Esta pequeña ciudad de España recibe más turistas que Venecia: una joya con muralla, castillo medieval y playas en pleno casco histórico
Este pequeño Edén valenciano es una maravilla digna de visitar.

Peñíscola tiene poco más de 8.500 habitantes, pero figura entre los destinos con mayor presión turística de Europa cuando se mide el número de visitantes en relación con la población residente. En ese indicador concreto, supera incluso a Venecia. El dato sorprende menos cuando se pisa el terreno; en apenas unos cientos de metros conviven una ciudad amurallada completa, un castillo templario en uso visitable, un casco histórico intacto y playas urbanas que arrancan a los pies del patrimonio. Pocas ciudades concentran tanto en tan poco espacio, y esa densidad (histórica, arquitectónica y paisajística) explica por sí sola su proyección internacional.
Una ciudad amurallada que se adentra en el mar
El casco histórico de Peñíscola se asienta sobre una roca, una formación natural que une la antigua península con tierra firme. Sobre esa base se levantó una ciudad completamente amurallada, con lienzos defensivos que todavía hoy se recorren paso a paso. Al caminar por la ciudad podrás disfrutar de sus calles empedradas, pendientes pronunciadas y fachadas encaladas, que componen un entramado urbano que no se ha expandido hacia arriba ni hacia dentro, se ha conservado. El acceso principal sigue siendo el Portal Fosc, antigua entrada fortificada que marcaba la frontera entre la vida cotidiana y el recinto defensivo.

Y, por si no lo sabías, Peñíscola esconde historias sorprendentes. Pues coronando el conjunto se alza el Castillo del Papa Luna, construido por los templarios entre los siglos XIII y XIV. Aquí se instaló Benedicto XIII, el Papa Luna, durante el Cisma de Occidente, convirtiendo Peñíscola en sede pontificia entre 1411 y 1423. Ese episodio explica la importancia política de una ciudad que hoy parece pequeña, pero que durante años fue centro de poder europeo.
Playas urbanas con historia detrás
Pocas ciudades españolas pueden presumir de tener playas a los pies de una ciudad medieval; ¿o no?. La Playa Norte de Peñíscola se extiende durante varios kilómetros frente al casco antiguo, con arena fina y aguas apetecibles. Al otro lado, la Playa Sur ofrece un carácter más tranquilo y resguardado. Este contraste es una de las claves del éxito turístico de Peñíscola. Y, siendo sincera, no me extraña en absoluto.

Otro punto fundamental que hace de Peñíscola un lugar especial es que la ciudad no se ha transformado para el cine, el cine la ha aprovechado tal como es. Ha sido escenario de producciones históricas y contemporáneas, desde El Cid hasta Juego de Tronos. Y es que, no me extraña; sus calles estrechas, sus murallas y su relación directa con el mar han servido como plató natural sin necesidad de grandes intervenciones.
Recibe más turistas que Venecia
Cuando se dice que Peñíscola recibe más turistas que Venecia, conviene explicar el matiz. No se trata de volumen absoluto, sino de ratio de visitantes por habitante, un indicador cada vez más utilizado para medir la presión turística real sobre un destino. Y ahí Peñíscola sale en cabeza. Según un estudio del portal de alquiler vacacional Holidu, la localidad castellonense encabeza el ranking de destinos españoles con mayor número de turistas en relación con su población. En el mismo listado aparecen otros nombres conocidos por su fragilidad turística, como Albarracín o Sant Llorenç des Cardassar, ambos también por delante de Venecia en términos proporcionales.

La comparación europea resulta aún más llamativa. Aunque Venecia es uno de los destinos más masificados del continente, queda por detrás de ciudades como Dubrovnik, que con poco más de 40.000 habitantes supera ampliamente el millón y medio de visitantes anuales. En todos estos casos, el patrón se repite; poblaciones pequeñas con un atractivo monumental muy concentrado, donde el impacto del turismo se multiplica.
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