos Sanchez / ISTOCK

Continuamos nuestro recorrido por la Plaza Mayor, situada frente a la fachada norte de la catedral, uno de los centros históricos de Sigüenza y desde donde parte la calle Mayor que termina en el castillo.

Un castillo con más de 800 años de historia que, durante mucho tiempo, cumplió su función defensiva, además de ser el hogar de los obispos del pueblo y lugar de descanso de reyes como Fernando VII. Actualmente alberga un impresionante Parador Nacional de Turismo, que ser puede visitar y en el que pasar una noche mágica.

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El último destino de este histórico pueblo son sus murallas, aunque en la actualidad no quedan restos de los impresionantes muros que defendían el lugar, sí se conservan algunas de las puertas como la Puerta del Toril que se halla situada junto a los soportales de la Plaza Mayor.

Vista de la catedral desde la Calle Mayor
Vista de la catedral desde la Calle Mayor | jon chica parada / ISTOCK

Medinaceli

A 40 kilómetros de Sigüenza se encuentra la localidad soriana de Medinaceli, así que vamos a tener que cambiar de comunidad autónoma para llegar esta belleza construida en piedra. Hay dos rutas para llegar al pueblo, una por carreteras nacionales y otra por carreteras comarcales. Nosotros os recomendamos que vayáis por la comarcal, siempre extremando las precauciones.

El mar amarillo de girasoles que te acompañarán durante el viaje
El mar amarillo de girasoles que te acompañarán durante el viaje | jessicahyde / ISTOCK

La tranquilidad y los impresionantes paisajes que te rodean durante el trayecto animan a sacar la cámara y fotografiar estos parajes repletos de girasoles hasta donde nos alcanza la vista. Este camino tiene una curiosa parada, justo antes de la frontera entre Guadalajara y Soria se encuentran las Cuevas de Harzal, un increíble yacimiento arqueológico que servía de hogar para los hombres del neolítico.

Llegamos a Medinaceli y dejamos el coche en un aparcamiento gratuito que te deja frente al mayor monumento del pueblo, El Gran Arco de Medinaceli, una gran puerta que da paso a uno de los pueblos más encantadores de Soria. 

El Gran Arco de Medinaceli construido en el siglo I d.C que daba acceso al pueblo
El Gran Arco de Medinaceli construido en el siglo I d.C que daba acceso al pueblo | Milacroft / ISTOCK

Paseamos tranquilamente admirando las calles empedradas, las casas señoriales y unos palacetes de ensueño, esquinas y callejones únicos. Y continuamos hasta llegar a la impresionante Plaza Mayor.

La plaza ha sufrido cambios a lo largo de los siglos, en tiempos romanos era el foro, pero poco queda de aquel impresionante monumento, ya que en épocas posteriores la plaza se asentó como un importante punto de reunión. Algunos de los históricos edificios que la rodean son los impresionantes Palacio Ducal y la Casa del concejo-alhóndiga (lugar de almacenamiento y comercio del grano).

Soportales de la Plaza Mayor de Medinaceli, una impresionante plaza donde se reúnen los ciudadanos
Soportales de la Plaza Mayor de Medinaceli, una impresionante plaza donde se reúnen los ciudadanos | bsanchezsobrino / ISTOCK

Dos curiosos lugares que solo se pueden admirar desde fuera son el beaterio de San Román y el nevero árabe. El primero se cree que es una antigua, pero impresionante, sinagoga; el segundo se trata de un gigantesco congelador árabe, aquí almacenaba hielo durante todo el año.

La última, pero imprescindible, parada es el castillo, una solitaria edificación con una torre circular y una rectangular. Siglos antes de su construcción en este mismo lugar se encontraba la alcazaba árabe, pero tras su remodelación se convertiría en el lugar de residencia de los Duques de Medinaceli.

Solitario castillo de Medinaceli que hoy alberga el cementerio de la localidad
Solitario castillo de Medinaceli que hoy alberga el cementerio de la localidad | AndresGarciaM / ISTOCK

Los Duques de Medinaceli forman parte de la historia de uno de los cristos más importantes de Madrid. La imagen de un Jesús Nazareno se paseo por todo el norte Marruecos durante más de un siglo hasta que unos trinitarios la compraron, desde este momento la imagen sería conocida como Jesús del Rescate o Jesús Nazareno Rescatado. Pero en el siglo XIX d.C el cristo fue guardado en una capilla construida por los Duques de Medinaceli por lo que el pueblo comenzó a conocerlo como el Cristo de Medinaceli o Nuestro Padre Jesús de Medinaceli.

Brihuega

Volvemos al coche para poner rumbo al hogar de los inmensos campos morados de lavanda. Cada primavera esta localidad de viste de morado para recibir a los visitantes que llegan movidos, principalmente, por esta hermosa planta.

Campos de lavada de Brihuega que atraen a cientos de visitantes cada año
Campos de lavada de Brihuega que atraen a cientos de visitantes cada año | saquizeta / ISTOCK

Tras una merecida parada en los campos de lavanda llegamos a Brihuega, un precioso enclave que ha sido eclipsado por los campos, con solo dar un tranquilo paseo por el pueblo podemos observar una arquitecturas conjunta mezcla de todas las civilizaciones que pasaron por este bello lugar a tan solo una hora de Madrid..

Comenzamos en el castillo de la Peña Bermeja, un impresionante palacio, situado en la parte baja del pueblo, que fue residencia de recreo de los reyes taifas de Toledo, muy cerca se encuentra un punto clave del pueblo, la plaza del Coso donde se encontraba la antigua cárcel y que actualmente aloja a la Oficina de Turismo. Durante nuestro paseo también podremos ver la Iglesia de San Felipe, un hermosa iglesia románica, pero que posee detalles de la transición al gótico.

La impresionante iglesia de San Felipe
La impresionante iglesia de San Felipe | JOSE LUIS VEGA GARCIA / ISTOCK

Una parada obligatoria que no deja a nadie indiferente son las Cuevas árabes, un entramado de túneles subterráneos que unían todo el pueblo por el subsuelo, construidas como posible vía de escape.

Las maravillas de este pueblo acogen a los visitantes en todas las épocas del año, pero hay un momento especial en el que los campos y las calles se visten de morado, es durante el mes de julio con la celebración del Festival de la Lavanda.

Calles vestidas de morado durante el Festival de la Lavanda
Calles vestidas de morado durante el Festival de la Lavanda | Javier Ruiz / ISTOCK