No es Colorado, es Valencia: la piscina natural más espectacular de España está en mitad de un cañón
Algunas de las piscinas naturales más bonitas están escondidas en mitad de la naturaleza y por eso tienen un encanto tan grande.

Muchas veces pensamos que para descubrir rincones fantásticos y llenos de belleza hay que viajar fuera de España. Parece que es donde hay más entornos naturales únicos, pero eso no es cierto. El Gran Cañón del Colorado de Arizona nada tiene que envidiar a los enormes cañones que se han formado con el paso de los siglos en lugares como las Barrancas de Burujón en Toledo, que se conocen como el 'Cañón del Colorado manchego'.
En Valencia hay un paisaje parecido y al mismo tiempo muy diferente. El Parque Natural Municipal Los Calderones, formado por las hoces del río Turia, esconde en su interior una preciosa masa de agua dulce que se conoce como Charco Azul de Chulilla. Para llegar hasta él hay que recorrer un sendero que atraviesa puentes colgantes entre paredes verticales de más de 80 metros de altura, la ruta de los Pantaneros de Chulilla.
Este idílico lugar se encuentra en la localidad homónima, aunque parezca encontrarse en el mismo Colorado o ser un lago glaciar de Canadá. Chulilla y su entorno es uno de los destinos de interior más impresionantes de la Comunidad Valenciana. Por eso, no es de extrañar que cada verano acudan cientos de visitantes que prefieren esa tranquilidad al bullicio de las playas levantinas. El baño en el charco está permitido, así que no ninguna excusa para no visitarlo.
Las rutas de senderismo para llegar a la piscina natural
Hay diferentes rutas para llegar hasta él, pero la más recomendable es la de los Pantaneros de Chulilla, con una extensión de diez kilómetros y un desnivel positivo de 300 metros. Se trata de una ruta circular de dificultad media. Otra ruta alternativa también comienza en el pueblo pero se extiende tan solo por tres kilómetros. La meta es la misma, pero el paisaje que se contempla y se disfruta por el camino es mucho más agradable en la primera.

Partimos del casco urbano de Chulilla, donde podemos aparcar el coche sin ningún tipo de problema. Después de caminar un poco alcanzamos la orilla del río Turia y aquí es donde comienza la ruta como tal. En el paseo nos encontramos con dos miradores espectaculares. El primero que aparece ante nuestros ojos es el de Compuertas para ver el embalse y el segundo el de la Carrucha, desde donde se contempla el Charco Azul y el salto de agua.

Pasarelas colgantes que llevan a una ermita
Más adelante nos topamos con una pequeña cascada y, un poco más tarde, con los Calderones, una garganta de paredes verticales con más de 80 metros de altura y que ha ido formándose a causa de la erosión del río y del paso del tiempo. Comienza entonces la senda por las pasarelas colgantes que cuelgan -valga la redundancia- del desfiladero y lo cruzan de un lado a otro. En su parte más alta cuenta con 28 metros de altura sobre el cañón.

Cruzando las pasarelas nos encontramos con paisajes de bosque de ribera y matorral mediterráneo en un entorno inigualable. Además, podemos visitar los restos históricos de la Ermita de San José de los Gancheros que data del siglo XVII. Al final de la ruta está el embalse de Loriguilla, donde podemos dar la vuelta para regresar a Chulilla. No sin antes hacer una parada en el Charco Azul y refrescarnos en un paisaje de ensueño en el interior de Valencia.
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