Ni Pedraza, ni Trujillo: la maravilla medieval de España está en La Mancha y es Patrimonio de la Humanidad desde 1996

No es un destino demasiado demandado, pero su belleza natural y medieval es tal que se merecería ser una de las ciudades más bonitas de España.

Una cosa tenemos clara: debes visitarla, al menos, una vez en la vida.
Una cosa tenemos clara: debes visitarla, al menos, una vez en la vida. / Istock

Al pensar en joyas medievales de España, rápidamente se vienen a la cabeza varias alternativas que suelen repetirse casi siempre. Trujillo en Cáceres con su casco antiguo repleto de vestigios judíos o Pedraza en Segovia con una muralla y una sola puerta de entrada y de salida, son dos grandes ejemplos de ello. Sigüenza en Guadalajara y Albarracín en Teruel también, pero no es la ciudad que nos ocupa.

Sobre un espolón rocoso y entre las hoces de los ríos Júcar y Huécar se alza una urbe de gran personalidad, cuyo casco antiguo goza del título de Patrimonio de la Humanidad desde el año 1996. Está en pleno corazón de Castilla-La Mancha y su elemento más famoso son las Casas Colgadas y la Ciudad Encantada, aunque no es lo único. Por si todavía lo habías adivinado, hablamos de Cuenca.

Redacción Viajar

Una ciudad dividida en dos

Tan solo hay 15 ciudades Patrimonio de la Humanidad en España y una es esta auténtica desconocida e infravalorada por muchos. Está dividida en dos partes, como casi todas las poblaciones antiguas, la de arriba sobre el cerro a más de mil metros de altitud es el casco antiguo y la de abajo es la parte nueva. Los árabes la fundaron en el siglo VIII, aunque de aquella época no queda demasiado en pie.

Plaza Mayor en Cuenca

Plaza Mayor en Cuenca

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De lo que sí se conservan algunos vestigios es del período cristiano a partir del siglo XII. Fue entonces cuando empezó a desarrollarse y se fueron creando algunos de los monumentos y edificios más icónicos de la actualidad. Una visita a Cuenca no puede empezar en otro punto que en la Plaza Mayor, el centro neurálgico de la urbe, con el Ayuntamiento barroco y las fachadas multicolores que la salpican.

La primera catedral gótica de Castilla

Aquí, además de terrazas de bares, restaurantes y tabernas donde comer de maravilla, se ubican el Convento de las Petras y la Catedral de Santa María y San Julián. Este segundo templo se erigió en el año 1177 por orden del rey Alfonso VIII sobre una antigua mezquita árabe. Fue justo tras la Reconquista, así que se convirtió en la primera catedral gótica de Castilla en un momento en el que predominaba el arte románico.

Catedral gótica de Cuenca

Catedral gótica de Cuenca

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La fachada es lo que más llama la atención de la catedral, que se tuvo que reconstruir en el siglo XX con un estilo neogótico debido a un derrumbe. Pero su interior tampoco se queda atrás en cuanto a belleza. Dentro pueden apreciarse hasta veinte capillas, además de la Sacristía Mayor, el claustro renacentista, el Coro, la Torre del Ángel, la Sala Capitular y el Arco de Jamete. Está abierta todos los días entre las 10:00 y las 19:30 horas.

Un castillo árabe y muchos miradores

Otro edificio muy preciado es el castillo, aunque realmente son las ruinas de una fortaleza árabe. Lo que queda en pie de la construcción es el Arco Bezudo, que fue una de las puertas de entrada a la muralla. Justo a las puertas de las ruinas se abre paso el Mirador del Castillo, desde donde se pueden contemplar unas vistas impresionantes del entorno de Cuenca y el Convento de San Pablo. Por la altura de la ciudad, los miradores son bastante prolíficos y preciosos.

Convento de San Pablo en Cuenca

Convento de San Pablo en Cuenca

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También están el Mirador de San Miguel, junto a la iglesia homónima para ver la hoz del río Júcar; el de Florencio Cañas, cerca de la plaza Mayor con vistas hacia el Convento de San Pablo; el de la hoz del Júcar, al lado de la plaza del Trabuco con vistas similares al de San Miguel; o el del Rey, en la parte más alta de Cuenca para contemplar unas vistas panorámicas de lo más completas. Y después llega el turno de las famosas Casas Colgadas.

Dos grandes iconos de la ciudad

Si por algo es conocida la ciudad de Cuenca es por estos edificios que parecen colgar, literalmente, sobre el acantilado de la hoz del río Huécar. Se construyeron entre los siglos XIII y XV a más de 60 metros de altura y de aquella época tan solo se conservan tres: las dos Casas de los Reyes en cuyo interior está el Museo de Arte Abstracto y la Casa de la Sirena donde hoy hay un mesón.

Las Casas Colgadas de Cuenca

Las Casas Colgadas de Cuenca

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El mejor punto para ver y fotografiar las Casas Colgadas es desde el Puente de San Pablo. Este puente de hierro se levantó en el año 1902 en el lugar de uno de piedra del siglo XVI, y conduce hasta el Convento de San Pablo, que funciona como Parador. Otro punto que nadie se pierde cuando visita Cuenca es la Ciudad Encantada, ubicada en pleno Parque Natural de la Serranía.

Formación rocosa de la Ciudad Encantada

Formación rocosa de la Ciudad Encantada

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Se trata de una ruta de senderismo que dura en torno a una hora y media y desde la que se pueden contemplar unas curiosas formaciones rocosas al tiempo que se encuentran similitudes con rostros humanos o animales. Está a 25 kilómetros de la urbe y la entrada cuesta seis euros. Cuenca tiene mil rincones por descubrir -también el Refugio Antiaéreo Calderón de la Barca o la Torre de Mangana-, aunque esté tan infravalorada.

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