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El plan favorito de la clase media española en octubre navega por los cañones de "la Toscana gallega": viñedos verticales, monasterios románicos escondidos y la vendimia más heroica de España

La ruta combina navegación por los cañones, vendimia entre bancales y algunos de los rincones románicos más singulares de Galicia.

El plan favorito de la clase media española en octubre navega por los cañones de "la Toscana gallega"

El plan favorito de la clase media española en octubre navega por los cañones de "la Toscana gallega" / Istock / Mercedes Rancaño Otero

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Las cepas trepan por las laderas por una pendiente de infarto y, abajo, el Sil se abre paso entre las montañas y queda encajado entre paredes que llegan a alcanzar los 500 metros de profundidad. Aunque parezca una postal sacada directamente de la Toscana, estamos en el Cañón del Sil, uno de los paisajes más populares y bonitos de esta zona de Galicia. En octubre, además, los viñedos empiezan a teñir de amarillo, rojo y ocre las terrazas que se asoman al río. Es tiempo de vendimia en la Ribeira Sacra

La Ribeira Sacra es una de las 7 Reservas de la Biosfera que hay en Galicia

La Ribeira Sacra es una de las 7 Reservas de la Biosfera que hay en Galicia / Istock / Ruben Bermejo

Este rincón del interior de Galicia, repartido entre las provincias de Lugo y Ourense, es impresionante durante todo el año, pero, llegado otoño, es irresistible. Si te animas a visitarlo, puedes navegar por los cañones, acercarte a viñedos donde todavía se vendimia en pendientes extremas y entrar en monasterios románicos escondidos entre los árboles.

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Adriana Fernández

Desde la carretera puedes asomarte a la Ribeira Sacra desde decenas de miradores, pero hay otra forma de descubrirla: bajar hasta el río y navegar entre las paredes del cañón. Los recorridos en catamarán por el Sil y el Miño te permiten contemplar desde abajo las laderas cultivadas y desde esta perspectiva impresiona aún más el trabajo de quien cuida estos cultivos. Verás que las viñas aparecen en pequeñas parcelas sobre las pendientes.

Los viñedos de la Ribeira Sacra en Galicia

Los viñedos de la Ribeira Sacra en Galicia / Istock / LuisVilanova

Hay varios embarcaderos desde los que puedes realizar estas rutas, entre ellos los de Santo Estevo y Abeleda, en Ourense, y el de Belesar, en Lugo. Lo mejor es que compruebes antes de viajar los horarios y recorridos disponibles, ya que la oferta cambia según la temporada.

Después de ver el cañón desde el agua, no dejes de buscar la perspectiva contraria, que también es impresionante. Hay muchísimos miradores desde los que las viñas parecen dibujar líneas sobre las laderas. El de Líncora, por ejemplo, se asoma al Miño y desde ahí puedes contemplar el paisaje de viñedos que rodea el río. Si además vas en octubre, te puedes imaginar el espectáculo de color con el que vas a toparte...

Viñedos en otoño, vista de la Ribeira Sacra, Galicia, España

Viñedos en otoño, vista de la Ribeira Sacra, Galicia, España / Istock / Mercedes Rancaño Otero

Las parcelas de la denominación de origen se extienden por las laderas de los ríos Miño, Sil, Cabe y Bibei, con pendientes que pueden llegar al 100%. Los bancales permiten cultivar estos terrenos, pero, como ya habrás pensado, la entrada de maquinaria es muy difícil. Por eso, la zona está asociada a lo que se conoce como viticultura heroica. Se considera heroica cuando hay pendientes superiores al 30% o altitudes mayores a 500 metros, lo que obliga a realizar una cosecha y cuidado completamente manual. Y ya que estamos en tiempo de vendimia, qué mejor momento para ver esta particularidad.

Aquí la Mencía es la principal variedad tinta de la denominación, mientras que entre las blancas destaca el Godello. Puedes acercarte a las bodegas de la denominación, conocer sus vinos y recorrer los alrededores de los viñedos. Pero incluso sin entrar en una de ellas, vas a alucinar con lo que puedes ver desde los miradores.

Monasterios escondidos entre el bosque

La Ribeira Sacra conserva numerosos monasterios e iglesias vinculados a la tradición monástica que se desarrolló en los valles del Sil y del Miño. Uno de los lugares más singulares es San Pedro de Rocas, en Esgos. Su iglesia está excavada y construida aprovechando la propia roca, y el conjunto conserva sepulcros y restos de pinturas murales.

Santo Estevo de Ribas de Sil.

Santo Estevo de Ribas de Sil. / Istock

Desde allí puedes continuar hasta Santo Estevo de Ribas de Sil, uno de los conjuntos monásticos más destacados de la zona. Ocupa una posición elevada sobre el río y el edificio (declarado como Monumento Histórico Artístico en 1923) es hoy un Parador. Más abajo, entre árboles, aparece Santa Cristina de Ribas de Sil. El monasterio conserva su iglesia medieval y un claustro renacentista.

Y todavía queda el paisaje del Miño, con iglesias como San Miguel de Eiré, San Fiz de Cangas, Santo Estevo de Ribas de Miño o San Paio de Diomondi. Si intentas ver todo en un fin de semana va a ser un tanto abrumador, por lo que te recomendamos que escojas solo una zona y dejes espacio para parar y disfrutar de las vistas.