La piscina natural más espectacular de España se encuentra tras un agujero que se atraviesa haciendo una ruta de senderismo

La ruta hacia la imponente cascada de Foradada comienza en el aparcamiento gratuito junto al campo de fútbol de Cantonigròs.

La Foradada de Cantonigròs no es solo una cascada; es un espectáculo visual y sonoro que cautiva a todos los sentidos.
La Foradada de Cantonigròs no es solo una cascada; es un espectáculo visual y sonoro que cautiva a todos los sentidos. / Istock

En el corazón de la comarca de Osona, en Cataluña, se esconde uno de los secretos mejor guardados de la naturaleza: la Foradada de Cantonigròs. Este rincón idílico, donde el agua cae en cascada desde una altura de 15 metros, forma una poza de aguas cristalinas rodeada por paredes rocosas que parecen abrazarla. Lo que realmente distingue a este lugar es el agujero natural en la roca, por el cual se accede al paraíso escondido, creando una experiencia única para los amantes del senderismo y la naturaleza.

La ruta hacia la Foradada comienza en el aparcamiento gratuito junto al campo de fútbol de Cantonigròs. Desde allí, un sendero bien señalizado de aproximadamente dos kilómetros de ida y vuelta, con un desnivel acumulado de poco más de 150 metros, lleva a los excursionistas hasta el salto de agua. El tramo final de la ruta es especialmente mágico: al llegar a la cascada, los visitantes deben atravesar un agujero en la roca, un paso que transforma la llegada en una experiencia casi mística, como si se cruzara el umbral hacia otro mundo.

Foradada de Cantonigròs.

Foradada de Cantonigròs.

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La Foradada de Cantonigròs no es solo una cascada; es un espectáculo visual y sonoro que cautiva a todos los sentidos. El agua, de un verde esmeralda, cae suavemente sobre las rocas, creando una atmósfera de serenidad absoluta. Las paredes rocosas que rodean la poza, cubiertas de musgo y vegetación, aportan un aire de misterio y belleza. El sonido del agua al caer, combinado con el canto de los pájaros y el susurro del viento entre los árboles, convierte este lugar en un refugio perfecto para desconectar del bullicio cotidiano.

Dada la creciente popularidad de la Foradada, el Ayuntamiento de L’Esquirol instauró en 2019 una ecotasa de 2,50 € para los visitantes, además de limitar el acceso a 50 personas por turno entre abril y octubre. Estas medidas buscan preservar el entorno natural y evitar el impacto negativo del turismo masivo. Asimismo, se prohíbe nadar en la poza, realizar picnics en los alrededores y llevar perros sin correa, con el fin de mantener la biodiversidad y la tranquilidad del lugar.

Foradada de Cantonigròs

Foradada de Cantonigròs

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La magia de la Foradada no solo reside en su belleza natural, sino también en las historias que se cuentan sobre ella. Se dice que en las profundidades del gorg habitan las "dones d’aigua", seres mitológicos que emergen durante las noches de luna llena para peinarse y disfrutar del aire fresco. Según la leyenda, si alguien las observa sin su consentimiento, puede convertirse en piedra y quedar atrapado en el lugar para siempre. Esta narración añade un toque de misterio y encanto al entorno, invitando a los visitantes a sumergirse en la tradición y el folclore local.

Foradada de Cantonigròs

Foradada de Cantonigròs

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  • Mejor época para visitar: La primavera, especialmente después de las lluvias, es ideal para ver la cascada en todo su esplendor.
  • Calzado adecuado: El sendero puede ser resbaladizo en algunas zonas; se recomienda llevar calzado antideslizante y cómodo.
  • Horarios: Para evitar aglomeraciones, es aconsejable realizar la ruta temprano en la mañana.
  • Respeto al entorno: Es fundamental seguir las normas establecidas para preservar la belleza y la biodiversidad del lugar.

La Foradada de Cantonigròs es más que una simple cascada; es un lugar donde la naturaleza, la historia y la leyenda se entrelazan para ofrecer una experiencia única. Ya sea que busques aventura, tranquilidad o simplemente un rincón para admirar la belleza del mundo, este paraje natural promete dejar una huella imborrable en el corazón de quienes lo visitan.

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