El pinar más espectacular de Canarias está en uno de los pueblos más bonitos del mundo según la ONU: naturaleza en estado puro y tradición canaria

Este lugar de Gran Canaria demuestra que la isla tiene mucho más que ofrecer que un turismo masificado de sol y playa.

Un pinar precioso que tienes que visitar en Gran Canaria.
Un pinar precioso que tienes que visitar en Gran Canaria. / Istock

¿Qué es lo primero que se te pasa por la cabeza cuando piensas en Gran Canaria? Lo más normal es que tu primer pensamiento esté relacionado con playas, dunas y hoteles junto al mar. Y no me extraña, la isla es un lugar maravilloso si eres amante de la playa y de ese tipo de turismo comodón. Pero Gran Canaria es mucho más, y de hecho es otra cosa cuando se mira hacia dentro. Prueba de ello se encuentra en el noroeste, lejos del ruido y del turismo masivo, se extiende el Parque Natural de Tamadaba, uno de los espacios naturales mejor conservados del archipiélago y el gran pulmón verde de esta parte de la isla.

En este lugar el protagonista es el pino canario, una especie endémica y extraordinaria, capaz de rebrotar tras los incendios gracias a su corteza gruesa y a su sistema de regeneración natural. No es un bosque plantado ni domesticado, es un pinar antiguo, que se ha ido adaptando durante siglos al fuego, al viento y a la orografía volcánica. No es poca cosa, ¿verdad?

El lugar de Gran Canaria que sorprende a todos sus visitantes.

El lugar de Gran Canaria que sorprende a todos sus visitantes.

/ Istock / Kristyna Sindelkova

El gran pinar del norte de Gran Canaria

El Parque Natural de Tamadaba protege más de 7.500 hectáreas de barrancos, riscos, pinares y acantilados que caen directamente al Atlántico. Una maravila natural difícil de igualar; uno de los pinares naturales más extensos y continuos de la isla, y también uno de los mejor conservados. A diferencia de otros espacios más transitados, Tamadaba mantiene una sensación de aislamiento poco habitual. No hay grandes infraestructuras turísticas ni rutas masificadas. Hay pistas forestales, senderos tradicionales y miradores naturales desde los que el paisaje se abre sin necesidad de artificios.

Playa de Guayedra, Parque Natural de Tamadaba.

Playa de Guayedra, Parque Natural de Tamadaba.

/ Istock / maciej krynica

Desde algunos puntos del parque, la vista alcanza los acantilados del noroeste, con el océano golpeando abajo y el pinar creciendo casi hasta el borde del risco. Ese contraste entre volcán, bosque y mar es una de las grandes singularidades del lugar.

El pueblo que vive dentro de la montaña

En el interior del parque se encuentra Artenara, un pueblo que no se parece a ningún otro de la isla. Es el municipio situado a mayor altitud de Gran Canaria, pero no se queda ahí. También es uno de los más impactantes por su arquitectura de casas cueva, excavadas directamente en la roca volcánica. Estas viviendas no son un reclamo turístico reciente, sino que son una forma tradicional de habitar la montaña, con una temperatura interior estable durante todo el año. Artenara ha sabido conservar este patrimonio sin convertirlo en un decorado para Instagram o Tik tok, y eso fue uno de los motivos por los que en 2023 fue considerado para Best Tourism Village por la ONU (UNWTO). El reconocimiento no premia solo la belleza, sino la gestión sostenible del territorio, la conservación de la identidad local y la integración del turismo sin romper el equilibrio.

Pueblo de montaña más alto de Gran Canaria.

Pueblo de montaña más alto de Gran Canaria.

/ Istock / Freeartist

Senderismo y caminos con historia

Tamadaba es un lugar privilegiado para caminar, un lujo para los que quieren conseguir mínimo los 10.000 pasos diarios. Desde Artenara parten rutas que se adentran en el pinar, conectan con antiguos caminos de pastores y conducen a miradores naturales sobre los barrancos y el océano. No son rutas espectaculares por dificultad, sino por contexto. El silencio, el olor a pino, la amplitud del paisaje y la ausencia de masificación convierten cualquier paseo en una experiencia completa. Aquí se entiende aquello de andar despacio para llegar lejos.

Vista áerea de Tamadaba.

Vista áerea de Tamadaba.

/ Istock / Tamara Kulikova

Además, el parque conecta visual y geográficamente con otros hitos del interior de la isla, como el Roque Nublo o el Roque Bentayga, formando uno de los conjuntos paisajísticos más potentes de Canarias.

Un paisaje que explica la historia de la isla

Este lugar tiene historia para rato. Y es que, antes de la conquista castellana, estas montañas ya estaban habitadas por los antiguos canarios. Cuevas, grabados y restos arqueológicos repartidos por la zona muestran que este territorio fue clave para la vida prehispánica, tanto por su altura como por su capacidad de refugio y control del entorno. El pinar, la roca volcánica y las cuevas no son solo paisaje, sino historia viva. Y eso añade una capa más a la visita, especialmente para quienes buscan entender el lugar más allá de la postal. Así que, ya sabéis, si buscáis la isla que une playa, paisajes increíbles, historia por dóquier y gente maravillosa; Gran Canaria es la respuesta.

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