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Esta piscina natural de Albacete tiene cascadas, cuevas y miradores: es la zona de baño más famosa de la provincia, y está junto a un pueblo declarado Conjunto Histórico-Artístico

En plena ruta del Camino de los Cantalares, este enclave mágico está rodeado de una naturaleza exuberante.

La maravillosa piscina natural que se esconde en Albacete.

La maravillosa piscina natural que se esconde en Albacete. / Istock

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Fuera de las piscinas municipales y privadas, encontrar zonas de baño en los pueblos y territorios del interior es una tarea un tanto complicada. Por suerte, existen localidades situadas junto a embalses, charcas y cauces de ríos que presentan un refugio ideal para combatir las temperaturas extremas del verano. Uno de estos pueblos lo encontramos al sur de la provincia de Albacete: la pequeña villa de Letur cuenta con varias pozas en su entorno perfectas para un baño refrescante.

Una calle del casco antiguo de Letur

Una calle del casco antiguo de Letur / Istock / Antonio Lopez Velasco

La población de Letur supera por poco los 900 habitantes, lo que hace que sea una de las localidades más tranquilas y encantadoras de toda la región. El pueblo, que cuenta con un casco histórico perfecto para pasear, se sitúa en la Sierra de Segura, que ofrece un entorno natural espectacular ideal para practicar un poco de senderismo.

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Adriana Fernández

Un escenario lleno de belleza

Situado a unos 120 kilómetros al sur de la ciudad de Albacete, el pueblo de Letur presenta un coqueto núcleo urbano de origen árabe medieval que dibuja un trazado laberíntico con sus callejuelas, y que es ideal para descubrir en un solo día. De hecho, el casco histórico de Letur está declarado Conjunto Histórico-Artístico, pues se lo considera uno de los cascos andalusíes mejor conservados de toda Castilla-La Mancha.

Algunos de los elementos imprescindibles por descubrir en Letur son la Iglesia de Santa María de la Asunción, construida en el siglo XV durante el gótico tardío; el Arco de las Moreras, antiguo acueducto morisco habilitado como mirador; la Puerta del Sol, una de las antiguas entradas al interior del recinto amurallado de la villa; o el Castillo de Letur, construido en el siglo XII y que en el siglo XVIII perteneció a la Orden de Santiago.

Pero el elemento que convierte a Letur en un destino imprescindible para el verano son las pozas y charcas que se encuentran alrededor de la localidad. Situadas en enclaves naturales de incalculable belleza, estas charcas de aguas cristalinas suponen un precioso paseo por el entorno del pueblo, así como un magnífico refugio climático.

El arco de las moreras

El arco de las moreras / Istock / Wirestock

Pozas y cascadas para un día de verano

Letur es conocido como “el pueblo del agua”, y es que los arroyos y acequias que lo atraviesan, y los cuales aportan frescura a su atmósfera, son uno de los principales atractivos del pueblo. Aunque es conocido el Charco de las Canales, una magnífica piscina natural enclavada entre grandes paredes de roca y situada en el casco antiguo del pueblo, es otra poza la que se lleva la palma de oro.

A menos de 500 metros del pueblo, el Charco Pataco es la joya de la corona. Para llegar hasta él tan solo hace falta seguir las indicaciones que hay repartidas por las calles de pueblo, que siguen el recorrido del arroyo hasta la cascada. Se trata de un enclave rodeado de una naturaleza de carácter salvaje, con aguas cristalinas y frías perfectas para refrescarse durante los días de calor en verano.

La piscina natural del Charco de las Canales

La piscina natural del Charco de las Canales / Istock / Chamonlord

Además, en el entorno del Charco Pataco se encuentran también pequeñas cuevas, como la Cueva del Frescor, envuelta en una atmósfera llena de magia y que supone un lugar perfecto para descubrir con los más pequeños de la casa. De esta magia no pueden gozar tan solo los peques; aquí puede pasarlo en grande cualquiera que se acerque, pues el entorno invita a disfrutar y vivir alguna que otra aventura.

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