La piscina natural más espectacular de España está en Guadalajara: esconde un valioso tesoro visigodo que perteneció al último conde de la península
Es un lugar privilegiado donde refrescarse en verano y disfrutar de la naturaleza en su estado más puro.

Pocas cosas hay más agradables que acudir a una piscina natural en pleno verano: están en mitad de la naturaleza, son tranquilas, suele haber poca gente y, encima, las temperaturas son ligeramente más bajas. ¿Qué más se puede pedir? Ni siquiera los defensores de la playa por encima de los destinos de interior pueden rebatir este argumento. Y si encima se añade leyendas e historias curiosas, obtenemos como resultado un auténtico paraíso.
Hay una piscina natural que está llena de belleza y leyendas en el Parque Natural del Alto Tajo, una de las comarcas más especiales de Guadalajara. Más concretamente, se ubica en la ladera de la margen derecha del río Tajo y está a solo 25 kilómetros de Peralejos de las Truchas, un pueblo que además de ser de los más fríos en verano, cada año intenta atraer a Bruce Springsteen a sus fiestas. Esta fantasía de lugar se llama laguna de Taravilla.
Está rodeada por todos sus lados de toba que se formó hace unos 11.000 años y bajo la atenta mirada de la Muela del Conde, uno de los montes más impresionantes de la zona. Cuenta con 175 metros de longitud, 75 de ancho y 11 de profundidad, aunque presenta zonas donde es posible refrescarse. Gracias a su altura de 30 metros se forma una presa natural que no deja que las aguas vayan directas al río Tajo, así que se alimenta de manantiales cercanos.
Las leyendas de la laguna de Taravilla
Simplemente acudir para disfrutar del entorno y bañarse en los días más cálidos es una experiencia única. Pero va más allá, porque en sus profundidades se esconde un tesoro que, según la leyenda, perteneció a la hija del último conde visigodo, Florinda, que ocultó allí sus joyas y bienes más preciados para que no fueran saqueados por los musulmanes a su llegada. Se dice que todo comenzó y terminó durante el verano del año 710.

El rey visigodo Rodrigo convocó a los nobles de la zona en Toledo para planear la defensa ante la inminente entrada de los musulmanes por el sur de la Península Ibérica. Entre los asistentes estaban el gobernador de Ceuta, el conde don Julián, y su hija Florinda. La belleza de la joven cautivó al rey y se obsesionó tanto con ella que llegó a forzarla. Su padre se enteró de aquella deshonra y, como su territorio está junto a Marruecos, decidió abrir sus fronteras a modo de castigo.
Aquello provocó la batalla de Guadalete en la que moriría el rey. Ante este suceso, don Julián, intentó esconderse en el Señorío de Molina para ocultar sus tesoros y que no cayeran en manos de los árabes. De este modo, los acabó arrojando a la laguna, dejando que se hundieran en las profundidades de sus aguas. Su hija se suicidió sumergiéndose en el Baño de la Cava, también en el Alto Tajo, donde se dice que todavía se escuchan sus llantos y se ve su espíritu errante.
Algunas rutas que hacer en el entorno
El entorno de la laguna de Taravilla es absolutamente mágico y no solo por sus leyendas. Desde allí parten numerosos senderos que conducen a lugares tan magníficos como el Salto de Poveda, una de las cascadas más famosas del Alto Tajo que encuentran su origen en el embalse de la Chorrera y están junto al precioso pueblo de Poveda de la Sierra. Es una ruta circular de cinco kilómetros de extensión de dificultad medio-baja pero con un desnivel de 100 metros.

Con esta ruta se puede recorrer una buena parte del Cañón del río Tajo entre cañones, barrancos, manantiales, cascadas, torrentes y, cómo no, la laguna. También se pueden tomar Los Caminos del Agua, que comienza en el área recreativa de la laguna de Taravilla y coincide en una parte con el sendero del Salto de Poveda. Cualquier opción es buena para disfrutar de un día en la naturaleza, olvidándose del calor y recordando el pasado remoto del lugar.
Síguele la pista
Lo último